El local de Etiqueta Negra en la ciudad de La Plata (foto: @jose_lp91)
El local de Etiqueta Negra en la ciudad de La Plata (foto: @jose_lp91)

La polémica por el animal que tiraron desde un helicóptero a la pileta de la casa del reconocido empresario, dueño de la exclusiva marca de ropa Etiqueta Negra, Federico Álvarez Castillo, no solo provocó reacciones en las redes sociales. Este jueves por la madrugada un local de la firma en la ciudad de La Plata fue víctima del accionar vandálico por parte de desconocidos.

Mientras a través de mensajes de Whatsapp y redes sociales asociaciones de proteccionistas y activistas veganos coordinaban acciones para protestar en los locales de la marca, uno de esos comercios ubicado en 51, entre 4 y 5, amaneció con pintadas en aerosol blanco y negro.

Frente del comercio que fue vandalizado (@_La_Tana_)
Frente del comercio que fue vandalizado (@_La_Tana_)

“Castillo asesino”, fue el mensaje directo para el empresario después de que se viralizara el video que grabó desde el jardín de su casa de Punta del Este y generara una fuerte indignación y críticas a este repudiable suceso.

Aunque después de lo ocurrido, Álvarez Castillo y su pareja, la modelo Lara Bernasconi, intentaron desligarse de lo ocurrido, la bronca y el repudio no se hicieron esperar y miles de usuarios se volcaron a las redes sociales para mostrar su enojo y llamar a un boicot contra la conocida marca para que nadie compre su ropa.

Según pudo reconstruir en las últimas horas Infobae, la familia del empresario sabe qué fue lo que ocurrió esa tarde y tiene indicios claros sobre la identidad del hombre que ejecutó el desagradable chiste.

El hecho comenzó a gestarse durante una conversación informal que mantuvo el hombre de negocios con un amigo, otro empresario que no solo suele veranear en Punta del Este, sino que tiene múltiples inversiones en la ciudad de Carmelo.

Palabras más, palabras menos, el interlocutor invitó al dueño de la firma textil y a su familia a compartir una comida. “Juntémonos, hagamos un cordero, quedate tranquilo que yo lo consigo y te lo mando en Uber”, prometió. Álvarez Castillo aceptó la propuesta, sospechando que su amigo estaba preparando una de sus habituales bromas.

Algunas horas después descubrió de qué se trataba, pero no lo tomó de sorpresa: de las imágenes se desprende que tuvo tiempo de tomar su teléfono celular y grabar toda la secuencia. El registro, que se viralizó en redes sociales y en aplicaciones de chat como WhatsApp, fue tomado desde el inmueble y la reacción de los que estaban allí no fue la de personas que estaban asustadas. Álvarez Castillo sabe quién le arrojó un cordero por la cabeza, pero por ahora opera una suerte de pacto de silencio entre ellos para proteger su identidad.

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