
Ir a la playa en medio de una pandemia requiere de varios cuidados y requisitos que poco a poco se vuelven costumbre. Al uso del barbijo, el distanciamiento y el lavado de manos se le sumó la adaptación que el turista debió llevar a cabo en lugares comunes. Uno de ellos es la playa.
Dentro del universo playero están los balnearios, quienes transitan una temporada complicada debido a la caída del turismo por la crisis sanitaria y económica que modificó los planes de muchas personas para el verano 2021. Sin embargo, los propietarios de los paradores debieron establecer una serie de normas en varios puntos de sus instalaciones, particularmente en los sectores más concurridos como la zona de carpas o las piletas.
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Previo al inicio de la temporada 2021 se barajó la posibilidad de ordenar el ingreso a las piletas mediante turnos y rotaciones. Pero al no completar la capacidad máxima, los dueños de los balnearios únicamente controlan que tanto en el agua como en la parte externa no se sobrepase el aforo establecido.

En la zona de La Perla, en el balneario San Sebastián, explicaron que la capacidad que puede permanecer en el sector de piletas no debe excederse de una persona cada cuatro metros cuadrados. “En nuestra pileta pueden estar 300 personas al mismo tiempo. Nosotros tenemos una capacidad de reposeras alrededor, una vez que se ocupan todas consideramos que ese sector ya está completo. Acá no funcionamos con sistema de turnos”, indicó Pablo, encargado del parador.
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“La dinámica es buena. Los que ingresan se van al poco tiempo, no tenemos problemas de filas. A nosotros, desde el municipio nos aclararon que si es una familia lo debemos considerar como una cápsula y pueden estar juntos. Si no se conocen, les decimos que cumplan con el distanciamiento. Únicamente pueden ingresar quienes tengan carpa y nos hayan entregado sus datos previamente”, agregó Pablo.
La misma situación ocurre en Alicante, también ubicado en La Perla, en donde Rosario, la encargada, revela que la capacidad del balneario está en un 40% y que el protocolo de las piletas “ni hubo que implementarlo porque nunca tuvimos un exceso de turistas intentando ingresar”.
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Ambas piletas, durante la recorrida que hizo Infobae, estaban captadas por los más pequeños, quienes no pueden utilizar los juegos que suelen colocarse en los balnearios pero sí compartir entre ellos las aventuras en el agua. Para Mariano, padre de Helena y Ramiro, “es más sencillo traerlos acá porque se divierten más, son más fáciles de controlar que en el mar y porque no viene mucha gente”.
El hombre de 41 años, oriundo de Quilmes, reveló a Infobae que todos los años veranea en Mar del Plata y que “esperaba ver un verano así. Me lo imaginé. La incertidumbre era total: no sabías si la temporada iba a continuar, si iban a implementarse restricciones durante el día... Nosotros volvemos mañana temprano y pudimos disfrutar una semana sin tanta gente”.
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En el sector de Punta Mogotes, Ginés, dueño del balneario Ulises, detalló que “en el ingreso a las carpas tenemos tres mesitas con alcohol. En otro punto se le toma la temperatura a cada turista, todos los días”.
“Tenemos la primera pileta de natación de Mar del Plata. Pero nosotros dejamos hasta 80 personas por hora en la pileta. Les damos un cartón con un color y a la hora deben salir y permitir que ingresen otras 80 personas. Eso lo hacemos cuando la demanda es mucha. Si son días tranquilos dejamos el acceso normal”, explicó.
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“En cada pasillo de carpas colocamos un pulsador para que los turistas, con el pie, se coloquen alcohol en gel. Hacemos una desinfección general y cada posee un aerosol limpiar las mesas y sillas”, dijo Ginés.

La situación se vuelve general cuando se contempla que en Playa Grande tampoco se restringen las piletas. “Nunca nos manejamos turnos, siempre fue por capacidad. En todas las playas de esta zona es así. Sí es verdad que los toboganes de agua no están hablitados por seguridad”, completó el encargado del parador Príncipe y Portofino.
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Para favorecer la distancia en la playa entre los individuos, las autoridades de General Pueyrredón acordaron con -previo al inicio de la temporada- junto a la Cámara de Balnearios, Restaurantes y Afines el desmonte de cientos de carpas y sombrillas con el objetivo de liberar más de 15.000 metros cuadrados de espacio.
En cuanto a la utilización de baños o vestuarios, estarán habilitados pero se vigilará -al igual que en las piletas- el aforo. La zona de las duchas permanecerá cerrada durante toda la temporada. Al final de cada jornada, los paradores desinfectan las mesas, sillas, reposeras y sombrillas. Por la mañana, previo al arribo de los turistas, repiten el procedimiento.
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