La intensa lluvia que cayó durante la madrugada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) provocó inundaciones en distintos barrios de la Ciudad y el conurbano. En menos de cuatro horas, se acumularon 115 milímetros de agua, una cifra que supera el promedio de precipitaciones habitual para todo el mes de octubre, que es de 122 milímetros. Calles, avenidas y pasos bajo nivel quedaron anegados, y más de 20 mil usuarios sufrieron cortes de luz: 15.000 de Edesur y 7.000 de Edenor.
Entre las zonas más afectadas estuvo la avenida General Paz, donde decenas de autos quedaron varados y las imágenes se viralizaron en redes sociales. Conductores que transitaban por el lugar quedaron atrapados por el agua, sin posibilidad de avanzar ni retroceder. Muchos tuvieron que salir de sus vehículos por sus propios medios.
PUBLICIDAD
“Yo soy el dueño del auto negro, el Vento. Toda la electricidad del auto empezó a fallar, se abrió el baúl, las luces se prendieron solas. Es increíble, loco”, contó Nicolás, uno de los automovilistas afectados. “Mi señora la agarró un ataque de pánico porque no podíamos abrir la puerta. El GPS me desvió para agarrar la colectora porque la General Paz estaba inundada. Me desvío con toda la confianza del mundo y cuando estoy llegando, ya era tarde. Se me metió la trompa del auto, no había forma de sacarlo”, relató.
“El agua me estaba tapando los pies. Y dije: Bueno, ¿qué hago? O salgo por la ventana o abro la puerta. Cuando abrí la puerta, parecía como si me hubiese metido en un lago. Agarré del brazo a mi señora y la saqué porque no podía abrir su puerta”, explicó. “Mi hijo, gracias a Dios, estaba en casa. Tiene 14 años. Ahora le tengo que avisar que se quede tranquilo, que ya voy para allá”, agregó.
PUBLICIDAD
En medio de la desesperación, Nicolás criticó la falta de obras: “Se preocupan por poner un dinosaurio, por esa mierda del chino allá, y hacen obras de mierda. Esto no es Tecnópolis, es Necrópolis. Estoy tan caliente con la situación. No puedo sacar el auto, las grúas no entran, nadie te quiere ayudar. ¿Cómo hacés? Dejás que el auto se muera ahí, que te cague la vida. Total, es así”.
A pocos metros de él estaba Wilfredo, que también quedó atrapado, relató: “Yo vivo en San Martín. El GPS me informó que la General Paz estaba cerrada, que estaba inundada, y me dijo que cambiara de ruta. Cuando me meto por aquí, veo que hay varios autos entrando. Fue una trampa mortal”, sostuvo.
PUBLICIDAD
“Habían autos adelante de mí, como el del chico del Vento, y otros detrás. Cuando quisimos hacer marcha atrás, ya no podíamos. El auto se me apaga porque al entrar en el lago se me apaga y no me quiso arrancar. Abrí la puerta, se me vino toda el agua encima y me salí”, describió. “Intenté empujarlo con ayuda, pero el peso del agua que había entrado no nos dejó. Con la corriente, se fue inundando y se lo llevó el auto”, relató a LN+.
El hombre temblaba mientras hablaba. “El agua me tapó hasta aquí”, señaló, marcando el pecho. “Tengo hijos, pero estaban en casa. Yo venía solo en ese momento. Mirá cómo están las calles, eso no tiene mantenimiento de nada. No hay nada, y da bronca”. Según relató, un operario de grúa le dijo que debía esperar: “No había posibilidad de sacarlo. Hasta que no baje el agua, no lo sacan de ahí”.
PUBLICIDAD
Otra automovilista, que viajaba junto a su hija de quince años, contó que también quedó varada en plena General Paz. “Empezó a llover normal, venía desde la General Paz y de golpe se empezó a parar el tránsito. De repente empezó a inundarse. Llamé al 140 y me dijeron que no me podían venir a rescatar, que me bajara del auto y me fuera porque era lo más seguro”, relató.
“Agarré a mi hija y salimos caminando por el medio de la General Paz. Pudimos abrir la puerta empujando, pero el agua ya nos había llegado hasta el asiento”, recordó. “El agua caía a borbotones desde el costado de la General Paz. Esto es muy inseguro”, agregó.
PUBLICIDAD
La mujer explicó que, al intentar bajarse, casi se hunden. “Ese guardarraíl que está allá al costado tiene una profundidad de dos metros. Bajamos como para subirnos y casi nos ahogamos. Saqué a mi hija, después me pude sacar yo y entre las dos fuimos caminando. Estuvimos un buen rato abajo del puente hasta que pudimos llegar a la estación.”
“Llamé al 140 y me dijeron que había demasiada gente, que me fuera como pudiera porque no me podían rescatar”, reiteró. Su auto quedó varado en el lugar. “Recién le pregunté a la policía y dice que van a venir las grúas a sacar los autos de a poco. Hay autos parados más atrás, así que no sé en qué momento van a sacar el mío”, concluyó.
PUBLICIDAD
Desde el Gobierno de la Ciudad informaron que “continúan trabajando frente a las lluvias intensas con equipos de emergencia en las zonas más afectadas”. “Para todo octubre el promedio de lluvias en la Ciudad es de 122 milímetros, y durante la madrugada esa cifra fue superada en algunos barrios en menos de cuatro horas”, indicaron voceros oficiales.
El agua comenzó a descender con el correr de las horas, pero las imágenes de los autos hundidos en la General Paz se multiplicaron en redes sociales. Algunos conductores permanecieron durante más de una hora en sus vehículos antes de poder salir, mientras que otros intentaron recuperar lo poco que quedó adentro. Para todos, la madrugada fue la misma: una noche bajo el agua.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Incendio en Cafayate: se registraron más de 200 hectáreas quemadas
El operativo conjunto de bomberos y brigadistas busca contener los focos activos, en medio de preocupación por el impacto ambiental y la persistente amenaza climática
El paracaidista que cumple el sueño de hacer volar la bandera más grande de América sobre el cielo de Rosario
Fernando Pezzatti batirá un récord al saltar en paracaídas con la bandera argentina más grande de América: una insignia de 651 m², la cuarta mayor del mundo utilizada en una caída libre. El espectáculo se realizará hoy en el Aeroclub de Alvear, en homenaje al Día de la Bandera

Desplazamientos forzosos, crisis humanitarias, violencia y discriminación: la trama detrás del Mundial de los migrantes
Más allá del brillo de los reflectores, de los equipos con gran presencia de jugadores de otra nacionalidad o hijos de padres que migraron, pueden leerse historias de desarraigo, de racismo y xenofobia que predominan entre los migrantes cuando no están detrás de una pelota tratando de conseguir una copa que los consagre. Pablo Ceriani Cernadas, director de la Especialización en Migración, Asilo y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, y Pablo Alabarces, sociólogo y especialista en fútbol, reflexionan sobre los sucesos bajo este fenómeno

La increíble historia del piloto de carreras que cayó por un asalto en un country y un intento de robo boquetero en Junín
Ramiro De Bonis, de 28 años, fue detenido acusado de integrar una banda preparada para robar la caja fuerte de un comercio de maquinaria agrícola. La falsa identidad que dio a la Policía

Condenaron a 17 años de prisión a un gendarme por el asesinato de un joven motociclista de 22 años en La Quiaca
Ivo Torres recibió un disparo por la espalda de Walter Álvarez, durante una persecución. El delito fue enmarcado como homicidio con dolo eventual

