
Informe oficial del Ministerio del Interior de la República Argentina elaborado en base a un diálogo entre el director del Departamento de Ingenieros Civiles de la Nación, Guillermo Villanueva, y un técnico de esa repartición de apellido Evans que estaba en la capital de la Provincia de San Juan para evaluar los daños del terremoto del sábado 27 de octubre de 1894:
Director: ¿Hay muchas casas completamente destrozadas?
PUBLICIDAD
Evans: No, lo que han sufrido más son los techos, en general no hay peligro y las composturas son fáciles.
D: ¿Siguen sintiéndose temblores?
E: Se sienten algunas veces, pero creo que no hay más peligro porque se han abierto muchas grietas, al lado norte del río, lugares denominados Angaso y Albardón y de las grietas sale mucha agua que es la válvula de seguridad de San Juan. Siguen sintiéndose movimientos en Albardón, situado a 20 kilómetros de la ciudad.
D: ¿Las familias vuelven a ocupar las casas?
E: Sí, aunque no las piezas. Hay muchos que no han abandonado sus casas habitando en los patios y jardines.
D: ¿Qué templos y edificios públicos están totalmente inutilizados?
E: La iglesia que más ha sufrido es la de las Mercedes. En cuanto a la catedral ha caído la parte superior de la torre del lado norte. La de San Agustín ha sufrido pocos desperfectos en torres. La iglesia de San Pantaleón se encuentra en mal estado por su pésima construcción. El frente de la capilla de los Dolores está derrumbado y no puede prestar servicios. El Colegio Nacional puede seguir prestando servicios. El Colegio Normal de varones ha sufrido deterioros, pero no hay peligros. La Casa de Gobierno ha sufrido bastante. El frente del teatro se ha caído completamente a la calle.
PUBLICIDAD

Los sismos sanjuaninos
Cuando se habla de terremotos en San Juan, los argentinos piensan inmediatamente en dos. El primero que viene a la mente es el que ocurrió la noche del 15 de enero de 1944 y no se lo recuerda solo por sus efectos destructivos sino por un hecho que marcó a fuego la historia política del país, porque en uno de los tantos eventos que se realizaron para recaudar fondos para las víctimas se vieron por primera vez Juan Domingo Perón y la actriz Eva Duarte.
El terremoto de 1944, que se produjo a las 20.52 con una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli modificada, fue el más destructivo de todos: derrumbó el 80% de las construcciones de la ciudad de San Juan y dejó un saldo de 9000 personas fallecidas, algunas de las cuales nunca fueron encontradas. El desastre que dejó a su paso generó una gran movilización nacional, que llevó a la realización de colectas y campañas de solidaridad. Fue en una de ellas, un festival artístico a beneficio de las víctimas realizado en el Luna Park el 22 de enero, que el entonces coronel Juan Domingo Perón conoció a la actriz Eva Duarte.
PUBLICIDAD
El segundo, más cercano en el tiempo, es el que arrasó con Caucete la mañana del 23 de noviembre de 1977 y agregó un nuevo hecho devastador, aunque de origen natural, a la destrucción intencional de la vida y la economía del país que estaba perpetrando la última dictadura. El sismo de Caucete, una ciudad ubicada a 28 kilómetros de la ciudad de San Juan, se desató a las 6.23 de la mañana, cuando la mayoría de la población recién despertaba y tuvo una magnitud IX, aunque su costo en vidas y daños económicos fue menor. Hubo 65 muertos, 284 heridos de distinta consideración y dejó sin techo a más de 40.000 personas. La red vial fue enormemente afectada, igual que las redes de riego y drenaje y la infraestructura ferroviaria. Por la licuefacción se produjeron numerosos daños en las líneas de transmisión de energía y las redes de distribución de agua potable.
El dictador Jorge Rafael Videla recorrió la zona del desastre tres días después acompañado por el gobernador militar de la provincia, el capitán de navío Vicente Lombardi. Uno de los momentos más tensos de esa visita ocurrió cuando un vecino interpeló al genocida, aislado de la gente por una fuerte custodia, con una pregunta: “¿Puede un argentino hablar con el presidente?”. La incomodidad de Videla fue evidente: se detuvo y atinó a responder con frases huecas. Más tarde, antes de subirse al avión que lo devolvió a Buenos Aires, dio una conferencia de prensa donde prometió toda la ayuda posible para la reconstrucción e instó con su característico tono cuartelero: “Todos los argentinos debemos luchar por el país, aún en momentos de desgracia”.
PUBLICIDAD
Casi nadie conoce, en cambio, la existencia de un tercero, ocurrido el 27 de octubre de 1894 y el de mayor magnitud registrado en el territorio nacional, con epicentro en el noroeste de la provincia y cuyos efectos se extendieron a La Rioja, Catamarca, Córdoba, San Luis y Mendoza.

