El astrofísico jesuita Manuel Carreira habló sobre las teorías acerca de la existencia de otros mundos


Para muchos, en especial para cierto laicismo de moda, ciencia y fe son mundos paralelos sin contacto alguno entre sí, cuando no directamente verdades antitéticas, incompatibles. El padre Manuel Carreira es uno más de una larga lista de científicos con sotana que desmienten esa falsa dicotomía; su trayectoria se inscribe en esa corriente de clérigos, monjes y sacerdotes que hicieron aportes clave al conocimiento científico. Uno de los exponentes más destacados y cercanos en el tiempo es otro sacerdote jesuita, George Lemaitre, primero en formular la teoría del Big Bang sobre el origen del universo.

Manuel Carreira, jesuita español, reunía en su persona al científico y al sacerdote; como astrofísico (máster en la John Carroll University de Cleveland), integró durante 15 años la junta directiva del Observatorio Vaticano. Asesoró y colaboró en varios proyectos de la NASA y fue profesor en universidades de los Estados Unidos y de España.

Carreira nació el 31 de mayo de 1931 -es decir hace exactamente 89 años- en La Coruña, y murió el 3 de febrero pasado, en Salamanca. Fue un apasionado de la astronomía, a la que llamaba "la poesía de la ciencia".

En un debate coordinado por el periodista y escritor español Juan Manuel de Prada, para su programa “Lágrimas en la lluvia” (nombre tomado del monólogo final del film Blade Runner), el padre Carreira expuso, de modo tajante, su punto de vista acerca de la especulación en torno a la existencia de vida extraterrestre.

Albert Einstein dialoga con el astrónomo y sacerdote jesuita, Georges Lemaitre, en Pasadena, California, in 1932. Lemaitre fue le primero en publicar una artículo sobre la expansión del universo en el año 1927, más conocida como teoría del big bang
Albert Einstein dialoga con el astrónomo y sacerdote jesuita, Georges Lemaitre, en Pasadena, California, in 1932. Lemaitre fue le primero en publicar una artículo sobre la expansión del universo en el año 1927, más conocida como teoría del big bang

En las últimas semanas, se ha producido una llamativa reinstalación del tema de los objetos voladores no identificados u ovnis. Todo comenzó con la difusión por el Pentágono de videos en los que aparecen estos objetos filmados por pilotos de la Marina estadounidense y, según el Departamento de Defensa de ese país, “el fenómeno aéreo observado en los videos sigue calificado como ‘no identificado'”.

Frente a esto, Japón anunció que ha preparado un plan de contingencia para una eventual guerra contra OVNIS. El ministro de Defensa, Taro Kono, dijo no creer ni haber visto naves extraterrestres, pero por las dudas, su país se prepara. Y lo mismo están haciendo otros países, también escépticos.

Luis Elizondo, antes director del Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales del Departamento de Defensa de los EEUU, hoy reconvertido a presentador de programas de divulgación científica en televisión, aseguró en una entrevista con Infobae que hay una tecnología que supera a la humana y la observa. No avanzó ninguna teoría acerca de qué o quiénes manejan esa tecnología.

Imagen de los videos desclasificados por el Pentágono
Imagen de los videos desclasificados por el Pentágono

En el programa antes mencionado, el padre Manuel Carreira decía que quienes insisten en afirmar que hay otros mundos análogos al terrestre desean, consciente o inconscientemente, “rebajar la dignidad humana”, afirmando de modo indirecto que “no somos nada especial”. Carreira en cambio sostenía que la propia física ha demostrado que, de haberse producido una mínima modificación de las condiciones iniciales del universo –en el momento del big bang-, la vida humana en la Tierra habría sido imposible.

