El video de un cóndor que "bajaba del cielo para abrazar al hombre que lo había curado" se volvió rápidamente viral. La conmovedora imagen mostraba a un baqueano recibiendo a su amigo "Condorito", un ave majestuosa a la que le había salvado la vida hacía un tiempo, que jugueteaba a los picotazos con el dueño de una estancia en Neuquén.

Ahora se conoció la verdadera historia, que aunque no es tan espectacular, igual llega al corazón. El protagonista es el ex diputado provincial Edgardo Della Gaspera, dueño de una estancia en Loncopué, en la zona cordillerana de Neuquén, donde abundan estas aves carroñeras.

Della Gaspera rescató a "Condorito" cuando era pichón, ya que se cayó del nido y apareció herido en una pata tras perder a sus padres. El hombre lo sanó y lo ayudó a alimentarse, colocándole trozos de carne desperdigados por la estancia para fomentar que buscara su propia comida.

No es la primera vez que rescatan un cóndor en esa estancia. Al tratarse de un lugar que está enclavado en un hábitat natural de estas aves, es común encontrarse con otros "condoritos" que necesitan ayuda. Ya han rescatado cuatro ejemplares en los últimos tres años que luego fueron dejados en libertad con la intervención de los organismos nacionales y provinciales de conservación.

A pesar de su gran porte, "Condorito" es todavía un pichón, una suerte de adolescente. El animal ya creció y aprendió a volar por sí mismo.

Della Gaspera relató al diario La Mañana cómo fue que dio con el ave en su domicilio. "Un día de marzo apareció acá solo y con una patita lastimada. Lo estuvimos curando de una lesión que no parecía ser grave y desde ese día se me acerca cada vez que lo llamo. Cuando me contacté con la gente de Fauna me dijeron que era un pichón macho que creen que nació en octubre del año pasado y que aparentemente había perdido contacto con sus padres".

"Generalmente nosotros le dejamos comida para que aprenda a buscarla por su cuenta. En estos últimos meses hemos padecido la muerte de algunos animales por distintos motivos y nosotros decidimos dejarlos para que él pueda alimentarse", añadió.

"El cóndor nació y se crió acá, y este es su hábitat natural. En este momento ya puede volar por su cuenta y en pocos días ya va a estar acostumbrado a vivir en la condorera que tenemos a pocos kilómetros", finalizó Della Gaspera.

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