Una científica del tango y la orquesta femenina y cosmopolita que nació casi de casualidad y muestra que cada vez ellas son más

Fundada en 2013 por la cantante y doctora en física Denise Sciammarella, Sciamarella Tango reúne a profesionales de la música de distintos países que encontraron en Buenos Aires un lenguaje común. Entre bandoneones, violines e historias de migración, el grupo refleja el creciente protagonismo de las mujeres en el género

Guardar
La orquesta femenina y cosmopolita argentina Sciammarella tango interpreta un tema de su autoría en un viejo colectivo

Denise Sciammarella es la cara visible de la orquesta femenina Sciammarella Tango, una agrupación muy cosmopolita creada en 2013 e integrada por profesionales de la música, locales e internacionales, incluso de lugares tan lejanos como Japón y Ucrania. Algunas llegaron con sed de tango; otras se tropezaron con él y terminaron enamorándose.

La cantante, artífice de la agrupación, es además doctora en física. Nació en Mar del Plata por cuestiones del destino ya que su padre trabajó allí sus primeros dos años de vida. “La pasión por la música y la ciencia me acompañan desde muy chica. Mis viejos se conocieron bailando tango, llevo un apellido ilustre en el género, y desde que tengo memoria me gusta cantar. En el colegio estaba siempre anotada en todas las actividades musicales y también científicas. En mi doctorado en física, trabajé en un desarrollo teórico que apliqué a comprender el comportamiento del aire en la voz humana. Le dediqué muchos papers a este tema, que es un ejemplo maravilloso de complejidad emergiendo de lo aparentemente simple”, explica Denise, que hace dos semanas se presentó con la orquesta en El Planetario Galileo Galilei para un concierto “matemático” y el sábado último en el Festival Filiberto que tuvo lugar en La Boca como tributo al célebre músico, director y creador de grandes obras Juan de Dios Filiberto que elevó el género musical en el mundo.

La cantante de tango Denise
La cantante de tango Denise Sciammarella al frente de la agrupación: de izq. a der: la bandoneonista chilena Cindy Harcha, la violinista ucraniana Mariana Atamás, la pianista japonesa Shino Ohnaga y la contrabajista Geraldina Carnicina, de Bahía Blanca

“Es todo un barrio mal hecho”

Tan pequeña era Denise cuando empezó a cantar sus primeros tangos que no entendía bien el vocabulario. “Me acuerdo que decía ‘Es todo un barrio mal hecho’ en el tango “Melodía de arrabal” porque la palabra “malevo” no estaba en mi vocabulario. Y los grandes me preguntaban siempre: “¿vos qué sos de Sciammarella? Rodolfo Sciammarella, nacido en 1902, fallecido en 1973, fue el gran referente en mi historia personal. Mi abuelo paterno y él eran primos segundos, pero tardé muchos años en descubrir que este era el vínculo familiar”, relata.

Rodolfo Sciammarella fue un pianista y compositor, autor de “No te engañes corazón”, Besos Brujos, Vieja recova, Qué fácil es decir, entre otros. Además, fue guionista de cine y colaboró en varias películas argentinas, hasta su exilio en México tras el derrocamiento de Perón en 1955, por la afinidad con sus ideas. Más tarde se instaló en España, donde continuó su labor como pianista y compositor. Actualmente, su repertorio continúa vivo en muchas orquestas.

La pianista japonesa Shino Ohnaga
La pianista japonesa Shino Ohnaga

Femenina casi por casualidad

La orquesta nació en 2013 en un homenaje a los 40 años de su muerte y su composición femenina se dio naturalmente. No fue algo buscado.

“El secretario de la Academia Nacional del Tango me propuso un homenaje a Rodolfo Sciammarella. El contacto inicial fue con Cindy Harcha (Chile), que trajo a su vez a Hanel Yeon (Corea), que a su vez propuso a Shino Ohnaga (Japón). Perla Flores (México) tocaba con Cindy en “Vale tango” y se sumó, acercando a su compañera en la orquesta de Ardit, Mariana Atamás (Ucrania). La formación se completó con Geraldina Carnicina (Bahía Blanca, Argentina). El propósito no era formar una orquesta femenina, pero cuando se dio de esa manera, nos pareció una auspiciosa señal de la presencia creciente de las mujeres en el tango”, detalla la cantante sobre esta orquesta que ya cuenta con tres álbumes y tres sencillos, recibió el premio “Mujeres letristas” del Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias por el vals “Aurora Bernárdez”, y fue declarada de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2021.

La cantante dice que la agrupación se preparó en tiempo récord para el homenaje que incluía tangos célebres de Rodolfo Sciammarella, pero también tangos desconocidos, que no tenían registro sonoro, de los que solamente quedaban algunas partituras que ella había logrado reunir, muchas de ellas provenientes de los anticuarios del mercado de San Telmo. “La idea de que existen tangos ocultos de grandes compositores motivó el recorrido posterior de la orquesta, que se especializó en rescatar patrimonio musical perdido, de Sciammarella, pero también de muchos otros autores“.

