Hace menos de seis años, Gonzalo Erize decía que quería convertirse en una especie de Juan Carr. Venía de gastar todo el dinero de sus vacaciones para salvarle la vida a un niño llamado Saun en Laos, un país escondido en el Sudeste Asiático. Eso lo inspiró y lo hizo soñar con su propia fundación y dedicar su vida a la tarea social. Parecía un deseo bastante pretencioso, pero el joven que hoy tiene 33 años lo hizo carne. Fundó su ONG y le puso el nombre de aquel niño que conoció en sus vacaciones: Saun.
A esta altura, la organización Saun ha ayudado económica y espiritualmente a cientos de personas en situación de calle o bajos recursos. También resolvió el destino de decenas de refugiados a los que conectó con familias que querían recibirlos. Y consiguió ayuda para personas que sufren enfermedades complicadas. Pero, ahora el desafío es enfrentar la crisis que genera el coronavirus en las familias en situación de vulnerabilidad, sin poner en riesgo la vida de más argentinos ni violar la cuarentena. La iniciativa se llama Ahora más juntos que nunca.
“Saun es una plataforma que genera lazos para unir a las personas. Y, en este momento, pensamos que teníamos que trabajar sobre tres ejes: ayudar a aquellos a los que les faltan alimentos, medicación o elementos de desinfección. Estar al lado de las personas que necesiten ser escuchadas en medio de la cuarentena. Y darle apoyo escolar a los chicos en posición de vulnerabilidad”, explica Erize.

Existen diferentes maneras de unirse a la red de ayuda de Saun. “Podés hacerlo a través de una donación material pero también aportando tu tiempo o tus conocimientos”, sigue Gonzalo. Y describe el primer paso para ayudar: “Si conocés a alguien que esté ante alguna de esas tres necesidades, tenés que entrar en la web (Saun.org) y clickear en la pestaña que dice ‘cargá tu caso’. Ahí, nos contás quién sos, a quién querés ayudar y qué es lo que necesita”. A partir de ese momento, ya estás dentro de la red de “Sauners”, como llaman Gonzalo a sus voluntarios.
Pero hay un segundo paso. “También está la posibilidad de que quieras hacer un aporte económico o dar tu tiempo”, sigue el director de la ONG. Y en ese caso habrá que hacer click en “sumate a la comunidad”.
¿La idea para poder ayudar sin romper la cuarentena? “Si pudieras dar algún tipo de asistencia psicológica, coaching o apoyo escolar, sería de manera online”, explica. “Y si quisieras enviar medicamentos o alimentos hicimos un acuerdo con Glovo. Entonces, cuando entrás al caso que te movilizó y decidís que querés ayudar a una persona o familia, tendrías que apretar en el logo de WahtsApp que figura a la derecha de la página y te comunicás con el líder que identificó este caso. El te va a dar un código para que puedas hacer la compra con un descuento y Glovo se lo hace llegar a las personas que lo necesitan”, cierra.
UN EJÉRCITO DE SAUNERS
A esta altura la red de lazos del ecosistema generado por la ONG Saun es un verdadero éxito. Y sobran los ejemplos. El caso de Magalí Duarte y su familia es más que gráfico de cómo funciona el engranaje. Hoy mismo, en medio de la cuarentena, podrían estar durmiendo sobre un colchón en la Plaza de Mayo. Pero Alejandro R. identificó a la joven madre que vivía con sus cinco hijos (Lucas, Xiomara, Alma, Milena y Tobías) a la intemperie y subió el caso a la página de Saun. Él se convirtió en el líder del caso. Y el engranaje empezó a funcionar de manera increíble. Gracias a los aportes de la gente, alquilaron un departamento para la familia. Le consiguieron un trabajo a Magalí y los chicos pudieron volver al colegio.

Es apenas un ejemplo de hasta dónde puede llegar la solidaridad. Y no hace falta tener dinero para ayudar. Está claro que el aporte económico es una de las opciones (más que importante), pero también está la posibilidad de ayudar con tiempo o conocimientos. “Y ahora, en medio de esta pandemia, es clave que agilicemos nuestra creatividad y nuestra solidaridad. Hay mucha gente que lo necesita”, dice Gonzalo que invita a las empresas a que se sumen a los descuentos de Ahora más juntos que nunca. “Tenés dos maneras de aportar: cargando el caso u ofreciendo servicios, tiempo o recursos. Y siempre desde tu casa, sin violar la cuarentena ni exponerte al contagio”.

Para cerrar, Gonzalo quiere dar este mensaje que envía por WhatsApp: “Estamos viviendo momentos en los que vamos a salir adelante si trabajamos en equipo, con empatía, mirando a nuestro costado y actuando cuando alguien nos necesite. Argentina tiene un gran corazón solidario. Juntos y unidos formamos una fuerza que le puede hacer frente a cualquier situación. La realidad nos llama a dejar de lado diferencias y estar codo a codo por los que más nos necesitan. Ahora, más que nunca, uno para todos y todos para uno”.
Email: hola@saun.org - WhatsApp 1153848400
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