Ciudades que cuidan: cómo diseñar entornos urbanos pensando en el autismo

Las rutinas diarias suelen implicar desafíos silenciosos para muchas familias, pero una reciente iniciativa invita a repensar la manera en que se planifican y experimentan los espacios compartidos, con el objetivo de favorecer la inclusión y el bienestar de toda la comunidad

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Una mujer de camisa verde y un niño de camiseta azul y pantalones cortos están en un columpio de un parque infantil con suelo amarillo y azul.
La propuesta de diseñar ciudades que cuidan no solo apunta a eliminar barreras, sino a crear condiciones donde la diversidad sensorial y cognitiva sea parte de la norma urbana (Imagen Ilustrativa Infobae)

Imaginar ciudades donde cada persona —sin importar sus formas de percibir o procesar el mundo— pueda transitar, comprender y disfrutar del espacio público sin barreras ni obstáculos es una meta que empieza a tomar forma real. Para muchas personas con autismo y sus familias, la vida urbana suele estar llena de pequeños desafíos cotidianos: un semáforo que cambia sin aviso, el zumbido de una luz en una sala de espera, una bocina inesperada o la densidad de voces en un transporte público. La rutina exige anticipación, estrategias y una logística invisible, pero la posibilidad de transformar ese entorno existe y se construye hoy.

En ese contexto, esta semana se presentó el libro “Ciudades Azules: accesibles, sensibles y empáticas”, de Lucía Bellocchio y Álvaro García Resta, que invita a incorporar la accesibilidad cognitiva y sensorial como un nuevo eje para el urbanismo contemporáneo, con el acompañamiento constante de TEActiva.

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Lucía Bellocchio y Álvaro García Resta, autores del libro “Ciudades Azules: accesibles, sensibles y empáticas”
Lucía Bellocchio y Álvaro García Resta, autores del libro “Ciudades Azules: accesibles, sensibles y empáticas”

Las barreras no siempre son físicas. Muchas veces, la falta de información clara, los carteles poco comprensibles o la ausencia de espacios de calma generan una sensación de imprevisibilidad que condiciona la autonomía. Un simple paseo hasta la plaza puede depender de la previsibilidad de la ruta, la suavidad de los sonidos o la posibilidad de encontrar un refugio sensorial si el entorno se vuelve abrumador.

Durante la presentación, la pregunta sobrevoló toda la jornada: ¿Cómo serían las ciudades si comenzáramos a diseñarlas considerando la diversidad humana? Los autores compartieron con el público el origen del proyecto, surgido del cruce entre sus trayectorias profesionales en urbanismo y sus historias personales como madre y padre de niños dentro del espectro autista.

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Para las familias, cada salida requiere una logística invisible: prever horarios, identificar lugares amigables y anticipar imprevistos

Para las familias, cada salida requiere una logística invisible: prever horarios, identificar lugares amigables, anticipar imprevistos. Las ciudades, pensadas desde parámetros estándar, suelen dejar afuera a quienes necesitan otras formas de comprender y habitar el espacio público. El resultado es un cotidiano lleno de estrategias, adaptaciones y, muchas veces, resignaciones silenciosas.

“Este libro propone una nueva manera de mirar las ciudades. Si después de leerlo alguien vuelve a caminar por su ciudad mirando un poco más a las personas que tiene alrededor, o cambia una decisión o el diseño de algún espacio, entonces Ciudades Azules habrá cumplido su propósito”, afirmó Lucía Bellocchio.

Álvaro García Resta agregó: “Criar a un niño con autismo también está lleno de alegría. Lo que buscamos con Ciudades Azules es que esa alegría no encuentre obstáculos innecesarios en el espacio urbano, sino ciudades que acompañen, anticipen y cuiden”.

Por su parte, Paulo Morales, presidente de TEActiva, compartió su experiencia: “Leí Ciudades Azules dos veces. La primera, con la mirada de periodista. La segunda, con la mirada de padre. Y fue ahí donde descubrí la enorme cantidad de ideas concretas e intervenciones posibles que pueden transformar la calidad de vida de miles de familias”.

Paulo Morales, presidente de TEActiva, fue parte de la presentación del libro
Paulo Morales, presidente de TEActiva, fue parte de la presentación del libro

La propuesta de diseñar ciudades que cuidan no solo apunta a eliminar barreras, sino a crear condiciones donde la diversidad sensorial y cognitiva sea parte de la norma urbana.

