La monja japonesa Kumiko Kosaka acusada de la participación primaria en episodios de vejámenes y corrupción de menores de hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo de Mendoza, se defendió a través de un video que difundió este lunes.

"Hola, soy Kumiko. Se han dicho muchas cosas falsas sobre mí y estoy aquí para presentarme", comienza la religiosa en un video de apenas 50 segundos.

Luego cuenta que llegó a Argentina a los dos años y que a los 20 decidió "consagrar" su vida a Dios.

Y agrega: "Soy maestra. Me están acusando con pruebas totalmente falsas. Pido un juicio justo porque mis derechos están siendo vulnerados".

Al final del video se puede leer la frase: "Si Kumiko no tiene derechos, vos tampoco. Todos merecemos un juicio justo".

La Justicia había ordenado el jueves el cese de la prisión preventiva en tres hechos en los que está imputada la monja japonesa Kumiko Kosaka de 43 años, tras el pago de una caución de 2 millones de pesos, pero el viernes quedó nuevamente bajo prisión domiciliaria por otros hechos que están siendo investigados, informaron fuentes judiciales.

La medida fue tomada luego de que los jueces consideraran que no existía riesgo procesal ni de fuga por estos hechos investigados.

Sin embargo, el fiscal Gustavo Stroppiana solicitó la detención de Kumiko por otros tres hechos que no habían sido tenidos en cuenta por el Tribunal por lo que la mujer continúa con prisión domiciliaria, detallaron fuentes de la causa.

En abril de 2017 se dictó el pedido de captura contra la monja que cumplía funciones de cuidadora en el albergue, acusada de participar en los abusos.

La mujer estuvo detenida en el penal de mujeres de Aguas de las Avispas, en Cacheuta, y en septiembre de 2017 se le concedió la prisión domiciliaria.

La monja fue señalada por las víctimas por tocamientos, por entregarlas a los curas para abusarlas y de colocarle un pañal a una niña para ocultar hemorragias posviolación, entre otros hechos.

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