Giancarlo Massida al ser detenido por la división Interpol de la Federal.
Giancarlo Massida al ser detenido por la división Interpol de la Federal.

Giancarlo Massida se entregó la semana pasada sin hacer un escándalo cuando la división Interpol de la Policía Federal lo encontró en el barrio cerrado Fincas de Iraola en Berazategui, el mismo en donde vivió hasta el viernes último el oftalmólogo Fernando Bustince, hoy detenido y condenado en tres instancias por abusar sexualmente de sus tres hijos. Bustince fue repudiado y escrachado por sus propios vecinos. Pero nadie repudiaba o escrachaba a Giancarlo.

Iba al country de vez en cuando a visitar a su pareja, una mujer argentina madre de dos hijas con la que había comenzado una relación hace un tiempo. Los detectives que le seguían el rastro al italiano creen que la mujer no era una cómplice, que ni siquiera sabía. Sin embargo, algo no cuadraba en el relato. Bajo una identidad falsa con papeles italianos, sin DNI argentino o status migratorio, Giancarlo ni siquiera se había esforzado en tener una actividad aparentemente lícita, una tapa. Se habla de remesas de dinero, giros que recibía, una ayuda de amigos europeos de la vieja delincuencia. Giancarlo ni siquiera tenía un cuento que contar.

El cuento de su vida pasada era mucho más interesante: Massida, oriundo de Nettuno en la región del Lazio, era un prófugo de alto vuelo, llevaba diez años a la fuga por el delito de asociación ilícita para traficar estupefacientes con una circular roja internacional sobre su cabeza y una durísima condena de cárcel de 23 años y nueve meses dictada por un tribunal de su país.

Su ficha de Interpol marcaba tres pasaportes italianos distintos emitidos en puntos como Roma o Nettuno entre 2001 y 2002 había marcado tres señas particulares para identificarlo, tres tatuajes: un diablo en el abdomen, una sirena en la pierna izquierda, un águila en la pierna derecha. Los tatuajes, cuando cayó, seguían estando ahí.

La Federal sospecha que Giancarlo había llegado a la Argentina por canales ilegales tras pasar un tiempo en otros países sudamericanos, Brasil por ejemplo. Sus primeros movimientos con los papeles falsos en Argentina datan de 2014. Entraba y salía del país regularmente, apuntan investigadores, lo que aliviaba su situación migratoria.

Fincas de Iraola, el country donde Massida fue detenido.
Fincas de Iraola, el country donde Massida fue detenido.

Precisamente, Latinoamérica es algo que Giancarlo conocía bien, al menos para sus negocios. Lo habían acusado de doce años de delitos narco, mover dos kilos desde Brasil hasta Italia, luego redoblar la apuesta con otros seis kilos que nunca pudieron despegar del aeropuerto de Viracopos a 100 kilómetros de San Pablo. También se lo acusó de importar desde Perú otros tres kilos más, delitos cometidos entre 1996 y 2008. Es decir, no es tanto. La banda de los hermanos Loza, salteños, detenida la semana pasada por Gendarmería, está acusada de haber ganado al menos 15 millones de euros con su negocio trasnacional que incluía presuntos lavados en mansiones de Martínez y autos de colección como una Ferrari que había sido propiedad de Diego Armando Maradona.

Massida, en el espectro de los narcos globales, era más bien modesto en términos de carga, pero no menos interesante.

Tuvo, por ejemplo, a Massimiliano, un supuesto cómplice que cayó en Chile en 2004 tras haber intentado mudarse a la Argentina con una identidad falsa. Terminó por enamorarse de su abogada defensora en Santiago, con una coartada en donde el cómplice era un conocido ingeniero informático. Alquilaron un departamento juntos, fueron detenidos mientras intentaban mudarse a la Argentina. Tras la caída de su cómplice en Chile, de acuerdo a medios italianos, Giancarlo fue arrestado tiempo después en Italia por los Carabinieri de Roma junto a otros cuatro secuaces, entre ellos su propio hijo.

Los antecedentes van mucho más atrás. El archivo del periódico La Repubblica revela una vieja detención de Massida, ocurrida en julio de 1988, con envíos entregados en la costa de Anzio y un jefe misterioso suelto en Paraguay, a lotes de cocaína provenientes de Brasil en tarros de café. El artículo vincula a Massida, a él y a su banda, a un pedazo de historia de la mafia: la vieja banda de Frank Coppola, Francesco Paolo Coppola, el mítico Frank "Tres Dedos", con uno de sus ahijados, uno de sus figlioccios, como presunto líder.

Massida tiene antecedentes narco en Italia desde 1988.
Massida tiene antecedentes narco en Italia desde 1988.

Frank, uno de los últimos grandes padrinos de la era clásica de la mafia ítaloamericana,a había muerto seis años antes de aquella redada, en 1982. Deportado de New York hacia Palermo, Italia en la década del 40, Coppola había sido un traficante de alto nivel él mismo. Su obituario en el New York Times habló de un hueso duro de quebrar: años y años de acusaciones en su contra, negocios con testaferros, investigaciones internacionales.

Hoy, Massida espera en un penal federal. Fuentes policiales aseguraron a Infobae que su defensa pelea para evitar la extradición que le garantizaría tiempo duro en un penal italiano.

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