Bocinazos, bombos, trompetas y fuegos artificiales. Cerca de las 11, una decena de taxis acompañaba a un numeroso grupo de personas que llegaban para ocupar su lugar. Desde temprano, la mitad de la cuadra de avenida Rivadavia que da al Congreso estuvo ocupada por un escenario con banderas negras y amarillas junto a la cara de José ibarra, Secretario General de la Federación Nacional de Conductores de Taxis.

El representante de los taxistas ingresó rápidamente al Congreso para mantener una serie de reuniones previstas. Mientras tanto, fuera, la otra mitad de la cuadra –ocupada por las organizaciones que se manifestaban a favor de la despenalización del aborto convivieron con los choferes de taxis, quienes enfocaron su protesta en Uber.

Las banderas de los taxistas, mezcladas con las de las agrupaciones que pelean por la despenalización del aborto (Maximiliano Luna)
Las banderas de los taxistas, mezcladas con las de las agrupaciones que pelean por la despenalización del aborto (Maximiliano Luna)

“Apuntamos al diálogo”, aseguró Ibarra cerca de las 12, explicando que los choferes de Uber cobran menos porque “no pagan seguros de vida y no pagan seguro de absolutamente nada”. Además aseguró que: “Si hay un accidente, que ya hubo con más de un pasajero, el consumidor va a reclamar y pasa un momento terrible porque nadie se hace cargo de nada”.

Minutos antes de que Ibarra se retirara del Congreso, los choferes le dedicaron una serie de cánticos hacia Uber, entonaron el himno nacional y, desde el escenario, pidieron un aplauso para las mujeres presentes, “por la lucha constante de sus derechos en cada una de las manifestaciones a las que asisten”.

Ibarra fue recibido por el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, con quien debatió la importancia de “crear una ley nacional contra el transporte ilegal en todo el país”.

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