
Miriam, de 31 años, oriunda de Paraguay, madre de dos chicos de 9 y un año, había vivido durante el último tiempo en el Hogar 26 de Julio para mujeres en la avenida Belgrano, barrio de Montserrat. El 4 de septiembre pasado, una ambulancia del SAME fue enviada al Hogar junto con un patrullero de la Policía porteña. Una denuncia que provenía del lugar aseguraba que Miriam estaba “fuera de sí”, en un estado de excitación psicomotriz. Según afirmaron policías a Héctor Alejandro Carrá, el médico del SAME que la atendió, dos “abogados” habrían llegado para “quitarle a los chicos”, lo que le provocó una crisis. Otros relatos de fuentes policiales hablan de una pelea entre Miriam y una mujer de nacionalidad argentina, que no pasó a mayores.
Tiempo después, Miriam terminó internada en el Argerich. Sus dos hijos la acompañaron. La internación le generó una tensión considerable a los menores, particularmente al mayor, que asistía a la escuela mientras estaba en el hogar. Miriam, una madre migrante y sola, mientras tanto, encontraba en el médico Carrá uno de los pocos vínculos en los que podía confiar.
A los chicos finalmente se los quitaron. El martes por la madrugada, dos abogados del Consejo de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad llegaron para llevarse a los menores, contaban con un oficio firmado por una abogada de la guardia jurídica permanente de la institución. Los hermanos serían alojados en hogares de tránsito, separados el uno del otro, algo que prohíbe la normativa vigente. Miriam fue sedada. Al despertar, se la llevaron del Argerich, a un psiquiátrico, aparentemente. A la mañana siguiente, una médica del hospital formuló una denuncia en la Defensoría del Pueblo. La médica aseguró que no había motivo para que le quiten a los chicos. Tampoco para que la internen a ella.
Infobae reveló el caso esta mañana. El paradero de Miriam era un misterio. Se decía que había ido al hospital Moyano en la calle Brandsen. Pero la Defensoría del Pueblo, que comenzaba a trabajar en su caso desde su área de Niñez, no tenía una precisión, mientras el Consejo les decía que les entregaría los documentos del caso. El área de Salud porteña tampoco respondió la consulta, una fuente aseguró que el tema “está judicializado”. Efectivamente lo está, el expediente corresponde al Juzgado Civil N°38.
Miriam, se supo después, fue enviada al Moyano. Pero ayer ya no estaba ahí. Se habría, aparentemente, fugado.
La denuncia de su desaparición fue hecha ayer por una psiquiatra de la institución a la comisaría 4D de la Policía de la Ciudad, donde quedó asentado que había sido internada por un diagnóstico de “descompensación psicótica”. También, se dejó constancia que Miriam es “sumamente violenta, razón por la cual debe ser medicada”.
Otros testimonios dicen lo contrario. El de la historia clínica prehospitalaria del SAME, para empezar.
Infobae accedió al documento. Lo que firmó y selló el doctor Carrá, uno de los toxicólogos más reconocidos de la Argentina y uno de los funcionarios de más alta jerarquía en el servicio de emergencias, no habla de una mujer demente, sino de una mujer empujada al borde por la situación que enfrenta. “Neurosis de angustia reactiva a estímulos externos compatibles a fallas del sistema”, dice el documento.
“Paciente ubicada y en tiempo y espacio. A la consulta se presenta coherente, sin delirios”, continuó la evaluación: “La paciente tiene un discurso personal no violento y en función de las consultas médicas realizadas previamente, no se observan actitud ni pensamientos paranoides o de fabulación”. “Temor justificado de separación filial”, concluyó lo firmado por el médico Carrá: “Estímulos negativos en el vínculo institucional".
Una fuente con conocimiento de su internación aseguró que Miriam dejó la guardia del Moyano, a una distancia considerable de la entrada, y que el personal de seguridad no lo notó. Si hubiese estado sedada no podría haberlo hecho, o sus movimientos habrían sido evidentes. Si se fue, es porque podía caminar.

El médico Carrá aseguró: “Está muy lejos de ser una paciente psiquiátrica. El personal del Argerich coincide que es una madre perfectamente apta para seguir en el cuidado de sus hijos. Si vos veías la condición psíquica y orgánica de los chicos, la pulcritud de sus ropas en situaciones inesperadas, te dabas cuenta que eran chicos bien alimentados, limpios, bien vestidos... Le daban estímulos negativos constantemente de que le iban a quitar los chicos. Cuando me hablaba por teléfono me decía que estaba descompensada, que ya no podía vivir. No era una mujer violenta, lo que pasa es que su forma cultural ante la omnipotencia de un extracto se siente saturada”.
En las últimas horas, un organismo de derechos humanos en particular se interesó en su situación. Su paradero, hasta ahora, se desconoce.
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