La COP25 iba a realizarse en Chile, pero las protestas en el país sudamericano hicieron que los organizadores trasladaran la sede a Madrid (Foto: Reuters)
La COP25 iba a realizarse en Chile, pero las protestas en el país sudamericano hicieron que los organizadores trasladaran la sede a Madrid (Foto: Reuters)

La pandemia por el coronavirus también obligó a postergar hasta 2021 la próxima cumbre del clima (COP26). Desde hace una semanas empezó la especulación sobre esa posibilidad y luego de una una reunión virtual en la que participaron Patricia Espinosa, jefa del organismo climático de Naciones Unidas (la CMNUCC), funcionarios del Reino Unido (país que albergará la cumbre) y representantes de los principales bloques regionales del organismo internacional, se tomó la decisión.

En un año clave para la lucha climática, dado que los países deben aumentar sus compromisos para reducir las emisiones contaminantes, tal como lo establece el Acuerdo de París, la convocatoria que tendría como sede Glasgow, en Escocia, en principio se pospone para 2021, se espera que a mitad de año.

En las últimas semanas, a medida que la pandemia se fue intensificando, el Reino Unido —que en 2021 también será sede del G7— se ha visto sometido a una creciente presión para tomar una decisión respecto de la COP26. A eso se sumó que, días atrás, el gobierno escocés anunció que el SEC Arena —donde se celebrará la COP26— será convertido en un hospital de campaña para hacer frente a los casos de Covid-19 en el país.

La cumbre climática se suma así a otros eventos internacionales vinculados al ambiente que fueron pospuestos por la pandemia. Otro fue la 15° Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB, por sus siglas en inglés) que debía celebrarse del 15 al 28 de Octubre en China.

¿Qué pasa los planes climáticos y con el Acuerdo de París?

Barack Obama y Donald Trump, dos posturas antagónicas sobre el Acuerdo de París por el cambio climático, y sobre la cooperación internacional en general
Barack Obama y Donald Trump, dos posturas antagónicas sobre el Acuerdo de París por el cambio climático, y sobre la cooperación internacional en general

La noticia del aplazamiento de la COP26 llega en un momento en que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) siguen aumentando hacia niveles peligrosos, con los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima haciéndose más presentes en todo el mundo. Sólo la semana pasada, científicos de Australia alertaban de un tercer evento masivo de blanqueo de corales en la Barrera Verde de Coral en cinco años, mientras que otro estudio establece que la Amazonia podría colapsar a mediados de siglo.

En el marco del Acuerdo de París, adoptado en 2015 por casi 200 países, los gobiernos se comprometieron a presentar nuevos planes climáticos este año. En algunos casos, puede suceder que la crisis del Covid-19 golpee la planificación y deban retrasarla, pero la obligación de todas las naciones es cumplir lo que firmaron.

Con el Covid-19 afectando no sólo la salud (individual y colectiva), sino también la economía global, la atención ahora comienza a centrarse también en los multimillonarios paquetes de estímulo que los gobiernos están desplegando ante la pandemia, y aquellos que desplegarán para reiniciar las economías de cada país y región a medida que esta ceda. La pregunta es: ¿conducen estos a un planeta más sano, limpio y resiliente?

En una conferencia de prensa con medios europeos, Laurence Tubiana, arquitecta del Acuerdo de París y CEO de la Fundación Europea del Clima (ECF, por sus siglas en inglés), pidió a los gobiernos que dejen de centrarse en la COP, y lo hagan en la lucha contra el Covid-19 y en mantener al mayor número posible de personas sanas, así como en ofrecer un estímulo que contribuya al clima. [Aquí el video]

Por su parte, el Secretario General de Naciones Unidas António Guterres sostuvo: “Debemos mantener nuestras promesas para con la gente y el planeta”.

La activista sueca por el cambio climático Greta Thunberg participa en una protesta durante la 50a reunión anual del Foro Económico Mundial (en Davos, Suiza. 24 de enero de 2020. REUTERS/Denis Balibouse
La activista sueca por el cambio climático Greta Thunberg participa en una protesta durante la 50a reunión anual del Foro Económico Mundial (en Davos, Suiza. 24 de enero de 2020. REUTERS/Denis Balibouse

La pandemia está exponiendo, como nunca antes, los vínculos que existen entre nuestra economía, nuestra forma vida y nuestra salud. En estas últimas semanas se han difundido fotos de la contaminación del aire reduciéndose a medida que las actividades económicas y sociales se detienen o de jabalíes andando por las calles de Madrid. En China, según una investigación de la Universidad de Stanford, se estima que la caída de la contaminación atmosférica en dos meses ha salvado la vida de 4.000 niños menores de cinco años y 73.000 adultos mayores de 70.

Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace Internacional dijo: “La respuesta al Covid-19 tiene que ser resiliente para nuestra salud y el clima. El objetivo de los gobiernos ahora es cuidar de sus ciudadanos, estabilizar y reconstruir, y deben hacerlo de forma que se cree un mundo justo y seguro para el clima, porque la salud del medioambiente y nuestro propio bienestar dependen unos de otros. La suspensión de la COP26 debería hacer que los gobiernos redoblen sus esfuerzos para asegurar un camino verde y justo para manejar esta crisis sanitaria y la emergencia climática. Volver al ‘business as usual’ es completamente inaceptable: esta pandemia muestra que hay enormes lecciones que aprender sobre la importancia de escuchar a la ciencia y la necesidad de una acción mundial colectiva urgente”.

Precisamente Japón presentó su nuevo plan, pero obtuvo mala calificación: su gobierno publicó su nuevo objetivo de reducción de carbono para 2030, convirtiéndose en la primera economía del G7 en enviar su nuevo plan climático a la ONU, tal como requiere el Acuerdo de París.

Pero, el objetivo de reducción de emisiones nipona (26% sobre los niveles de 2013 para 2030) se mantiene inalterable. Según una evaluación de Climate Action Tracker, este compromiso es “altamente insuficiente” ya que, si las metas de todos los gobiernos estuvieran en este rango, el calentamiento global alcanzaría entre 3°C y 4°C. El Acuerdo de París pretende frenar el calentamiento global promedio en 1,5ºC ya que por encima de ese nivel colapsarían ecosistemas muy frágiles como las barreras de coral.

Pandemias como la que estamos viviendo actualmente solo serán más frecuentes a medida que continuamos destruyendo ecosistemas, traficando fauna silvestre y alimentando la emergencia climática. El mundo post-Coronavirus seguramente será diferente del que conocíamos hasta ahora, bueno sería que, entre los cambios, también adoptemos una relación más sana con la naturaleza y construyamos nuestra nueva realidad económica en armonía con, y no a pesar de, ella.

Para Christiana Figueres, jefa de la ONU para el clima de 2011 a 2016, “la salud pública, la seguridad y el bienestar son primordiales, y debemos hacer todo lo posible para detener la propagación del Covid-19”. Y agregó: “Si bien es posible que tengamos que posponer nuestras reuniones diplomáticas, no se puede postergar la urgente necesidad de tomar medidas climáticas en 2020. Si los gobiernos sitúan la salud, la regeneración de la naturaleza y la acción climática en el centro de cada decisión que tomen para recuperarse de esta pandemia, podremos emerger como una sociedad más fuerte y resiliente, y asegurarnos de que la COP26 nos encamine hacia un futuro climático más seguro.”