"Mientras bajaba sentí mucho miedo porque el río venía muy fuerte. Hasta que vi a ese 'angelito' sufriendo. Allí se me fue el miedo y sentí que iba a estar todo bien". La respuesta explica la determinación que Miguel Ángel Giménez tuvo para actuar valientemente ante la bravura del flujo en el Río Colorado, al norte de la ciudad de Famaillá, en la provincia de Tucumán.

Este hombre de 32 años efectuó un acto de heroísmo. Advirtiendo el pedido de auxilio mientras se dirigía en auto junto a su familia, interrumpió su viaje y se bajó del remise para salvar colgado de un puente a cuatro niños que estaban siendo arrastrados por la fuerte corriente.

En la última semana las tormentas que inundaron y castigaron diferentes zonas del norte argentino. El temporal causó la crecida del Colorado, que arrastró a grupo de doce personas (entre ellas un bebé), varias de las que estaban pescaban en los márgenes del río, el pasado miércoles.

Por entonces, Miguel Ángel había salido en compañía de su pareja a comprar el cotillón para el cumpleaños de su hijo. Pero en el transcurso del trayecto, se toparon con una señora alterada: "Se nos vino contra el auto, corría para todos lados, iba y venía, y gritaba: ¡Mi tío! ¡Mi hermana! ¡Mi esposo! ¡Los chicos! ¡Están los chicos!". Entonces, se dio cuenta de la situación y no dudó: con las sogas que consiguió en cada uno de los vehículos que detuvieron la marcha en el puente, se amarró para bajar y sacar a los más pequeños.

Después de que Miguel Ángel había puesto a resguardo a los menores, arribaron los bomberos, que con ayuda de un equipamiento acorde completaron el salvataje sacando a los otros ocho involucrados. Afortunadamente, ninguno de ellos culminó con heridas, aunque igualmente fueron trasladados al hospital más cercano.

Varios testigos retrataron la valiente acción, que más tarde se viralizó rápidamente. Su nombre comenzó a conocerse entre los medios provinciales. Le llovieron mensajes de felicitaciones. Incluso una persona que filmó la secuencia le obsequió más tarde una torta para su hijo.

La difusión del hecho generó que también se conozca más sobre su vida y pasar diario. Padre de cinco hijos, hace changas para sobrevivir y mantener a su familia. "Soy chofer, ayudante de albañil, pintor, vendedor y también corto el pasto", contó.

El caso llegó a las autoridades provinciales, que lo invitaron a la Casa de Gobierno junto al resto de personas que participaron de las tareas de rescate. Allí, como muestra de agradecimiento, le prometieron un trabajo estable, que todavía no se definió, como empleado público o en alguna empresa.

Acudió a la cita con los funcionarios vestido con la camiseta de San Martín de Tucumán. Una distinta, porque la otra se agujereó en medio de la travesía: "Eso es lo de menos, las vidas de las criaturas valen todo". Y se encontró con la sorpresa de que en la reunión también estaba el presidente de la institución de la cual es hincha, Roberto Sagra, quien regaló para los presentes equipamiento deportivo y entradas.

Fanático del club tucumano, cada vez que puede va a la cancha a alentar a su equipo. Para su alegría, el entrenador Darío Forestello le prometió pasar un día junto al plantel. De todas maneras, confiesa que lo que más le importa es haber conseguido un trabajo, su mayor anhelo.

Tras el rescate, se cambió la ropa y retomó su día por donde había quedado. Siguió con la recorrida para organizar el cumpleaños, como si nada hubiese pasado, aunque el conmovedor episodio le cambió la vida.