La justicia logró identificar a la segunda víctima fatal del recital de Carlos "Indio" Solari en Olavarría. Se llamaba Juan Francisco Bulacio. Paradojas del destino: hace 26 años, en 1991, otro Bulacio (Walter) moría en un hospital producto de los golpes que recibió en la comisaría 35 en el barrio de Belgrano, antes de poder llegar al estadio Obras Sanitarias para ver un recital de los Redonditos de Ricota. Tenía 17 años y había sido detenido junto con otros 73 jóvenes en una "razzia" policial.

El arresto se dio por el "Memorando 40", mediante el que la Policía podía detener a un menor sin intervención de la Justicia cuando no hubiera delito y luego entregarlo a los padres. El adolescente murió luego de seis días de agonía.

El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó al Estado argentino por denegación de Justicia y lo obligó a reabrir la investigación.

20 años demoró la justicia en accionar. Recién en 2013, el ex comisario Miguel Angel Espósito comenzó a ser juzgado por privación ilegal de la libertad por los jueces Rodolfo Goerner, María Cristina Deluca Giacobini y Alejandro Litvacks.

Fue condenado a tres años de prisión en suspenso por la privación ilegal de la libertad calificada. No tuvo que ir a prisión ni lidiar con una apelación de la querella, porque ante esta sentencia los familiares de Bulacio quedaron inhabilitados para recurrir ante la Cámara de Casación Penal.

La Fiscalía había pedido dos años de cárcel, mientras la querella solicitó seis años, mínima y máxima del delito por el que Espósito llegó a juicio: "privación ilegal de libertad cometida por funcionario público agravada por tratarse de una persona a la que se le debe respeto".

El Tribunal Oral en lo Criminal 29 resolvió dictar una pena intermedia: la mitad de la pretendida por la querella y sin mandar al acusado a prisión. Y el eligió no estar presente al momento de fallo.

Luego del proceso, la abogada de la familia Bulacio, María del Carmen Verdú, indicó: "Walter es solo uno, emblemático sí, pero solamente uno de los cuatro mil pibes asesinados en democracia por el aparato represivo estatal. Esta es la respuesta que puede dar el Estado: tres años de prisión para un comisario cuya única preocupación era mirar para por arriba de su hombro cuando salía de su casa de Floresta para evitar un escrache".

Verdú, además, durante el tiempo que se extendió la causa fue crítica con Solari y los músicos de los Redondos. En declaraciones periodísticas, aseguró: "De todo el arco de solidaridad que abarcó al rock, no hay banda que no haya estado en algún festival por Walter; por fuera del rock también, todos se sumaron. La única que no pintó nunca fueron Los Redondos".

"Cuando le dijeron a la mamá de Walter que no tenía que televisar su dolor y que dejara la calle porque la estaban usando para hacer política. Todo eso es un clarísimo mensaje de desmovilización de la movida pública, que es lo que nos permitió llegar hasta acá. Ellos tiraron en contra, es claro", apuntó.

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