
Dos hombres fueron hallados hoy culpables por un jurado popular y condenados a prisión perpetua por un magistrado por el homicidio del contador Gonzalo Calleja, a quien los acusados asesinaron el 14 de julio de 2021 en la ciudad entrerriana de Paraná luego de haber sido citado para cambiar dólares. El cuerpo de la víctima fue hallado al día siguiente de haber desaparecido sin sus pertenencias.
Se trata de Ezequiel David Morato y Francisco Nahuel Giménez, a quienes tras el veredicto de los jueces populares el juez técnico Alejandro Grippo condenó a prisión perpetua por ser considerados coautores de “homicidio triplemente agravado en concurso real con el delito de robo”, decisión que desató aplausos y gritos de justicia entre los allegados de Calleja, que presenciaron el juicio en la sala.
Las agravantes considerados fueron que el homicidio se cometió “con alevosía para consumar otro delito” y con el objetivo de conseguir “impunidad de ese otro delito”, según consideraron los 12 jurados.
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Tal como precisó la agencia Télam, en una primera instancia, el jurado informó que ya tenía un veredicto pero olvidaron seleccionar las agravantes del delito. El juez recordó hoy los hechos ocurridos a partir del miércoles 14 de julio del 2021, que todas las partes acordaron probados y que no entraron en discusión.

Ese día, a las 16.50, Morato convocó a Calleja a la calle Pringles y Suipacha de Paraná, donde, junto a “otra persona”, lo hicieron subir a un Fiat Uno y “en el interior del automóvil lo redujeron y le presionaron su cuello hasta matarlo”.
El objetivo era “apoderarse de su mochila con 12.600 dólares, su billetera, reloj inteligente, celular y llaves del auto” y luego “trasladaron el cadáver hasta una zona descampada de calles Selva de Montiel y Juan Báez, donde a las 17:30 abandonaron su cuerpo”.
El cuerpo del contador fue hallado un día después en el descampado, a unos 8 kilómetros de donde estaba su Ford Fiesta. Inmediatamente, Morato y esa “otra persona” -que aún no fue identificada pero que las partes acusatorias marcan a Giménez- fueron a un desarmadero donde el primero de ellos pagó con pesos y dólares una deuda que tenía, e intentó deshacerse del Uno, pero no lo logró.
A las 19:13 de ese mismo miércoles, arribaron a la casa de Morato, se repartieron el resto del monto de dinero robado a Calleja y 30 minutos más tarde, Giménez fue trasladado hasta su casa por un vecino.
Alrededor de las 20.10, Morato convocó a un íntimo amigo y le entregó una mochila negra Nike con “dólares, pesos, dos armas y 1.5 kilos de cocaína, lo que esta persona guardó en la vivienda de sus suegros en la localidad de Colonia Avellaneda”, dijo el juez.

En el allanamiento a esa vivienda, se secuestraron 2.600 dólares y 100.000 pesos escondidos en diferentes lugares, la cocaína, dos revólveres calibre .38 y otro .22 y municiones.
A su vez, Morato visitó a otro amigo, le dejó el Fiat Uno, le cambió los neumáticos, le pintaron las tasas, le quitaron el polarizado, limpiaron el interior, quitaron las patentes y lo dejaron escondido.
”Lo mataron cobardemente, le hicieron creer que le iban a comprar dólares aprovechando que ya lo habían hecho y había un vínculo generado, y como tenían una deuda con otro, lo usaron a Gonzalo de cajero automático”, había dicho el fiscal Santiago Alfieri en su alegato de apertura.
”Se apoderaron de sus pertenencias, Gonzalo fue a cambiar dólares en un día normal para él y con una persona que conocía pero terminó asesinado por estas dos personas y descartaron su vida en un lugar que tenían seleccionado”, sostuvo el fiscal en su alegato.
Por su parte, los abogados querellantes Damián Pettenatti e Iván Vernengo agregaron que Calleja fue “emboscado” bajo el engaño del cambio de moneda y “lo mataron de forma cobarde por dinero, redujeron la humanidad de Gonzalo por un puñado de dólares”.
En sus últimas palabras, Morato confirmó que la acusación en su contra es “casi todo verdad” pero que “no fue un homicidio calificado” sino que el otro acusado mató a Calleja, luego de que el contador “cambió el precio” de los dólares, y que él solamente quiso “robarle”.

Giménez, por su lado, dijo que conocía a Morato sólo por hacerle trabajos de albañilería, y que no entendía “por qué se empecina así” señalándolo como el autor del crimen.
Tras deliberar menos de una hora, el jurado los encontró culpables a ambos por el crimen y el robo.A su turno, el juez dio lugar al pedido fiscal y de las querellas al considerar que “la condena justifica la prisión preventiva” y ordenó la prórroga de la medida para Morato y la “inmediata detención” de Giménez, quienes fueron trasladados a la Unidad Penal 1 de Paraná.
En tanto, la abogada defensora de Morato, María Fernanda Álvarez, y su par por Giménez, Juan Domingo Cabrera, adelantaron que pedirán la inconstitucionalidad de la prisión perpetua.
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