
Tras el hallazgo de los cuerpos de Florencia Revah (31) y Esteban Suárez (45) en un auto abandonado en San Antonio de Areco, la investigación a cargo del fiscal Luis Emilio Carcagno se enfocó en reconstruir las horas previas y el recorrido que realizaron la mujer y su ex pareja, hasta llegar al momento en que fueron encontrados sin vida.
Con los primeros peritajes y testimonios, los investigadores elaboraron una hipótesis sobre cómo ocurrieron los hechos: sostienen que el hombre asesinó a la mujer durante una pelea en el interior del auto y después se quitó la vida.
Así lo informaron este martes desde el área comunicacional de la fiscalía de Mercedes.
Todo comenzó el domingo pasado por la tarde, cuando un vecino alertó a la Policía luego de ver un Chevrolet Onix blanco estacionado a la vera de un camino vecinal conocido como “Yegua muerta”, a unos 500 metros de la Autovía N°8, en la jurisdicción de San Antonio de Areco.
El coche estaba cerrado, con un orificio de bala en el vidrio de la puerta trasera del lado del conductor, sin la patente colocada y con proyectiles esparcidos en la parte interna y externa. La Policía halló un trapo sobre la tapa de carga de combustible y, adentro del vehículo, los cuerpos sin vida de un hombre y una mujer.
Distintas medidas de investigación arrojaron en las horas siguientes información importante para comenzar a dilucidar la secuencia de hechos.
Según los datos preliminares, Florencia había dejado su vehículo particular en una estación de servicio de Nordelta, tras los cual -en instancias que se desconocen- habría tenido un encuentro con su ex pareja el sábado por la noche y habrían permanecido juntos hasta el otro día, cuando ocurrió el crimen.
La reconstrucción de los investigadores indica que, momentos antes del asesinato, la pareja viajaba en el auto de Suárez y, por causas que aún se investigan, allí se habría producido una pelea, tras lo cual el hombre la atacó a balazos.
La autopsia determinó que Florencia recibió al menos cuatro disparos y que falleció en el asiento trasero del vehículo, algo que en un primer momento se había descartado y por eso se buscaba la escena primaria del femicidio.

El informe oficial sostiene que, tras atacarla, Suárez decidió llevar el auto por un camino rural. Antes de quitarse la vida, colocó una tela en la boca del tanque de nafta, ya que se presume que su intención era incendiar el coche. Lo concreto es que, ya ubicado en el asiento del conductor, finalmente se disparó en la cabeza. El proyectil rompió el vidrio trasero izquierdo.
Desde la fiscalía comunicaron también que las pericias técnicas continúan y que se analizará el posicionamiento de los teléfonos celulares para tratar de establecer con mayor precisión la secuencia del recorrido previo y los últimos movimientos de ambos antes del femicidio y del suicidio.
Mientras tanto, no se hallaron elementos de interés en los domicilios de Suárez o de Florencia, ambos ubicados en el partido de Tigre. Solo se pudo confirmar que la mujer tenía una denuncia contra su ex pareja por hostigamiento, realizada en abril pasado, aunque no había ninguna medida cautelar vigente en ese momento.
Florencia residía en Nordelta y trabajó en diferentes empresas, la última en una firma de ventiladores. No tenía redes sociales públicas. Por su parte, Suárez, vivía en El Talar y tenía antecedentes penales y de violencia de género. Ambos mantuvieron una relación de pareja durante varios años, con períodos de distanciamiento, y estaban separados desde hacía meses.
Condenado por un crimen y violencia de género

Este martes, Infobae reveló que Suárez fue uno de los asesinos de Claudio “La Clotta” Lanzetta, el icónico relacionista público asesinado en octubre de 2001 en su departamento de la calle Juncal, en medio de un supuesto encuentro con varios jóvenes de la zona de Tigre.
Ninguno de los imputados superaba los 21 años de edad al momento del hecho. A Lanzetta, según la condena del caso, lo mataron para robarle.
El caso, investigado por la jueza de instrucción Silvia Ramond, llegó a una condena en el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 en marzo de 2003. Suárez fue condenado a 10 de cárcel.
Terminó preso en un penal federal, purgó su pena y salió. En 2019, volvió a caer: fue condenado por violencia de género, lesiones agravadas y amenazas, tras ser denunciado en diciembre de ese mismo año por su ex pareja -que no era Florencia Revah- luego de que la tomara del cuello en la estación de servicio de Escobar donde trabajaba y de asegurarle que le cortaría la cara con un cuchillo si no volvía con él.
Suárez volvió a prisión. Pasó por los penales de Campana y la Unidad N°46 de San Martín. Estuvo un año preso: salió en junio de 2020.
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