
La investigación por la muerte de Martín Licata, el periodista que fue encontrado muerto en un hotel alojamiento, continúa arrojando datos sorprendentes y desconcertantes. En las últimas horas se supo que el celular de la víctima fue utilizado luego del crimen.
A Licata se lo buscó durante tres días sin éxito hasta que el miércoles los detectives del caso a cargo de los fiscales César Troncoso y Marcelo Roma relacionaron la desaparición con un cadáver NN que estaba en la morgue judicial de la calle Viamonte y comprobaron que se trataba de él. Su cuerpo había sido encontrado maniatado en una habitación del albergue transitorio "Obsession" del barrio de Floresta. A ese lugar había llegado el sábado pasado, cerca de las 11:30, junto a una misteriosa mujer que dos horas después escapó del lugar cuando su acompañante ya estaba muerto.
Mónica, la madre del joven, había declarado que su hijo salió de su casa llevando el celular. Sin embargo, en la habitación del hotel donde encontró la muerte, el teléfono no apareció. Los investigadores creen que la mujer que estuvo con él -y luego huyó- fue quien se lo llevó.
Según consta en un informe entregado a la Justicia, al que accedió Infobae y que forma parte del expediente, el celular de Licata tuvo llamadas entrantes y salientes en las horas posteriores a su muerte, que según la autopsia data del sábado pasado al mediodía.
Cabe recordar que la denuncia por desaparición se realizó el día lunes, por lo tanto mientras esas llamadas eran cursadas aún no se buscaba al joven: las llamadas recibidas fueron contestadas.

El primer dato importante es que el teléfono se mantuvo encendido por lo menos hasta el domingo. En cuanto al detalle de las comunicaciones, surge que el mismo sábado por la tarde el aparato recibió tres llamadas en la zona de Flores, muy cerca del albergue transitorio.
Algunos minutos después llegó una nueva llamada ubicando al teléfono en Montserrat, justo en la boca de una de las estaciones del subte E.
Ya en horas de la noche el teléfono volvió a sonar pero en la zona sur del Conurbano, más precisamente en Wilde.
Al día siguiente, siempre según el informe, aparece una actividad que llama la atención, una llamada saliente desde el barrio de Bernal. Es decir que la persona que tenía en su poder el teléfono de Licata lo utilizó para comunicarse con otra persona. El dueño de ese celular es un hombre que ya está identificado y será buscado por la policía para declarar. También cabe la posibilidad de que quien contestó la llamada no sea la misma persona que tiene registrado el aparato a su nombre.
Con esta información, los fiscales siguen trabajando contra reloj para dar con la mujer –tendría unos 25 años de edad- que ingresó con Martín Licata al albergue transitorio pero se fue sola: dijo en la conserjería, según fuentes judiciales, que su compañero se estaba duchando, presuntamente cuando el joven ya estaba muerto.
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