La presentación del libro fue pensada como una experiencia desde su propio concepto: al ingresar, cada invitado recibió un sobre azul con frases destacadas del texto y unos lentes azules, una invitación simbólica a mirar la ciudad desde otra perspectiva. El desayuno promovió la conversación entre los autores, periodistas e invitados acerca de uno de los mensajes centrales de la obra: construir ciudades más empáticas comienza por cambiar la forma en que las observamos.

Ciudades Azules no propone adaptar las ciudades para unos pocos, sino construir entornos donde todas las personas puedan vivir mejor: “Cuando cambiamos la mirada, cambia la ciudad; y cuando cambia la ciudad, cambiamos todos”.

El 1% de la población mundial vive en el espectro autista. Es necesario un diagnóstico temprano para asegurar una mejor calidad de vida. (Freepik).
Ciudades Azules no propone adaptar las ciudades para unos pocos, sino construir entornos donde todas las personas puedan vivir mejor (Freepik)

El libro, editado por Editorial El Ateneo y prologado por Carlos Moreno, creador del concepto de la “Ciudad de los 15 Minutos”, ofrece investigaciones, casos internacionales, herramientas y experiencias personales. Así, abre un marco conceptual y metodológico para que gobiernos, urbanistas, empresas y ciudadanos puedan diseñar entornos físicos y digitales más comprensibles, previsibles e inclusivos.

Ciudades Azules constituye un punto de encuentro entre dos trayectorias profesionales dedicadas a repensar la ciudad y dos historias personales atravesadas por la experiencia de criar a hijos dentro del espectro autista. Desde esa doble mirada, los autores impulsan un nuevo paradigma en la planificación urbana, donde la inclusión, la previsibilidad y el bienestar forman parte del diseño de las ciudades del futuro. El desafío, y la esperanza, quedan planteados: imaginar espacios urbanos donde la diversidad sea principio y horizonte.

El lanzamiento en la Librería El Ateneo Grand Splendid reunió a representantes de los tres poderes del Estado, universidades y centros de investigación, empresas vinculadas al desarrollo urbano, la tecnología y la movilidad, organizaciones de la sociedad civil relacionadas con discapacidad, inclusión y neurodiversidad, referentes de arquitectura, urbanismo, diseño, innovación pública y ciudades inteligentes, periodistas, actores, comunicadores e influencers, así como familias de niños dentro del espectro autista.

Sebastián Nagata (Poder Legislativo CABA) asistió a la presentación que reunió a figuras de diferentes ámbitos
Sebastián Nagata (Poder Legislativo CABA) asistió a la presentación que reunió a figuras de diferentes ámbitos

Entre los asistentes estuvieron Paulo Morales (TEActiva), Genoveva Ferrero (Consejo de la Magistratura), Sebastián Nagata (Poder Legislativo CABA), Guillermo Romero y Sofía Torroba (GCBA), Natalia Tano (Poder Judicial CABA), Alejandra Torres (Congreso de la Nación Argentina), Teresa Bosch (Universidad Austral), Juan Cavia (Estudio Garibaldi), la actriz Laura Novoa, el periodista Gonzalo Aziz, y empresas como Crucijuegos, Pagos TIC y Voy en Bici, además de emprendedoras e influencers del ámbito de la inclusión.

La importancia de tener estadísticas oficiales

La Semana Azul, que se celebra cada año entre el 30 de marzo y el 5 de abril, reunió este año a familias, organizaciones no gubernamentales y expertos en Buenos Aires para colocar en el centro de la agenda la necesidad de estadísticas oficiales sobre el trastorno del espectro autista (TEA) en Argentina.

El dato sobresaliente que impulsó el debate fue la falta de información confiable y actualizada, lo que obstaculiza el diseño de políticas inclusivas.

Elementos visuales de la Semana Azul, incluyendo material educativo y pulseras de concienciación sobre el autismo - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Organizaciones y familias exigen estadísticas oficiales sobre autismo en Argentina: la falta de datos obstaculiza el diseño de políticas inclusivas y otras acciones clave (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un encuentro impulsado por TEActiva en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, organizaciones y familias reclamaron en un documento la elaboración de registros oficiales. Según datos de Encuesta Azul, uno de cada 31 niños recibe confirmación de TEA en Argentina y las cifras se han incrementado más de 400% en dos décadas.

Actualmente, Argentina solo dispone de un registro fragmentario: 148.710 personas tienen certificado de discapacidad por TEA. Sin embargo, fuentes académicas y organizaciones advierten que esta cifra representa apenas una porción de la población autista, dificultando una planificación realista de recursos para salud, educación y apoyo social.

El reclamo del documento firmado por diversas ONG es que el Estado argentino incorpore indicadores básicos de autismo y neurodivergencias en los sistemas de estadística nacionales, como los elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos y los relevamientos en salud y educación.

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