El principio antrópico: el universo adaptado al hombre

En este razonamiento, Carreira se apoya en el físico estadounidense John Weehler (1911-2008), quien desarrolló el llamado principio antrópico: “No es únicamente que el hombre esté adaptado al universo. El universo está adaptado al hombre. ¿Imagina un universo en el cual una u otra de las constantes físicas fundamentales [se alterase] en un pequeño porcentaje? En tal universo el hombre nunca hubiera existido. (...) Según este principio (antrópico), en el centro de toda la maquinaria y diseño del mundo subyace un factor dador-de-vida”.

Para Carreira existía “el peligro de querer decir de una manera totalmente acientífica que lo que vemos es un Universo de una infinitud de universos, porque se toma como base lógica algo que es totalmente absurdo, y es que todo aquello que matemáticamente puede ocurrir tiene que ocurrir de hecho”. Y agregaba: “Veo esto mucho acerca de las discusiones sobre la vida afuera de la tierra”.

En el programa de TV, Carreira contaba que, ante la pregunta: “¿Es posible que haya otro planeta con vida inteligente?”, él respondía: “Según las leyes físicas, sí, es posible”. Y entonces sus interlocutores concluían: “Entonces es probable que lo haya, porque hay tantísimos astros por ahí, y si es probable, entonces lo hay”.

Manuel Carreira
Manuel Carreira

Y él replicaba: “Vamos a hacer un experimento muy sencillo. ¿Es posible según las leyes de la física que si yo dejo caer este bolígrafo sobre la mesa se quede sobre la puntita derecho? Sí, es posible, según las leyes de la física. ¿Es probable, aunque usted lo deje caer un millón de veces que ocurra por lo menos una vez? No. ¿Es cierto que va a ocurrir? No, no y no. De modo que no me mezclen el posible con probable y con cierto”.

“A veces esto se hace de una manera que es o bien inconsciente o bien muy consciente, un deseo de rebajar la dignidad humana. Tiene que haber muchísimos sitios en el Universo con vida inteligente, por lo tanto nosotros no somos nada especial”, sentenciaba Carreira.

El principio antrópico, subrayaba Carreira, no fue propuesto por teólogos, ni por filósofos, sino por los mismos astrofísicos en los últimos 60 años.

“¿Qué ocurriría -preguntaba Carreira- si el estado más primitivo del universo, en el big bang, hubiese tenido una variación digna de mención o en la cantidad de materia del universo o en la fuerza de cada una de las cuatro interacciones que rigen el proceder de la materia?”

La respuesta: “Una vez tras otra cuando se hace ese cálculo se dice: no podría existir vida inteligente. Y entonces (los postuladores del principio antrópico) llegan a la conclusión de que el universo desde su primer momento está ajustado con una precisión extraordinaria en algún caso de hasta de 50 decimales. Y de no estar ajustado con esa precisión, la vida sería imposible aún en un único planeta”.

La conclusión de Wheeler es que el universo tuvo que ser ajustado ya en su primer momento y ese ajuste debía tener un fin, y el fin es ajustarlo para que pueda existir la vida humana

Uno de los físicos más prestigiosos del siglo XX, John Archibald Wheeler -contaba Manuel Carreira en aquel programa-, se preguntaba por la relación entre las propiedades del universo desde el primer momento y la existencia humana. “La propiedad más absolutamente propia de la materia es su mutabilidad -describía Carreira el razonamiento de Wheeler-, toda la ciencia estudia los cambios de la materia. Pues bien, toda mutabilidad implica la posibilidad de existir de diversas maneras, aquello de lo que hablamos como mudable no está determinado esencialmente a existir sólo de una manera. Todo aquello que puede existir de diversas maneras tiene que ser ajustado extrínsecamente para que exista de una manera concreta y no de otra de las posibles”.

La conclusión de Wheeler es que el universo tuvo que ser ajustado ya en su primer momento y que ese ajuste debía tener un fin, y el fin es ajustarlo para que pueda existir la vida humana.

“No nos importa hablar de otros universos, no nos importa hablar de otras humanidades -decía el padre Carreira-; el universo cumple su destino cuando existe un planeta que es la Tierra, por lo menos uno, donde se da la vida personal, inteligente.”

Seguí leyendo: