Con la declaración del Pacto de Fidelidad al Señor y la Virgen del Milagro, culminó la tradicional muestra de fe y devoción a los Santos Patronos de los salteños, el Señor y la Virgen del Milagro, que este año convocó a 850 mil personas.

La peregrinación comenzó el sábado pasada las 15, con la salida de la Cruz Primitiva de la Basílicia y seguida por la imagen de la Virgen de las Lágrimas.

Luego, la multitud reunida en la plaza 9 de Julio celebró la salida de la Virgen del Milagro, cuya imagen dispuesta sobre la corona de claveles blancos fue seguida por los fieles en la marcha hasta el monumento 20 de Febrero.

A continuación, el Señor del Milagro, con la tradicional corona de claveles rojos a sus pies, siguió en procesión hasta el sitial dispuesto para la renovación del Pacto de Fidelidad que expresa cada año el pueblo de Salta.

La salida de las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro estuvo acompañada por los acordes de la Banda de Música de la Policía de la Provincia, que interpretó los himnos en honor a los Santos Patronos.

Después de cantar el Himno Nacional, comenzó el recorrido de los Santos Patronos hacia la Catedral, donde miles de personas, agitando sus pañuelos, los saludaron conmovidos entre fuertes campanadas y pétalos de rosas que inundaron de perfume la Plaza 9 de Julio.

Al brindar su mensaje a la multitud, el Arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello se refirió especialmente a la juventud y los peregrinos "porque fueron los verdaderos protagonistas de este milagro".

De la celebración también participó el gobernador Juan Manuel Urtubey, quien se acercó junto a su esposa Isabel Macedo, su suegra Lizzie y la pequeña Belita. "A pesar de ser un año dificilísimo, este es un pueblo de fe, que tiene una profunda devoción al Señor y a la Virgen del Milagro y, como cada septiembre, vivimos esto que es una auténtica fiesta en Salta", remarcó Urtubey.

Un poco de historia

La Fiesta del Milagro es la celebración religiosa más antigua e importante de Salta. Comenzó el 13 de septiembre de 1692, cuando se produjeron los terremotos que destruyeron la ciudad de Esteco.

Aquel día, después de los fuertes temblores, se encontró la imagen de la Virgen en el suelo sin que hubiera sufrido daño su rostro ni manos. Al día siguiente, se la colocó en el exterior de la iglesia donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla "del Milagro".