La final en la casa de Maradona: emoción, angustia y festejos por Messi en el templo del Diez

Ariel García y su esposa Marcela abrieron las puertas de la casa de Cantilo 4575 donde vivió Diego, como hicieron desde el segundo partido, cuando les entregaron las llaves como nuevos propietarios. 27 fotos de una tarde inolvidable

Guardar
Terminó el partido. Argentina es
Terminó el partido. Argentina es Campeón Mundial. Se desata la fiesta en la casa de Diego Maradona (Crédito: Gustavo Gavotti)

Dicen que en la casa de Cantilo 4575 habita un fantasma. Allí, donde vivió Diego Armando Maradona, y luego Don Diego y Doña Tota -los tres que miraron desde el cielo levantar la tercera Copa del Mundo argentina a Lionel-, aseguran que un espíritu travieso y juguetón transita por las cuatro habitaciones del primer piso, baja por escalera de mosaico y azulejos amarillos, pasa por la barra del bar semicircular, llega al living en desnivel, saluda a la Virgen de Luján que hallaron en una caja los nuevos dueños y le rezó el plantel del ‘86 en México, a la réplica de la Copa del Mundo y pica para el jardín, la enorme piscina con forma de riñón y llega hasta la parrilla. Está dando la vuelta olímpica, seguro.

El chapuzón de la gloria.
El chapuzón de la gloria. Diego, Don Diego y la Tota, que vivieron en esa casa, lo vieron a Messi desde el cielo ganar la tercera Copa del Mundo (Crédito: Gustavo Gavotti)

Hoy, 18 de diciembre, el fantasma tuvo que apelar a todas sus gambetas. A todos los sortilegios. A todo el poder de su magia. La casa pareció un estadio. En la puerta hasta había policía, y se franqueó la entrada a cuentagotas. No obstante, el lugar estuvo repleto. Hubo tres pantallas gigantes -dos adentro y una afuera, en el patio-, tres livings debajo de gazebos donde se enciman los amigos del nuevo dueño de casa, curiosos y ex jugadores de fútbol como Juan Ignacio Mercier, Sebastián Torrico y Clemente Rodríguez.

Te puede interesar: Argentina campeón del Mundial de Qatar 2022

El final de la tarde
El final de la tarde fue de locura en la casa de Diego Maradona (Crédito: Gustavo Gavotti)

Está el césped sintético que cubre el patio y tuvo un motivo para ser colocado: en 1983, Maradona sufrió una fractura de tobillo en España, cuando jugaba en el Barcelona, producto de un golpe criminal de Andoni Goicochea. Su preparación se trasladó a esta casa, y pusieron la alfombra verde para que comenzara los ejercicios de recuperación.

Terminaron los penales y se
Terminaron los penales y se largó la celebración (Crédito: Gustavo Gavotti)

En la previa se pasaron los goles de Diego y Lionel. Y se cantó. Hubo trompetas, cuatro bombos con la imagen de Diego, de Messi, del escudo de la AFA, de Boca. A pesar del calor, los bombos empezaron a sonar temprano. Se encendieron bengalas de humo azul y los primeros atrevidos se lanzaron de cabeza a la pileta. El “Tano”, de la hinchada de Boca, llevó la voz cantante. “Vinimos desde el partido pasado contra Croacia. Terminó y el dueño me dijo ‘Tano, venite con más bombos y más trompetas’”. Para él, estar aquí viendo esta final es “un sueño cumplido en vida. Por mi edad vi campeón al Diego, lo vi volver a Boca, retirarse en Boca. Y estar en la casa de él… no lo puedo creer. Ya el partido pasado lloré mucho cuando terminó, mi hijo se llama Diego Armando, tiene 17 años y es una locura estar acá. Hoy jugamos con 12, estoy convencido que Diego nos dio una mano”.