Actualmente la agrupación prepara su cuarto álbum, dedicado a la figura de Benito Quinquela Martín, a partir de material musical sobre el artista conservado en su museo-casa. Por este proyecto Denise Sciammarella recibió el premio “Ciudad Futura” en 2025 por rescatar tesoros musicales y devolverlos al presente con fuerza y sensibilidad.

La orquesta femenina y cosmopolita de tango en un ensayo en la Fundación Casa del Tango

Luego de un ensayo en la Fundación La Casa del Tango, la agrupación guarda los instrumentos para continuar con sus ajetreadas rutinas donde concilian varias actividades a la vez, como esposas, madres, hijas, profesionales de la música y de la ciencia, en el caso de la fundadora.

“Cuando comenzamos con la orquesta, yo era la única que tenía hijos pequeños. Al club de las mamás se sumaron la contrabajista, la pianista y una de las violinistas. Todas las chicas de la orquesta son profesionales y viven de la música: integran o integraron grandes orquestas de la ciudad de Buenos Aires, algunas son profesoras de las orquestas infanto-juveniles, y tienen una trayectoria maravillosa como intérpretes. Cindy y Shino tienen además una trayectoria notable como arregladoras en tango y folklore respectivamente. Yo tengo mi agenda científica durante la semana y el tango ocupa los tiempos del ocio. Cindy, por su parte, está finalizando una tesis en nutrición. Las familias ayudan, por supuesto, pero eso no quiere decir que resulte fácil llevar las múltiples tareas adelante. Todas lo hacemos, no hay duda, con gran esfuerzo pero también con gran placer”, cuenta.

Sciammarella Tango en la puesta
Sciammarella Tango en la puesta que hicieron para el videoclip de su tema "Esperando el 24"

Denise se doctoró en Física en 2001 e hizo un posdoctorado en Francia, donde luego concursó para ingresar al Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS), del que continúa formando parte. En la Argentina es directora adjunta de un instituto que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y que tiene como tutelas a la UBA, al CONICET y al CNRS. El grupo que lidera hace matemáticas aplicadas a las geociencias, y colabora mucho con el departamento de matemáticas, y en particular con Pablo Amster, que es además de músico, autor de muchos libros de divulgación. “Él me propuso que montáramos un espectáculo dialogado en el que él fuera revelando la matemática que se esconde detrás de las letras del repertorio de nuestra orquesta. Y ese es el espectáculo que presentamos el sábado 28 de febrero por segunda vez en el Planetario”, explicó. Entre fórmulas, bandoneones y mates, al caer el sol, en el escenario hubo un cruce de tangos emblemáticos, historias recuperadas y conceptos matemáticos que se fueron tejiendo con el piano, bandoneón, violín y contrabajo. “La música explicó números; los números revelaron la música”, definieron.

Todas dieron cuenta de los bemoles que tuvieron y todavía tienen al ser músicas mujeres, en especial en el mundo del tango. “Por supuesto que los prejuicios antiguos van cediendo y la presencia femenina en los instrumentos clásicamente considerados masculinos es cada vez más notoria. Nuestra orquesta, que se conformó como femenina casi por casualidad, es de hecho la prueba de que cada vez somos más. Como dice el tango que nos pertenece a Cindy y a mí (dedicado al colectivo 24 para que pase más seguido), la vida “prohíja la esperanza del que tiene una pasión”, afirma.

Las integrantes de la orquesta se conocen tanto que creen imposible que aparezca una anécdota desconocida de alguna de ellas. Pero sucede.

Como la de la violinista ucraniana Mariana Atamás, que llegó a la Argentina a los 15 años. Dice que todo lo que sabía del país era sobre Maradona y que terminó tocando en su programa La noche del 10, mientras pintaba Pérez Celis. Ese día tuvieron como invitado a Pelé. “Estaban todos. Lo más loco es que terminé tocando una melodía ucraniana”, cuenta a sus compañeras que no daban crédito no tanto por la vivencia, sino por el desconocimiento.

Mariana Atamás llegó a la
Mariana Atamás llegó a la Argentina a los 15 años

Atamás, de familia de músicos, llegó sin saber el idioma, con un gran dominio del instrumento, un diccionario voluminoso para aprender español en el menor tiempo posible —lo logró en seis meses— y una guía T para sobrevivir en las calles, cuando todavía no existía Google Maps.

Años antes había intentado abandonar el violín debido a cierta rebeldía adolescente, hasta que tomó conciencia de la solidez de su formación: ya tenía distinciones y también comprendió que el instrumento podía asegurarle un ingreso. Además le permitió tocar en orquestas juveniles y obtener una beca.

