
Luego de tres horas de negociación encabezada por Emiliano Blanco, el jefe del Servicio Penitenciario Federal, los referentes de pabellones de la cárcel de Villa Devoto y las autoridades acordaron extender la tregua tras el violento motín del viernes con nuevas medidas.
Tras la reunión, que había sido acordada tras el impasse del sábado pasado y donde uno de los puntos polémicos fue la ausencia de Juan Martín Mena, secretario de Justicia, con un reclamo de los detenidos para que venga a la mesa, se firmó el acta con un nuevo compromiso para una reunión la semana próxima. En los términos redactados se estipuló específicamente que Mena regrese como “interlocutor interministerial”. Su ausencia generó momentos de tensión. Sin embargo, la negociación del SPF llevó la reunión a un cierre sin inconvenientes. Pablo Barbuto, de la Subsecretaría de Política Criminal, fue otro interlocutor clave para que se mantenga la calma.
El pacto, en sí, no establece ninguna liberación nueva más allá de los 320 detenidos que salieron del SPF por orden judicial: la mesa, a pesar de que en ella participan magistrados como la jueza Vilma Bisceglia y autoridades políticas, no tiene la potestad para otorgar liberaciones. Lo que efectivamente se acordó fue continuar el trabajo para eventuales excarcelaciones de detenidos en grupos de riesgo.
Tras el cónclave, se firmó el acta con un nuevo compromiso para una reunión la semana próxima. Hay, según el acta, 405 detenidos en condiciones de acceder a una libertad condicional o asistida, sin embargo, ninguno sale por el momento. Por otra parte, se relevaron 805 casos de presos cuyas penas son menores a 3 años. Entre los puntos, se estableció que ningún vocero de los detenidos sea trasladado a otra cárcel, no mientras duren las negociaciones.
Por otra parte, se acordaron diversos puntos tendientes a la higiene del penal para prevenir el contagio del coronavirus luego de que Nicolás Cardozo, uno de los detenidos que participó de la revuelta, fuese diagnosticado como positivo e internado en el hospital Fernández, para agilizar la limpieza y entrega de productos de higiene.
También se estableció que se convoque a una referente del penal de mujeres de Ezeiza, que hasta ahora estaban fuera de la mesa. A pesar de los numeros difundidos, fuentes penitenciarias estiman que “no habrá” una gran cantidad de excarcelaciones concedidas, al encontrar una mayor resistencia judicial.
La expectativa era fuerte hoy por la mañana: presos de varias cárceles federales y provinciales, 14 en total, se habían comunicado para acordar batucadas de cara a la nueva negociación, detenidos inquietos y expectantes. Los jefes penitenciarios saben que incumplir el pacto es un problema garantizado. “Si no se cumple la palabra, agarrate”, aseguraba uno de ellos. De vuelta en los módulos, algunas disidencias internas se calman. El sábado pasado, varios presos tomaron sus teléfonos clandestinos para manifestarse en desacuerdo por el pacto original: aseguraban que no atacaban su preocupación clave, no contagiarse. Mientras tanto, en la incertidumbre, el riesgo de que el motín explotara otra vez seguía latente. La tregua de Devoto, por naturaleza, es frágil.
Ahora, uno de esos presos dice: “Estamos tranquilos para no entrar en pánico. Pero esto es un descanso”.
La mesa de diálogo volverá a reunirse el miércoles próximo.


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