La casa estaba repleta de
La casa estaba repleta de vecinos e hinchas de la Selección que se acercaron cuando los nuevos dueños anunciaron que abrirían la mansión de Devoto (Crédito: Gustavo Gavotti)

Desde el fondo llega un olor particular. Argentino. Bien criollo. Tres amigos del dueño, Nicolás, Javier y Gonzalo, asan 250 kilos de carne: ojo de bife y vacío. Lo hacen “de onda”, dicen, no se cobra nada allí. Todo es esperanza. Pero los estómagos estuvieron cerrados hasta después de los penales. No fue así con las gargantas.

Por supuesto, no faltaron los
Por supuesto, no faltaron los bombos (Crédito: Gustavo Gavotti)

El dueño de la casa es Ariel García, empresario. Está eufórico, emocionado. “Esto es una fiesta, me hace recordar al ‘86, al ‘90″, cuenta entre abrazos. “A Diego lo conocí pero de lejos, lo veía. Fue el que más alegrías le dio a los argentinos” y hoy le toca a Messi”.

Te puede interesar: Histórico: el conmovedor momento en el que Lionel Messi levantó la Copa del Mundo

Nicolás, Javier y Gonzalo, tres
Nicolás, Javier y Gonzalo, tres amigos del dueño, asaron 250 kilos de carne para repartir entre quienes se acercaron Crédito: Gustavo Gavotti

La historia de cómo se hizo propietario de esta mansión de Villa Devoto roza lo increíble. “Fue muy loco. Estaba en casa, en pantalón corto, en patas, me pongo a leer el diario y decía que hacía un año y pico estaba a la venta y como no había compradores la iba a compar una constructora para demolerla y hacer un edificio. Pensé ‘no puede ser’... Era como tirar abajo la casa de San Martín o Belgrano... Lo llamé a un amigo, le pedí el teléfono de Adrián Mercado, que me lo confirmó, me dijo ‘y pero ninguno pone la plata’. Le dije ‘dame 15 minutos que voy y la seño’. Le mangueé a un amigo 50 mil dólares en billetes de 100, fui y la señé. Me la entregaron antes del segundo partido, la abrí y seguimos…”. El precio final fue de 900 mil dólares.

Los dueños de la casa,
Los dueños de la casa, Ariel García y su esposa, Marcela. Le entregaron la llave en la segunda fecha del Mundial y decidieron abrirla para los vecinos. Pero nunca esperaron la avalancha de la final Crédito: Gustavo Gavotti

Con él está Marcela Vozza, su esposa, sus hijos Nicolás (20) Alma 12 Mora 10 y sus sobrinas. Marcela era vecina, conoció a Maradona. “Él de joven siempre iba al club All Boys, donde lo conocía mucha gente, mi papá fue diariero de toda la vida de Jonte y Bermúdez, pasaba con la Ferrari por Segurola, donde estaba mi casa, paraba y saludaba. En el ‘86 yo tenía seis años, mi papá me trajo a festejar. Era una emoción, era el Diego”. Y cuenta los motivos íntimos que llevaron al matrimonio a abrir la casa. “Nosotros el 12 de noviembre tuvimos un accidente con uno de nuestros hijos, Nico. Le desfiguraron el rostro en un boliche, perdió la visión del ojo izquierdo. El día que nos entregaron las llaves, vinimos después de un control que le hicieron. Nico salió al parque y sonrió por primera vez. Hasta ese momento no había visto el Mundial. Y por eso se decidió abrir la casa y hacer esto”.

¿Qué harán después con el inmueble? Aún no saben. “Esta casa va a quedar intacta, ya veremos qué hacer, si un museo, si un hotel…”, cuenta Marcela.