“Me convocaron para audicionar en tango. Yo decía: ‘¿Tango? No tengo ni idea’. Sin saber absolutamente nada, quedé en la orquesta. Ahí hice el programa de dos años de Orquesta Escuela, que para mí fue muy rico porque tuve la dicha de hacerlo con Emilio Balcarce y con muchísimos maestros emblemáticos del tango. Siempre digo que nunca sé si el tango me encontró a mí o yo a él, pero ahí nos conocimos y seguimos”.

“Un instrumento de hombre argentino”

Cindy Harcha, la bandoneonista, es chilena y vive en la Argentina desde hace 18 años.

Gracias a su abuela tocaba desde los nueve años en el piano la pieza Desde el alma, sin saber qué era. Cuando ella murió, buscó la grabación para entender qué tocaba y así llegó por primera vez a escuchar a la orquesta de Pugliese y un solo de bandoneón que la inspiró de por vida, ejecutado por Osvaldo Ruggiero.

“Es un bandoneón, un instrumento de hombre argentino”, le dijeron.

Pero no hizo caso. Siguió escuchando tango y enamorándose cada día más del instrumento. Investigó y descubrió que sí había mujeres bandoneonistas.

“Me enteré de Eva Wolff, que ahora la tengo de vecina. Y ahí había un par de mujeres y dije: ‘Bueno, si se puede… ¿qué pasa?’”.

Se compró un bandoneón —“muy horrible”, recuerda— pero que le sirvió para estudiar.

“Era imposible que una mujer tocara en una casa de tango. El profe me dijo: ‘Todo bien, pero estas variaciones que te estás estudiando no las vas a poder tocar nunca, en ningún lugar’. Pero a la par me empezaron a invitar a acompañar cantantes. ‘Che... ¿vos te animás?’. ‘Sí’. Y así me fui haciendo un lugar”.

Cuenta que cada vez es más común ver mujeres en el bandoneón.

Denise interviene para destacar su enorme labor en la orquesta: “Además de tocar el bandoneón, Cindy hace todos los arreglos. Como arregladora es fundamental; es medio el alma máter de la orquesta”.

“Yo la conocí porque mi tío que vende instrumentos de música —que tenía la Antigua Casa Núñez— me dijo: ‘Hay una chica que toca el bandoneón, vos que estás buscando para el homenaje a Rodolfo Sciammarella’. Me pasó el número, la contacté y a los poquitos días armamos el homenaje en la Academia Nacional del Tango, el 13 de septiembre de 2013. Ahí nació la orquesta”.

Sciammarella Tango en el Festival
Sciammarella Tango en el Festival Filiberto, en La Boca

Ya tenían piano, dos bandoneones, dos violines, se habían juntado todas y se dijeron: “Ay, somos todas mujeres; ya que estamos, busquemos a una contrabajista”. Así llegó Geraldina, de la “República de Bahía Blanca”, dicen entre ellas en broma. Ella venía de la Orquesta Académica del Teatro Colón, donde se había cruzado con Mariana Atamás. De formación clásica, escuchó la insistencia de un compañero que le decía que probara con el tango. “Tanto me hinchó que empecé a tocar tango”, confiesa. Su primer fichaje en el género fue la Orquesta de Señoritas en la reapertura del Café de Los Angelitos por el 2007. Y asegura que “fue un viaje de ida”.

Todas coinciden en las dificultades que enfrentan las mujeres en el mundo del tango, un ámbito históricamente dominado por hombres, donde deben demostrar más habilidad para ser aceptadas. La violinista dice que las mujeres no pueden equivocarse, que tienen que ser muy buenas para ganar terreno y que las tomen a la par. “Digamos que con los hombres no pasa eso. Si sos una mujer, no te podés equivocar. Es una presión”, explica. Geraldina acota que sucede en algunos ámbitos, no en todos. Y que así como existen prejuicios todavía sobre el talento femenino, también existe otra cara de la moneda, que es poner mujeres en escena a tocar instrumentos con fines estéticos, sin importarles cuánto saben. “Hay orquestas de tango actuales con mujeres para mostrar (...) Empiezan a querer mujeres por lo estético. No les importa cómo tocás. Solo te quieren para la foto”, se lamenta.

También comentan el prejuicio sobre la fuerza física necesaria para tocar el bandoneón y otros instrumentos considerados masculinos. Cuentan que a veces les dicen “tocás como hombre”, como si se tratara de un elogio. Y también escucharon “tan chiquitita sos, ¿de dónde sacás todo ese sonido?”. Será porque estudiaron mucho, podría ser la respuesta.

“Esperan que suene suavecito y de golpe nos escuchan y dicen ‘a la miércoles qué fuerza’ y los sorprende”, relata Denise. Destacan que no hablan de fuerza física, sino de intensidad, coraje, sensibilidad y la riqueza de una expresión femenina que hoy se escucha cada vez más en los escenarios del tango.