Testimonios de primera mano
En las crónicas de la época casi no se registran testimonios de personas afectadas por el sismo de 1894. Si hay relatos que han llegado hasta nuestros días se debe a la cobertura que el periodista Alfredo Varela hizo del ocurrido en 1944. En esa ocasión, con muy buen criterio para producir una crónica “diferente” buscó y encontró a personas que habían sobrevivido a los dos terremotos, separados por medio siglo en el tiempo.
PUBLICIDAD
Dolores y Francisco —el periodista los identifica solo por sus nombres de pila— tenían 23 años y acababan de casarse cuando se produjo el terremoto del 94. “Reciencito nos casábamos. Habíamos esperado mucho para juntar las cosas. Francisco trabajaba en la municipalidad. Tuvimos unos mueblecitos, unas ropitas, un poquito de loza, y nos casamos nomás… Vivíamos en una casita pobre, al lado de la iglesia de Santa Rosa”, le contó Dolores al periodista Varela.
—Linda la casita —la interrumpió Francisco—. Sabíamos tenerla muy cuidadita. Los pobres cuidamos mucho nuestras cosas pobres… Hacía poco que nos habíamos casado y esta ya tiraba para madre… Y vino el terremoto, esa tarde, como a las cuatro…
PUBLICIDAD
—Yo estaba sola en casa —retomó el relato la mujer—. Estaba arreglando unas ropitas que preparaba para cuando tuviera el hijo. ¡Y fue de repente un sacudón! ¡Yo salí al patio corriendo! ¡Y otro remezón más fuerte! ¡Y otro, y otro! Y la casa se nos vino al suelo. Aquel fue grande también. Cayeron muchas casas y hubo heridos y muertos…
—¿Y qué hicieron ustedes en el de 1894? —les preguntó Varela.
—Y nada, ¿qué íbamos a hacer? Nos corrimos al campo y esperamos que pasara todo. Y empezamos de nuevo a juntar poco a poco los mueblecitos, para la ropita, para un poco de loza —respondió Dolores.
PUBLICIDAD
Habían sobrevivido aquella vez y volvieron a hacerlo el 15 de enero de 1944. Para entonces tenían nueve hijos y treinta nietos a los que, cada tanto, Dolores y Francisco les contaban la historia de aquel lejano terremoto, el de 1894.
—Ellos no me creían que podía suceder algo así con la tierra, hasta que ahora lo comprobaron con sus propios ojos. Y este fue todavía peor que el anterior. Yo, desde que lo sentí, me acordé del otro. Otra vez perdimos todo, no salvamos nada, pero ni un nieto he perdido. Están todos sanos… tenemos mucha suerte —terminaba contando Dolores al final de la crónica.
PUBLICIDAD
En el recuerdo de Francisco Carrizo —otro de los entrevistados por Varela— el terremoto del sábado 27 de octubre de 1894 se produjo a las cuatro de la tarde. Hay menos de media hora de diferencia entre el registro de su memoria y el hecho. La tierra se sacudió exactamente a las 16.25 con una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli, un sistema de medición de magnitud de sismos creado por el vulcanólogo italiano Giuseppe Mercalli apenas una década antes.