Banderas y camisetas de la
Banderas y camisetas de la Selección: ¡Argentina Campeón! (Crédito: Gustavo Gavotti)

Hay un vecino, Manuel, que llora, que nunca pudo entrar acá. “Lo que hicieron estos muchachos de corazón, es lo que vale. Y espero que lo valoren y nunca dañen esta casa, que nadie ni siquiera apague un pucho en el piso”

Te puede interesar: Tras la obtención del Mundial, Argentina se afirmó como la Selección más ganadora del planeta: cuántos títulos le lleva a Brasil

La angustia por el momento
La angustia por el momento en que Francia empató. Nadie lo podía creer (Crédito: Gustavo Gavotti)

Con el pitazo inicial del juez polaco el nerviosismo se apoderó del lugar. Después, el partido se vio como en cualquier casa de la Argentina. Con alegría al principio, con zambullidas en la pileta en los goles, con cantos, con gritos, con euforia. Y con alguna lágrima de zozobra y tensión cuando Francia empató en apenas dos últimos cuando faltaban diez. Igual fue el alargue: el desahogo cuando parecía que la historia de México ‘86 se repetía dio lugar a la angustia. Y en los penales, cuando las manos del Dibu Martínez se hicieron más grandes que el arco, se desató el festejo definitivo.

El momento de los penales.
El momento de los penales. Rezos a Dios, a Diego y algunos que ni querían mirar (Crédito: Gustavo Gavotti)

La Copa dejó el altar del living y empezó a pasar de mano en mano. La pileta fue la pila bautismal de los más chicos, que ni habían nacido la última vez que Argentina gritó campeón, en el ‘86, de la mano de Maradona.

Dicen que en la casa de Cantilo 4575, en el barrio de Villa Devoto, habita un fantasma. Y dicen que hoy está feliz. ¡Fua, el Diego!

La casa donde vivió Diego, copada por los vecinos en la final del Mundial
La calle Cantilo al 4500, con los vecinos copando la calle
Se acabó la espera. Después
Se acabó la espera. Después del '86, otra vez un título del mundo (Crédito: Gustavo Gavotti)
La Virgen de Luján que
La Virgen de Luján que los jugadores del '86 llevaron a México y los nuevos dueños encontraron en una caja en la casa, y la réplica de la Copa Crédito: Gustavo Gavotti
Después de los penales, la
Después de los penales, la Copa comenzó a pasar de mano en mano (Crédito: Gustavo Gavotti)
Mirando el partido por pantalla
Mirando el partido por pantalla gigante (Crédito: Gustavo Gavotti)
Una bandera gigante para celebrar
Una bandera gigante para celebrar (Crédito: Gustavo Gavotti)
El momento feliz de la
El momento feliz de la entrega de la Copa a Messi (Crédito: Gustavo Gavotti)
La selección alza la Copa
La selección alza la Copa y en la casa de Maradona la fiesta está en lo máximo (Crédito: Gustavo Gavotti)
Se acabó la espera: todos
Se acabó la espera: todos a la pileta (Crédito: Gustavo Gavotti)
Los tatuajes de Maradona se
Los tatuajes de Maradona se repitieron (Crédito: Gustavo Gavotti)
Chicos y grandes festejando. Para
Chicos y grandes festejando. Para muchos, fue el primer mundial. Para otros, el recuerdo del '78 y el '86 (Crédito: Gustavo Gavotti)
La Copa en la pileta
La Copa en la pileta (Crédito: Gustavo Gavotti)
Diego, Don Diego y la
Diego, Don Diego y la Tota en la foto en un pasillo Crédito: Gustavo Gavotti
Adentro también hubo pantalla gigante
Adentro también hubo pantalla gigante Crédito: Gustavo Gavotti
La vista desde el primer
La vista desde el primer piso, con los gazebos que pusieron los dueños Crédito: Gustavo Gavotti
El partido terminó y el
El partido terminó y el grito de campeón se adueñó de las gargantas (Crédito: Gustavo Gavotti)
De Diego a Leonel: Argentina
De Diego a Leonel: Argentina campeón (Crédito: Gustavo Gavotti)

Seguir leyendo: