
Un casamiento en una iglesia de la provincia de Corrientes generó fuerte polémica entre los fieles católicos y las autoridades eclesiásticas: una pareja trans dio el sí bajo el sacramento. Ahora, el arzobispo busca anular su matrimonio.
El festejo tuvo lugar el pasado 28 de enero en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en la capital provincial. Allí contrajeron matrimonio Solange Ayala e Isaías Díaz Núñez, ambos personas trans que adoptaron el género opuesto al asignado al nacer.
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Ayala detalló que, tras aceptar el compromiso en diciembre del año pasado, pensó que no podrían casarse por iglesia, ya que lo veía como un “imposible”. Sin embargo, llegó a sus oídos que la parroquia del Fray Fernando Luis Gómez era conocida por ser abierta a la comunidad LGBT.
“Nos dijo que no había nada que pueda objetar en contra de poder contraer el matrimonio porque, si hablábamos así transparentes, biológicamente éramos un varón y una mujer. Entonces, podíamos ser bendecidos bajo el sacramento del matrimonio”, relató la mujer en declaraciones a Radio Sudamericana.
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Ayala aseguró que siguieron el mismo protocolo que cualquier otra pareja y detalló cómo fue el emocionante instante en que dieron el sí en el establecimiento: “Cuando llegué a la iglesia todo me parecía irreal, porque no era algo que me esperaba. Incluso estaban mis compañeras trans dentro de la iglesia y ellas mismas comentaban que era como cumplir un sueño que todas tenemos. ¿Quién no soñó con casarse por iglesia alguna vez?“.
La activista trans destacó en su momento que el casamiento marcaba un precedente para la comunidad y una oportunidad para acercar a sus miembros a la Iglesia. “Mostrarles que, por ahí, no todas las puertas están cerradas y que podemos ser parte de una comunidad religiosa”, siguió.
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La parroquia también respetó los nombres de la pareja tal como figuran en sus documentos de identidad para la libreta de matrimonio, en lugar de los consignados en sus partidas de bautismo.
“Tranquilamente podrían haberme dicho ‘los casamos, pero con el nombre que dice su partida de bautismo’ y la realidad fue que no. El Padre entendió todo desde un principio e hizo la bendición con los nombres que nosotros tenemos hoy por hoy”, resaltó.
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La reacción de la Iglesia Católica
Sin embargo, lo que para muchos parecía marcar un precedente en la Iglesia respecto de la comunidad LGBT duró poco. El malestar en las autoridades eclesiásticas no se hizo esperar y derivó en un comunicado del Arzobispado de Corrientes.
El pasado 8 de febrero, el arzobispo Monseñor José Adolfo Larregain aclaró que la ceremonia no contaba con su autorización.

“La Iglesia, como madre y maestra, cuida con especial solicitud la celebración de los sacramentos. En particular, recuerda que el matrimonio cristiano, en cuanto sacramento, requiere el cumplimiento de determinadas condiciones esenciales para su validez y licitud, tal como lo establece el Derecho Canónico y la tradición viva de la Iglesia. La omisión de estas condiciones no solo desvirtúa el significado profundo del sacramento, sino que también puede generar confusión en la comunidad de los fieles", advirtió.
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En el comunicado, el Arzobispado afirmó que en ningún momento recibió la documentación eclesiástica correspondiente al caso y adelantó que actuará “con las advertencias convenientes y las medidas canónicas disciplinarias formales que pudieran corresponder”.

Por su parte, el Padre Gómez también salió a aclarar públicamente lo sucedido. “Ante consultas y versiones públicas referidas a una reciente celebración matrimonial en nuestra comunidad, la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya que actuó siguiendo orientación pastoral y norma eclesial del ordinario considera necesario aclarar lo siguiente”, comenzó la publicación.
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Y siguió: “La Iglesia enseña que el matrimonio cristiano, en cuanto sacramento, requiere condiciones canónicas esenciales de validez y licitud. No se trata solo de una ceremonia o de documentación: se exige que los contrayentes sean hábiles para contraer, que no exista impedimento canónico y, de modo decisivo, que presten un consentimiento verdadero, esto es, que quieran contraer matrimonio tal como la Iglesia lo entiende, con rectitud y buena fe”.

El párroco aseguró, en ese momento, que por respeto a la pareja, no brindaría mayores detalles ni alimentaría “especulaciones”. Cerró: “Reafirmamos nuestro compromiso con una acogida pastoral auténtica, siempre unida a la verdad del sacramento, y se reforzarán los procedimientos de entrevista, preparación y verificación para resguardar la santidad de los sacramentos y evitar confusión en la comunidad”.
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La decisión final
Este martes, Larregaín declaró la falta de validez canónica del matrimonio entre Ayala y Díaz y adelantó que será anulado mediante un decreto. En declaraciones al medio Crux, el arzobispo explicó que, en casos como este, el vínculo debe considerarse nulo “ipso facto”, al no cumplir con los requisitos exigidos.
Por su parte, la parroquia Nuestra Señora de Pompeya no emitió nuevos comunicados al respecto.
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