
Enterada de la noticia, una compañera de la Unidad Penal Número 6 de Mujeres de Paraná la saludó:
-Hola Nahir Mariana Kroh.
-Sigo siendo Nahir Galarza -fue la respuesta que sorprendió a la otra detenida.
La joven de 24 años condenada a perpetua el 3 de julio de 2018 por el crimen de Fernando Pastorizzo, ocurrido la madrugada de 30 de diciembre de 2017, en Gualeguaychú, le explicó que el trámite, iniciado hace un año -y que fue primicia de Infobae el 5 de agosto de 2022- puede demorar más tiempo.
Es más: el Jugado de Familia donde fue iniciado -adonde estos días Nahir salió para ratificar el pedido- puede rechazar el cambio de apellido.
Cuando le preguntaron a Nahir por qué quería cambiar el apellido Galarza y dejarse el de su madre Yamina Kroh, la joven -en primer lugar- dijo que solamente que no quería llevar el apellido de su padre. La entrevista duró una hora.
El motivo principal es que se siente traicionada por su padre policía, Marcelo Galarza. No quiere verlo más. De hecho no lo ve desde hace un año y cuatro meses.
Es como si quisiera quitarse una mancha, un peso de encima o algo que le duele y le vincula a su padre, con quien está enemistada.
En realidad no es la única razón -las otras no trascendieron- pero el principal es que, según ella, su padre mató a Fernando Pastorizzo y no ella. Dice que él le prometió hacerse cargo y contar la verdad de lo ocurrido la noche del homicidio, cuando el joven fue asesinado de dos balazos.
“Nahir quiere cambiarse el apellido de forma urgente. También se lo dijo a la psicóloga y a la psiquiatra de la cárcel y le aconsejaron ver a la asistente social. Insiste en que el padre fue el tirador y que ella es inocente”, había dicho una allega a la joven el año pasado.

En 2022, además de la acusación contra Galarza, también denució que el tío paterno la abusó sexualmente cuando era menor.
Esas denuncias fueron incorporadas al expediente que tiene la Corte Suprema de Justicia, que tiene pendiente hacer una revisión de la causa.
Pero su padre no dijo nada sobre el tema. Se separó de su esposa y fue a vivir a un campo en Gualeguaychú. Su hija no quiso que la visitara más.
De acuerdo con lo que contó Nahir, los hechos fueron así:
Dice que la noche del crimen su padre estaba “cebado” y los siguió velozmente con su auto a ella y a Fernando Pastorizzo, que manejaba su moto.
Con la frenada del auto de Galarza, Fernando se asustó, frenó de golpe la moto y se cayó. Ella se tambaleó, pero se mantuvo arriba. Galarza se bajó, tomó el arma, que era suya, la que usaba como policía de Entre Ríos, habló algo con Pastorizzo, y le disparó dos veces. De frente y de espalda.
Fernando, malherido, miró a Nahir y le dijo:
-Por favor, llamá a una ambulancia.
Pero Galarza le dio el arma a su hija y le ordenó:
-Andate.
Él se subió a su auto y se fue.
“Yo no supe qué hacer porque todo me pareció una película, aparte no tenía a dónde llevar el arma, no entendía nada de lo que había pasado”, le dijo Nahir a sus abogados.

Hasta esta nueva versión, Nahir había declarado en el juicio oral y en la etapa de instrucción que le disparó a Fernando por accidente, dos veces.
La joven nunca más quiso volver a ver a su padre. “Me siento traicionada. Además de no decir la verdad, que él mató a Fernando, no se movió como debía moverse por el tema con mi tío”, sigue pensando Nahir, que elige no hablar con la prensa. En su momento, pidió que protegieran a su madre. “Porque en la familia de mi papá son todos policías”, argumentó.
Que quiera cambiar de apellido es algo que no sorprende si se recuerdan algunos de los casos policiales más resonantes de la Argentina. La hermana de los parricidas Pablo y Sergio Schoklender se cambió el apellido. Una prima de Carlos Eduardo Robledo Puch también se lo cambió y el mismo Robledo Puch, asesino de once personas, pensó en cambiar de identidad para “ser otro” y que la prensa y los jueces lo dejen en paz y salir en libertad. Un hermano de Arquímedes Puccio, el siniestro secuestrador y asesino, no usó ese apellido manchado con sangre; tampoco lo hizo su hijo menor que vivía en Nueva Zelanda: pasó a llamarse Calvo como su madre Epifania.
Nahir había pensado llamarse de otra manera hace unos meses. En su celda escribió un libro de poemas. Lo había firmado Nahir Kroh.
Si la Justicia le da la razón, el nombre Nahir Galarza quedará en el pasado.Y entonces será el nacimiento de Nahir Kroh.
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