
“Tenés que tratar de trabajar, estudiar y ser feliz a la vez como sea, porque si no, vas a hacer una cosa o la otra, pero no vas a hacer feliz”, “Papá, siento que necesito un helado porque estoy un poco mal del corazón”, “-Estás atravesando una mala racha, pero la vida son subidas y bajadas todo el tiempo. -¿Y cuándo se sube?”, son algunas de las frases dichas por una mujer de unos 40 años hablando por teléfono en la estación de Plaza Once; por una niña de unos 5 años en Río Grande y el diálogo entre dos chicas de unos 25 años en Sevilla, España. Todas fueron compartidas por “La gente anda diciendo”, la página que recopila fragmentos de conversaciones escuchadas por la calle que, anticipan, son “frases sueltas, a veces inconclusas, casi siempre fuera de contexto”.
La idea nació en la mesa de un bar en 2011 cuando Ezequiel Mandelbaum y Tatiana Goldman escucharon a una pareja conversando en un bar, el tono y algunas palabras sueltas los hicieron prestar atención. No sabían qué pasaba, pero les interesó. Tenían ganas de hacer algo diferente y comenzar a anotar frases sueltas era una opción, pero en ese momento no lo hicieron. Pasó un tiempo para que registraran lo que un mecánico le dijo a otro, y esa frase pronto se hizo célebre en esta comunidad.
Desde ese día, se propusieron comenzar a tomar nota textual de lo que escucharan y, en poco tiempo, crearon la página en Facebook. Fue una de las primeras que no tardó en masificarse. Con el tiempo, se auto replicaron en Twitter y luego en Instagram. Actualmente, cosechan unos 10 millones de seguidores, llevan publicados dos libros y salieron hace tiempo de las fronteras argentinas: llegan a 45 países todo habla hispana. Con el mismo lema “anda diciendo” crearon unas 500 páginas en diferentes lugares como facultades, oficios y ciudades latinas.

Era el 8 de septiembre de 2011. Ezequiel y Tatiana compartían una tarde en un bar del centro porteño, charlaban, pero sin darse cuenta se quedaron en silencio al escuchar la conversación de la pareja de la mesa de al lado. Hablaban de infidelidades, celos... Escuchar frases al azar y fuera de contexto les llamó la atención a la vez que les pareció interesante no saber qué estaba pasando.
“A todos les pasa que están en un bar, van caminando, están en el colectivo y escuchan una frase que los deja pensando o se cagan de risa. Así que, de manera analógica, pensamos en tomar nota y quizás algún día armar un libro para registrar las frases que se pierden en la calle. Estuvimos los dos durante nueve meses, hasta agosto de 2012, recopilando lo que escuchábamos. Teníamos 150 frases y creamos la página de Facebook, La gente anda diciendo, un nombre que surgió pronto”, cuenta Ezequiel el inicio de la que hoy es casi una movida social en las redes.
La primera publicación fue de 10 frases subidas de un tirón. Con el primer material posteado, mucho antes de que las redes tuvieran la importancia que tienen hoy, se fueron a dormir.

“El formato era el mismo: la frase, dicha por tal persona y en tal lugar. Al día siguiente, teníamos mil seguidores, al otro tres mil y al siguiente cinco mil. Y así fue escalando a una velocidad impresionante. Además, la gente empezó a compartirnos las frases que escuchaban, eso hizo que todo se volviera muchísimo más grande porque ya no éramos solo dos personas recopilando frases sino miles y miles de personas y no solo de Buenos Aires, sino de muchas provincias e incluso países”, resume.
Desde entonces, la página de Facebook creció hasta lo inimaginable: hoy tienen 8 millones de seguidores. Luego crearon la cuenta de Twitter y de Instagram, entre las tres redes, son más de 10 millones.
Lo que sigue gustando de la idea, piensa el creativo que trabaja en el área de la publicidad, es mantener el mismo formato y sin pautas publicitarias. Lo importante, se anima a decir, es que “las frases también son un registro de la década y lo que pasó en Argentina a nivel político, social y deportivo: se habló de los cambios de gobiernos, de la elección de Jorge Bergoglio como Papa, de los mundiales, de la cuarentena... De todo”.

Las colaboraciones
La primera frase en colaboración que les llegó decía: “Marta, tenemos que comprar una Biblia”.
“Nadie puede saber por qué la necesitaban, qué le pasó a esas personas, que no recuerdo quiénes eran ni dónde la escucharon, pero también quedó como una de las frases célebres”, señala y lo respaldan los comentarios e interpretaciones de los usuarios de las redes que opinaban que hablaban de un exorcismo, de una promesa, de algún regalo...
Para publicar esas frases, los creadores debían darse cuenta de que eran textuales y que de verdad alguien pudo haberlas dicho en la calle.

“Nos pasó a nosotros con aquella conversación en el bar. Escuchamos, no anotamos en el momento y al querer hacerlo no fue exacta. Si lo querés decir, inevitablemente, lo ponés en tus palabras y empezás a inventar o a redactar y pierde la gracia, que es registrar también la manera en la que hablamos, que no es cómo escribimos, y eso es lo particular. No queremos cambiar la forma en la que se habla”.
La primera frase apuntada la escucharon al salir de un bar notando el error anterior. “Era el 8 de diciembre, feriado, y pasamos por la puerta de un taller mecánico donde dos mecánicos estaban tomando mate y uno le dice al otro: ‘Eso es cobardía, no es otra cosa’. Solo escuchamos eso, no sabíamos de qué estaban hablando y así nos dimos cuenta de que era eso lo que queríamos mostrar”.
Ezequiel tiene 41 años y vivió esta década dedicando mucho tiempo al proyecto, aunque hoy trata de darle una hora diaria. En 2013 editó el primer libro de frases y en 2015 el segundo, y no cree que haya un tercero, al menos por ahora. Preparando alguna manera especial de celebrar la primera década de “La gente anda diciendo” volvió a los posteos iniciales.

“Me gusta volver a las viejas frases y notar que la idea original de recopilar frases no pierden vigencia, porque son todas frases atemporales. Y tiene que ver con una idea de medio antropológicas, a veces decimos ‘antropo lúdica’, porque es divertido, pero al volver podés decir: ‘¿Te acordás cuando hablábamos de esto?’ Hay muchas frases sobre el fin del mundo, por ejemplo”.
El registro del pensamiento y de los temas que se hablaron en la calle en esta década pudo lograrse gracias a la participación del público que, desinteresadamente, aun les colabora. “Durante la cuarentena, como no se podía salir a la calle a escuchar a otros hablando, hicimos una especie de paréntesis y la idea pasó a ser lo que se decía en la casa, y de ahí también salieron frases espectaculares”.

A modo de celebración por la década cumplida, dejó libros en lugares donde se recopilaron frases. “Hasta agosto de 2023 haremos diferentes movidas para celebrar nuestro cumple. Lo que ya hicimos fue jugar a las escondidas: dejamos 10 libros en las calles donde fueron dichas algunas de las frases publicadas. Y los que los encontraron se los llevaron de regalo”.
Como hace diez años, aunque Tatiana está un poco alejada del proyecto, cada vez que se cruzan con nuevas frases y más de 40 ciudades de habla hispana, descubren que, más allá de las diferencias entre esas ciudades, hay temas universales con los cuales la gente se identifica y temas que siempre se conversan: el amor, la paternidad o el fútbol.
“Son esas cosas que condimentan la vida”, finaliza Ezequiel.
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