
Brisa Ferreyra tenía 22 años y un proyecto de vida lejos de su ciudad natal, Rosario. No solo lo logró, sino que pudo vivir de ese sueño durante casi un año. Sin embargo, la pandemia afectó su situación laboral. Ahora intenta regresar a casa: se encuentra a apenas 1200 kilómetros del destino y no puede hacerlo por las restricciones fronterizas impuestas por el Gobierno Nacional.
“Me puse de novia y juntos quisimos venir a probar suerte en Río Pardo, en Río grande do Sul”, le cuenta a Infobae, desde una ciudad cercana a Porto Alegre, en el sur de Brasil, donde está varada hace cuatro meses. Con su pareja, Brisa no se fue de manera improvisada, en el pueblo de más de 30.000 habitantes la esperaba un puesto de trabajo estable en una empresa arenera y un sueldo tentador. No lo dudó y emigró. Voló desde Argentina en marzo de 2019.
Una vez en Brasil todo le resultó relativamente sencillo: pudo concretar sus metas económicas y profesionales. Con su sueldo y el de su pareja, podían alquilar una casa amplia, mantener un estilo de vida activo y recorrer el país en un contexto también adverso por el escenario dispuesto por el Covid-19. “Tenía pensado estudiar ingeniería industrial pero la propuesta me pareció irrechazable y me animé al cambio. Fueron varios meses de aprendizaje”, relata sobre su experiencia.
Pronto llegó la pandemia. Varios de sus planes quedaron frustrados, aunque por fortuna pudo sostener su fuente de empleo. A principios de 2021, después de no visitar a su familia en Rosario durante más de un año, Brisa se tomó quince días de vacaciones y regresó a su ciudad de origen.

Viajó a la Argentina donde se hospedó en la casa de su madre: “Solo la tengo a ella, es empleada y alquila, le iba a llevar algo de dinero para ayudarla también. Además la extrañaba: desde 2019 que no nos veíamos”.
Debió regresar a sus obligaciones en Río Grande do Sul a comienzos de marzo de 2021. “Cuando me reincorporé a mi puesto, me enteré de que me estaban echando por reducción de personal. No tuve aviso previo ni nada, así que la noticia fue un shock. Quedé a la deriva”. Desde esa fecha hasta hoy, Brisa está desempleada y desesperada. Consumió sus ahorros, vive de prestado.
“En Río Pardo la comunidad de argentinos es inexistente, no es como en otras ciudades de Brasil. Eso lo complica todo”, relata. “Me propuse probar un mes, busqué mucho, me moví por toda la ciudad, aunque no encontré nada estable”, confiesa angustiada.
Se enfrentó a un horizonte hostil. Sin previsiones ni proyecciones laborales en Brasil, decidió emprender el plan de regreso a casa. Sin embargo, se encontró con el cierre de fronteras establecido por las autoridades nacionales para hacerle frente a la segunda ola de coronavirus. “Quiero hacerlo vía terrestre. Estoy a 1200 kilómetros de Rosario, no tiene sentido volar a otro lado y no tengo la plata para hacerlo”, dice
Está sobreviviendo gracias a la ayuda de una amiga que le brindó hospedaje y comida. “Si no fuera por ellos estaría en la calle”. No tengo trabajo, por ende no tengo plata. Estoy desesperada. No pido nada, solo que me autoricen a cruzar por Uruguayana, estoy a 500 kilómetros, después me arreglo”.
Frente al contexto de adversidad, Brisa emprendió un pedido de colecta solidaria de dinero a través de las redes sociales. “Es una situación muy difícil en la cual solo necesito volver a mi casa y me encuentro sola sin ayuda de absolutamente ninguna autoridad. Solo quiero volver a mi casa y solo ustedes pueden ayudarme”, expresa. Gracias a la ayuda de desconocidos está cerca de conseguir el monto de dinero para el pasaje de colectivo. “Estoy dispuesta a hacer cualquier tipo de actividad para lograr sobrevivir estos meses de incertidumbre”, anuncia.

En Rosario la espera su madre y una posibilidad laboral. “Me da bronca que por una medida injusta, ilógica y por mi condición económica no pueda moverme libremente. Le pongo la mejor actitud para levantarme todos los días, pero no sé cuánto más puedo aguantar”.
No es la única varada en Brasil. Infobae se contactó con otros brasileños residentes y familias de argentinos que se organizaron a través de un grupo de Whatsapp “Queremos volver a casa” y funciona como una contención colectiva. Está integrado por 110 personas, aunque todos los días se bajan y se suman nuevos. Comparten información y ofrecen comida y lugares económicos para alojarse.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
“Vieja de mierda, ¿no era que no tenías nada?”: una banda torturó a una jubilada durante un robo en La Matanza
Los ladrones eran tres y sorprendieron a la mujer mientras dormía. La mantuvieron retenida durante más de una hora, le pegaron con una Biblia y le arrojaron agua. Todavía permanecen prófugos

Así quedó la subestación que se prendió fuego y provocó un apagón en La Plata: ya se restableció el 60% del servicio
Las imágenes mostraron cómo quedó el predio de Tolosa que se incendió durante la madrugada y provocó severos daños en las casas linderas. Desde EDELAP señalaron que cerca de 22 mil usuarios aún no tenían suministro eléctrico
Un mini estadio, apuestas clandestinas y más de 100 gallos: desbarataron un torneo de riñas y detuvieron a 27 personas en Brandsen
La Policía Federal irrumpió cuando la competencia estaba en pleno desarrollo. Había cerca de 200 personas y los premios alcanzaban los 30 millones de pesos

El granadero argentino que fue enviado a Francia para custodiar la casa donde murió San Martín: “Es una emoción inmensa”
Rubén Torres tiene 55 años y vive junto a su esposa y sus dos hijos en Boulogne-sur-Mer, donde recibe visitantes de todo el mundo y conserva la memoria del Libertador

Reabrirá el Paso Cristo Redentor en Mendoza tras 34 días y miles de camiones esperan por cruzar la frontera
Después del cierre récord por las intensas nevadas, en el principal cruce que une Argentina y Chile se habilitará únicamente el cruce de los vehículos de carga. Estiman que hubo pérdidas millonarias por la clausura