Dos provincias afectadas
El movimiento telúrico duró entre dos y tres minutos y se sintió a 500 kilómetros a la redonda del epicentro. Afectó el noroeste de la ciudad de San Juan y causó daños y víctimas en esa provincia y La Rioja. En San Juan los departamentos más dañados fueron Caucete, Valle fértil e Iglesia, además de Albardón, Angaco y Alto de Sierra. Causó también daños menores en Catamarca, Córdoba, San Luis y Mendoza. En su libro Historia de San Juan, Horacio Videla estima que las víctimas fatales en la provincia fueron 20 y que hubo 15 heridos de gravedad. Otras fuentes calculan 52 muertos en San Juan y ocho en La Rioja.
Las primeras noticias sobre el sismo llegaron a Buenos Aires recién a las diez de la noche. “Urgente: Una catástrofe cuyas proporciones no es dado precisar aún enluta a la provincia de San Juan. El temblor de tierra que a las 5 de la tarde se sintió en esta capital ha sacudido violentamente el suelo de la citada provincia produciendo el derrumbamiento que dan cuenta las primeras noticias que de allí llegaron sobre el luctuoso suceso que conmoverá ampliamente el sentimiento de toda la República”, decía el cablegrama.
El terremoto impactó de manera muy fuerte también en La Rioja, donde hubo graves daños materiales y aproximadamente una decena de muertos. La mañana del 28, en un telegrama enviado por el gobernador Guillermo San Román al ministro del Interior de la Nación Manuel Quintana, se daba el primer informe de la situación: “Rioja 28 – 8.30 a.m. – Oficial. Telegrafío a V. E. sobre las ruinas completas de La Rioja. Ayer a las 4.30 p.m. sintióse un espantoso terremoto que conmovió violentamente la tierra por 26 segundos consecutivos, dando tan violentos sacudimientos que los edificios caían en todas direcciones envueltos en una nube de polvo que cubrió súbitamente por completo el horizonte”, empezaba el texto.
Y agregaba: “El cuadro era aterrador, los habitantes huían despavoridos por las calles unos, otros al fondo de los sitios buscando la salvación en claros del terreno. Todo era espanto y confusión. Templos, edificios fiscales y de las escuelas, todo, todo señor ministro, ha sufrido desastrosamente, pues lo que no se ha desplomado queda por desplomarse y más como un peligro que como un techo para abrigar a sus dueños. Felizmente las víctimas conocidas hasta estos momentos que principiamos a remover los escombros no pasan de ocho, entre ellas dos hermanas del colegio de esclavas. La hora del terremoto ha evitado millares de víctimas que habrían sucumbido irremediablemente si la catástrofe hubiera sido de noche. Ayer, y hoy mismo la población toda se mantiene al raso en campamentos formados en las plazas y quintas, siendo un verdadero peligro las casas que han logrado mantenerse en pie, pero como decía en completo deterioro. De la campaña principian a llegar noticias también desconsoladoras, parece que todas las poblaciones de la provincia han caído bajo el terrible desastre”, relataba.
Los diarios de la época reprodujeron también el mensaje del gobernador a la población: “La catástrofe acaecida en la tarde del día de ayer donde hemos visto hundirse en escombros, en menos de un minuto, los esfuerzos y los sacrificios de muchos años, lejos de abatirnos debe retemplar el espíritu público para seguir en la lucha por la vida aún contra los desastres y calamidades públicas. Los pueblos como los individuos, cuando llevan un gran corazón, no se abaten ante los golpes del infortunio. Por el contrario es, en esos momentos solemnes de las duras pruebas, cuando alzan con más altivez la frente, surgiendo del pedestal mismo de sus mayores desgracias, que fueron, son y serán siempre un lote obligado de las inconstancias de la vida humana”, decía.
Pese a que causó muchas menos muertes y daños materiales que los de 1944 y 1977, el terremoto de San Juan del 27 de octubre de 1894 está considerado el de mayor magnitud ocurrido en territorio argentino. Las precarias mediciones que pudieron hacerse en ese momento son imprecisas, pero estudios posteriores confirmaron esa caracterización y ubicaron su epicentro en la zona de Rodeo, en Iglesia, a unos doscientos kilómetros de la capital de la provincia.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El enigma del “Loco de la ruta”: 14 trabajadoras sexuales asesinadas y el fantasma de la mafia policial en Mar del Plata
Entre 1996 y 1999, una ola de crímenes de mujeres conmocionó a los habitantes de Mar del Plata sin que nadie fuera condenado. Las sospechas sobre las brigadas de la Bonaerense y los perfiles de las víctimas

Su esposa murió en el parto, su hija nació, quedó con secuelas y necesita asistencia permanente: el desesperado pedido de un padre
Daniel Sánchez tiene 50 años y perdió a Carla el día en que Franchesca nació. La beba sobrevivió con graves secuelas neurológicas y necesita cuidados permanentes. Su papá pide ayuda para poder trabajar y darle la atención que necesita

Dos pitbull atacaron a una mujer en La Plata y terminó internada con lesiones graves
El episodio ocurrió este lunes en la zona de 146 y 79, en Los Hornos. La víctima, de 46 años, fue asistida tras un llamado al 911 y la causa quedó caratulada como lesiones

Quién es Renato Iván Tabella, el acusado de los femicidios en Córdoba y Retiro: heavy metal, BMX y citas sexuales por internet
Tiene 28 años y no registra antecedentes penales. En sus redes compartía fotos de viajes, recitales y acrobacias en bicicleta. Hoy está detenido por dos crímenes cometidos con pocos días de diferencia

Juicio a “Pity” Álvarez: un perito habló de un “cerebro primitivo” por el consumo de drogas al momento del crimen
Dos psicólogos declararon sobre los efectos del consumo de drogas en la salud mental del ex Viejas Locas, su capacidad para controlar sus actos y el deterioro cognitivo detectado en evaluaciones posteriores. El próximo lunes están citados el cantante y el cura rockero



