El centro de salud había quedado bajo el agua
En la madrugada del 7 de marzo de 2025, mientras un temporal histórico azotaba Bahía Blanca, un grupo de enfermeras se enfrentó a un escenario desesperante: un hospital inundado y dieciséis bebés prematuros en peligro.
Con el agua hasta la cintura, lograron poner a salvo a todos los recién nacidos. Hoy, una de las protagonistas recuerda aquella noche.
El episodio ocurrió en la sala de Neonatología del Hospital Interzonal Dr. José Penna, ubicada en el subsuelo del edificio. Las imágenes del centro de salud se viralizaron rápidamente en aquel momento, después de que el sector quedara completamente inundado. La fuerza de la lluvia había dejado incluso a las ambulancias parcialmente sumergidas.
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Luciana Marrero, una de las enfermeras del servicio de Neonatología, ya había terminado su turno nocturno cuando, al salir del hospital, advirtió que era imposible regresar a su casa. Minutos después, al volver al subsuelo donde se encontraban los bebés, el agua ya había comenzado a subir de forma abrupta: “Parecía una pileta”.
La vulnerabilidad era absoluta. Había 16 bebés: algunos en cunitas, otros en incubadoras, y varios dependían de asistencia de oxígeno. “Algunos habían nacido hacía poquitos días”, relata.
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Fue entonces cuando comenzó un “operativo” que se extendió durante 18 horas para poner a salvo a los recién nacidos. Aquellos cuyas madres estaban internadas en el mismo hospital fueron llevados con estas -algunas incluso, recuerda, se hicieron cargo de bebés que no eran suyos-. En cambio, los que estaban solos fueron trasladados a otra sala mientras esperaban ser derivados a otro hospital.

En aquel momento, la estructura del centro de salud quedó severamente dañada. Según explicó la enfermera en diálogo con este medio, incluso hoy el hospital no trabaja con la misma capacidad que antes del temporal, aunque no por la razón que podría suponerse.
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Con los equipos ya repuestos e incluso más insumos que antes del temporal, el problema hoy es otro: faltan enfermeras. “Algunas no pudieron volver”, cuenta Marrero, debido a los traumas psicológicos que les dejó aquella noche. Ella, en cambio, dice que logró sobrellevarlo refugiándose en la idea de que lo que le ocurrió a ella “le pasó al 70 por ciento de Bahía Blanca”.
En su caso, vive en las inmediaciones del canal Maldonado, donde el agua llegó a 1,50 metros dentro de su casa. Su hijo de 21 años fue quien, solo, puso a resguardo a sus tres hermanos e intentó salvar lo que pudo. “Perdí colchones, puertas. Todavía estoy rearmando mi casa”, cuenta.
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La bebé prematura que sobrevivió al temporal
Una de las historias más conmovedoras que dejó el temporal es la de Amely, una bebé prematura -nacida con solo 27 semanas de gestación- que se encontraba internada en el hospital mientras su madre se recuperaba en su casa.
Saira Delmiro, la madre de 16 años en ese momento, se despertó en la madrugada del 7 de marzo sobresaltada por la intensidad de las lluvias. Momentos después se enteraría de que el sector de Neonatología donde se recuperaba su bebé estaba inundado.
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En ese momento sufrió un ataque de nervios, ya que pensó que Amely no se iba a salvar, de acuerdo con sus declaraciones a Infobae tras el episodio.

Y es que la bebé de poco más de 20 días permanecía en una incubadora con respirador y necesitaba atención médica constante. Además, venía de atravesar una afección conocida como ictericia, que le había provocado coloración amarillenta en la piel y en los ojos, y luego una infección en los pulmones.
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Para cuando la joven madre llegó al Hospital Penna, Amely ya no se encontraba allí, sino que había sido trasladada a un edificio de la obra social OSEAC ubicado en el centro. Durante horas, Saira y su madre quedaron atrapadas en la ciudad sin poder avanzar, con el agua a la cintura y recorriendo calles sin luz.
Recién por la noche pudo llegar a la clínica y reencontrarse con Amely: “Cuando la vi, me largué a llorar. No podía creerlo. Creí que no iba a sobrevivir”.
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Durante las horas de separación entre Amely y Saira, fue Luciana Marrero quien colocó a la bebé sobre su pecho y debajo del ambo para darle calor. Este simple acto evitó que perdiera temperatura, lo que resultó clave para salvarle la vida.
“Ella estaba superagradecida por lo que hice. ‘No tenés nada que agradecer. Yo también soy mamá y te entiendo. Vos hubieras hecho lo mismo’, le dije. Me emocionó mucho verla afrontar una tarea tan enorme como la maternidad, siendo tan chiquita”, relató la enfermera a este medio en una entrevista anterior.
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En estos momentos, Amely ya cumplió un año y continúa recibiendo atención médica en el Hospital Penna. La foto del reencuentro con la enfermera que salvó su vida un año atrás acompaña la nota.
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