El avión privado secuestrado en México con casi una tonelada de cocaína estuvo casi diez horas en la provincia de Salta, pudo saber Infobae de fuentes oficiales y del mercado aeronáutico. La aeronave, un Gulfstream Aerospace G-1159A, fue obligada a aterrizar en el aeródromo de Mahahual, en Quintana Roo. Según las autoridades mexicanas, la droga estaba distribuida en 32 paquetes y tendría un valor aproximado de casi 12 millones de dólares.

Lo llamativo es que el avión estuvo en la provincia de Salta, aunque su plan de vuelo indica que salió y tenía previsto aterrizar en la ciudad de Tuxla Gutiérrez, en el estadio de Chiapas. De acuerdo a la información preliminar que disponen las autoridades argentinas, el vuelo aterrizó en el aeropuerto internacional de Salta el lunes 27 cerca de las 23 horas y despegó al día siguiente a la mañana. “Estuvo menos de diez horas en la Argentina”, dijo una fuente oficial.

La investigación quedó en manos de la Justicia de México, aunque la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), a cargo de Diego Iglesias, colabora en otra investigación local que lleva adelante el área de delitos complejos de la Unidad Fiscal Salta.

A partir del mediodía, la investigación local ya comenzó a sumar medidas de prueba.

Todas las fuentes oficiales aseguran que el avión se sometió a tres controles: de la PSA, de Aduana y de Sanidad de Fronteras. “Se hizo un primer análisis de las imágenes registradas en el aeropuerto y se verificaron los tres controles”, dijeron desde el Ministerio de Seguridad. Los primeros datos alientan la hipótesis de que la aeronave paró a cargar la droga en otro país, antes de llegar a México.

El nuevo director de la PSA, José Glinky, viajó esta tarde a Salta junto con la subsecretaria de Investigación Criminal y Cooperación con la Justicia del Ministerio de Seguridad, Valentina Novick.

La aeronave, con matrícula de Estados Unidos, no tiene antecedentes de ingresos al país, lo que genera más intriga para los investigadores.

Por el caso hasta ahora solo fueron detenidos los dos pilotos, de nacionalidad boliviana, identificados como Aldo López Matienzo y Miguel Angel Blazquez Vallejos.

Es el segundo cargamento de este tipo detectado en los últimos días en México. El lunes, un soldado del Ejército mexicano murió y un general resultó herido después de que narcotraficantes comenzaron a disparar contra una patrulla militar que intentaba interceptar una aeronave repleta de drogas.