
En 2014 el biólogo Hugo Castillo (56) asesinó de cuatro balazos al fotógrafo platense Alfredo Galeano (39), convencido de que su esposa, Marcela Kaufman (45), le era infiel. Castillo estaba en lo cierto, su esposa lo engañaba, pero no con la persona que él mató.
El trasfondo de la muerte del fotógrafo profesional y de eventos Galeano, en junio de 2014, va más allá de la ecuación básica del triángulo amoroso. Él estaba casado, tenía una esposa, dos hijas y se veía con varias mujeres.
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Es verdad que Galeano hablaba con Kaufman, la esposa del biólogo Castillo, pero la noche del crimen no era realmente el fotógrafo el hombre al que buscaba el marido despechado, porque no era el hombre por el que su mujer había decidido dejarlo.

Para comenzar a desandar la historia hay que remontarse al martes 27 de mayo de 2014, 15 días antes del crimen de Galeano. Ese día el biólogo le dijo a su esposa que sabía que lo estaba engañando, que había encontrado mensajes en su teléfono celular y que iba a matar a su amante.
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Bajo amenazas y a punta de pistola Castillo obligó a Kaufman a llevarlo hasta donde vivía la persona que le había escrito ese martes a la mañana. Cuando llegaron los atendió una mujer a la que el biólogo, visiblemente alterado, le preguntó por el marido. "No está", respondió la dueña de casa sin entender todavía lo que pasaba. Él le contó todo.
La esposa del supuesto amante se negó a creerle a Castillo y llamó a su esposo para que fuera inmediatamente a aclarar la situación. Cuando llegó el hombre negó que tuviera una relación con Kaufman, explicó que la conocía de correr en la rambla de calle 72 y nada más. Ella avaló esa versión y la cosa quedó ahí.
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Pero en la cabeza de Castillo la certeza de que había sido engañado y de que su esposa mantenía una relación con otra persona lo obsesionaba. Un llamado anónimo develaría más tarde, tras el crimen y durante la investigación, que habría sido entonces que consumido por los celos contrató a un detective privado para que siguiera a su esposa.
El investigador, según esa misma fuente, confirmó las sospechas asegurándole a Castillo que el fotógrafo que habían contratado con Kaufman para la fiesta de 15 de su hija, mantenía una relación con ella. Fue en este punto que Alfredo Galeano entró en escena y en el radar homicida del biólogo de 56 años.
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A comienzos del mes pasado Kaufman declaró en el juicio por el crimen de Galeano. Dijo que salieron varias veces, pero aseguró que "no llegó ni a darle un beso". En una de esas salidas por el bosque de La Plata agregó que el fotógrafo intentó besarla, pero que ella se negó, y que por eso él la había tratado de "calienta braguetas".

Allegados a Galeano dijeron que no eran ajenos a que el fotógrafo mantenía relaciones con distintas mujeres. "No puedo parar", le habría confiado inclusive a uno de sus amigos más cercanos. El 10 de junio cerca de las 11 de la noche, estacionó su Chevrolet Astra frente a su casa de calle 37 y 4. Adentro lo esperaban su mujer y sus dos hijas, pero no llegó a entrar.
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Hugo Castillo asesinó de cuatro disparos por la espalda a Galeano. Uno le dio en la cintura y otro fatal entró en el parietal derecho. No hubo testigos, ni estaban los casquillos de los proyectiles en el lugar, sólo un muerto. Al llegar la Policía se constató que no le habían robado, tenía su celular, su billetera y las llaves de la casa y del auto. El objetivo de la emboscada estaba claro: matarlo.

El fiscal de instrucción del caso, Marcelo Romero, en diálogo con el programa televisivo platense "Justicia en primera persona" en agosto pasado contó que fue un llamado anónimo el que aportó el primer dato sólido a la investigación y que permitió vincular al biólogo Castillo al crimen.
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Un minucioso estudio en base a las antenas telefónicas permitieron establecer el recorrido que había hecho Castillo la noche del crimen. Se supo del seguimiento de los sms y el Facebook de su ex mujer que hacía, los celos que lo enloquecían y finalmente se lo pudo llevar a juicio.
Romero explicó que sin embargo lo que más llamó la atención durante la investigación fue un comentario que varios testigos dijeron que había hecho Castillo durante una reunión: "Si aparece un fotógrafo muerto en La Plata, fui yo".
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El pasado 27 de septiembre el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de La Plata sentenció a la pena de 15 años de prisión a Hugo Castillo por el crimen de Alfredo Galeano en 2014.
Se comprobó que Marcela Kaufman, quien dijo ante la justicia que "no llegó a darle un beso" al fotógrafo, intercambió en sólo un mes 120 llamados con la víctima, despertando sospechas en los investigadores acerca de la relación. Se le abrió una causa por falso testimonio y hoy vive con su nueva pareja, ese hombre al que una tarde de mayo Castillo increpó a punta de pistola.
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