Jill y Heracles, madre e hijo. La vaca llegó embarazada al refugio y poco tiempo después tuvo a su ternero. “Son inseparables. Cuando uno está lejos del otro lloran, como llamándose”.
Jill y Heracles, madre e hijo. La vaca llegó embarazada al refugio y poco tiempo después tuvo a su ternero. “Son inseparables. Cuando uno está lejos del otro lloran, como llamándose”.

A diferencia de otros refugios de animales, la historia de Lxs Salvajes (tal como se presenta el lugar) no empieza con el rescate de un perro que vivía en la calle o que había sido atropellado. Fue un toro el primer habitante que dio paso a los otros 149 animales que recibieron y que pronto serán trasladados a un nuevo y más espacioso lugar.

Lxs Salvajes es el resultado del trabajo de Jonatan Leguiza y Melisa Lobo, el flamante matrimonio que está al frente del lugar creado en 2012 luego de que él se cruzara con un camión de vacas ingresando al matadero al que entraba para comprar unos kilos de carne.

La situación no pasó inadvertida para el hombre que ya se dedicaba a rescatar perros y gatos y se asumía como amante de los animales. Ver a los ojos de aquellas vacas lo hizo cambiar su vida, por lo que se dio media vuelta, no hizo sus compras y decidió no volver a comer carne nunca más.

Galo.
Galo.

Desde ese momento, sus impresiones sobre su vida cotidiana cambiaron. "Estaba alquilando una casa con un terreno grande en City Bell y cada vez que salía al trabajo veía un toro y pensaba qué podía hacer por él", dijo Melisa Lobo a Infobae sobre cómo su esposo inició el futuro santuario.

"Habló con la gente que lo tenía y lo adoptó. En ese momento terminó comprándolo", contó la mujer que desde hace poco más de tres años es vegana y que dejó de lado su antigua vida por cuidar a los animales.

Yonatan (como lo conocen en las redes) volvió a casa con el toro —bautizado Aldebarán— y a él se sumaron tres gatas embarazadas y un vaca. A ellos les siguieron otras vacas, terneros, otros 30 gatos, gallinas, patos criollos, chanchos, una perra galgo y su cachorro.

En el refugio viven 50 gatos que se portan muy bien con las aves.
En el refugio viven 50 gatos que se portan muy bien con las aves.

El sueño del santuario

La diferencia entre un refugio y un santuario es que en el primero los animales que llegan están de paso, mientras aparece un adoptante y así dan lugar a un nuevo ingreso. En tanto, cada animal que ingresa a un santuario lo hace para pasar allí el resto de su vida, por eso es fundamental que el espacio —que no será otra cosa que un gran hogar— tenga todo lo necesario para sus habitantes, los que están y los que llegarán.

Con ese deseo en mente, Yonatan y Melisa se casaron hace un año. Ella quedó embarazada de trillizos pero un tuvo un parto prematuro. "A las 21 semanas se me adelantó el parto. Los bebés nacieron prematuros y murieron los tres", recuerda Melisa con tristeza.

La diferencia entre un refugio y un santuario es que en el primero los animales que llegan están de paso, mientras aparece un adoptante y así dan lugar a un nuevo ingreso

Apenada al recordar ese duro momento, continúa: "Eso nos partió al medio a los dos porque teníamos formado el proyecto de familia: de ser dos con los animales íbamos a ser cinco, estaba todo bien y de un momento a otro pasó eso y nos derrumbamos. Este proceso fue un volver a nacer, surgió el proyecto ante la necesidad de tener más espacio y este proyecto nos ayudó a reconstruirnos".

Rocky llegó en 2016 de la mano de unas voluntarias.
Rocky llegó en 2016 de la mano de unas voluntarias.

Volver a empezar

Lxs Salvajes se mudará a un terreno de 2 hectáreas en Abasto, La Plata. "Después de tanto esfuerzo y trabajo, tras ahorrar moneda por moneda para cumplir el sueño de darles un espacio definitivo a los más de 250 animales que refugiamos, logramos comprarlo", confiesa Mariela y revela que con sus ahorros y pidiendo dinero prestado lograron firmar recientemente la escritura de una de las hectáreas y que ahora deben afrontar una hipoteca por la otra hectárea.

El santuario está en marcha y para abril se espera la gran mudanza.

"En este lugar podremos darle espacio a muchísimos animales más, es arbolado y cuenta con laguna artificial", cuenta.

"Tenemos que juntar todo el dinero posible para pagar los gastos del alambrado del predio, hacer la perforación y la instalación del agua, bajar la línea eléctrica y toda la instalación. Necesitamos levantar nuestra casa (una cabañita de madera como la que tenemos ahora), materiales para la construcción de los espacios de los animales para comenzar a trasladarlos", enumeró la mujer que calcula que el dinero necesario oscila en los $ 500 mil.

Yonatan y Melisa en el refugio junto a los voluntarios tras una jornada de trabajo.
Yonatan y Melisa en el refugio junto a los voluntarios tras una jornada de trabajo.

Con ese fin, piden ayuda de quienes deseen colaborar con el noble proyecto. Y también organizan un festival solidario*.

"La idea que da vida al santuario es tener un lugar fijo para todos los animales y más adelante hacer una fundación dedicada al rescate de animales y que ellos vengan a nuestro lugar —adelanta la proteccionista—. Este nuevo espacio es 8 veces más grande que donde estamos y vamos a poder seguir recibiendo animales, acá estamos realmente limitados porque nuestra intención es poder seguir rescatando. Si bien nos llevamos muy bien con la persona que nos alquila, el espacio no deja de ser alquilado".

 
Especies unidas: las vacas, chanchos y gallinas comparten una comida en el Refugio Lxs Salvajes de City Bell.
Especies unidas: las vacas, chanchos y gallinas comparten una comida en el Refugio Lxs Salvajes de City Bell.

En medio de los animales nació una historia de amor

Melisa, mira para atrás y asume el cambio radical que hizo en su vida a causa del amor y por haber "despertado" a la empatía hacia los animales.

Relata el día en que conoció a su actual marido con cierta emoción: "Fui con una amiga al refugio porque hacía un mes que esperaba para ir, pero siempre llovía. Finalmente, pudimos llegar y lo conocí".

Si bien lo conocía por las distintas publicaciones en las redes que lo etiquetaban, al verlo por primera vez sintió el flechazo: "¡Me costó un montón que me de bola! ¡Es el pibe más tímido del mundo, pero al final también se terminó enganchando!".

Yonatan y Melisa al salir del registro civil. La pareja está pronta a fundar el primer santuario de animales de La Plata.
Yonatan y Melisa al salir del registro civil. La pareja está pronta a fundar el primer santuario de animales de La Plata.

Hoy, volviendo a ver para atrás cuenta: "Yo también pensaba que los animales eran comida y aguante el asado, hasta que un día conecté y pensé que no podía seguir financiando ni banco tanta tortura y explotación animal".

La joven, que cuando se instale en el nuevo hogar retomará su carrera, recuerda que fue la ultima de un grupo de amigos en hacerse vegana. "Dejé de comer por respeto, no amaba a los animales. No tenía ni perros ni gatos".

En el mismo tono, asume: "Hace 4 años no hubiera pensado que iba hoy a estar casada, siendo vegana y viviendo en un refugio. Y esta lucha por los derechos de los animales también interactúa con las causas humanas porque todo se trata de reclamar justicia".

 

El evento solidario Festival Salvaje se realizará hoy desde las 20 en el Centro Cultural El Pulki (calle 50 entre 3 y 4). Habrá comida vegana, bebidas y sorteos, además shows de stand up, sesiones de tatuajes, serigrafía y bandas en vivo.

 

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