Un escorpión que apareció en una vivienda del barrio de Recoleta.
Un escorpión que apareció en una vivienda del barrio de Recoleta.

Aunque pueda parecer llamativo, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con un "mapa de escorpiones" que discrimina, por barrio, los distintos casos que fueron apareciendo en la última década. Y se confeccionó antes de que se encendiera la alarma por el caso Tobías, el chico de 5 años que estuvo con riesgo de muerte tras ser picado por un alacrán en su casa de Palermo.

La primera de estas cartografías en la Capital Federal fue realizada por investigadores del Instituto Nacional de Producción de Biológicos (INPB), la UBA y el Hospital de Clínicas, que detectaron, entre 2001 y 2012, un número de 385 casos domiciliarios el ámbito porteño.

Una de las conclusiones más relevantes es que esos casi cuatrocientos hallazgos del Tityus trivittatus, la especie más venenosa de alacranes, aparecen con más frecuencia en "en proximidades de ciertas estaciones de ferrocarril y subterráneos, principalmente al este de la ciudad con expansión hacia el oeste", indica el estudio.

El dato coincide con una foto que se compartió esta semana por las redes sociales, en la que se constató la presencia de un alacrán en los pasillos de la estación Bulnes de la Línea D de subte.

"Han encontrado en el subte un lugar propicio para su reproducción" debido, principalmente, a la falta de higiene, a la presencia de cucarachas y a la alta temperatura ambiente durante todo el año, sumada a la oscuridad", señaló el doctor Carlos Damín, jefe de toxicología del Hospital Fernández a la agencia estatal Télam.

Damín agregó que, como los alacranes se alimentan de cucarachas, donde hay presencia de estos insectos es más probable encontrar escorpiones. "Una buena forma de prevenirlos es fumigarlas, ya que si no hay cucarachas no hay alacranes", explicó el médico.

El mapa indica el rango de hallazgos en cada área obtenida con un código de color que señala lo siguiente: rojo: entre 30 y 87 hallazgos; verde: entre 10 y 29 hallazgos; amarillo: entre 6 y 9 allazgos; celeste: entre 4 y 5 hallazgos; azul: entre 1 y 3 hallazgos.
El mapa indica el rango de hallazgos en cada área obtenida con un código de color que señala lo siguiente: rojo: entre 30 y 87 hallazgos; verde: entre 10 y 29 hallazgos; amarillo: entre 6 y 9 allazgos; celeste: entre 4 y 5 hallazgos; azul: entre 1 y 3 hallazgos.

Francisco Ledesma, secretario de Salud Laboral y Condiciones en el Medio Ambiente de Trabajo del sindicato del subte, describe un panorama preocupante. De acuerdo a los registros de la entidad, los alacranes pican a 10 usuarios y a entre 25 y 30 empleados al mes.

La empresa Metrovías, por su lado, explicó que cuentan con un esquema de fumigación y control de plagas: "La primera y tercera semana de cada mes todos los trenes de todas las líneas son sometidos a tareas de fumigación". Advirtieron que se hacen refuerzos de esas tareas de higiene y prevención, cuando es necesario.

 
De izquierda a derecha: evolución en la aparición de escorpiones en la Ciudad, año por año.
De izquierda a derecha: evolución en la aparición de escorpiones en la Ciudad, año por año.

Junto al patrón de la red de subte, el mapa elaborado por los investigadores pone de manifiesto que, a lo largo del período analizado, "la mayor cantidad de hallazgos se produjo en los meses cálidos, entre octubre y abril, lo que representó el 83%" del total. Pero se si establece un corte, existió una mayor frecuencia entre noviembre febrero, con un 57% de casos registrados.

Por ahora, la mayoría de los casos relevados representa una toxicidad baja en la Ciudad de Buenos Aires cuando ocurren picaduras. Así da cuenta el informe titulado "Distribución de los hallazgos de escorpiones en la Ciudad de Buenos Aires en el período 2001-2012 y sus implicancias sanitarias".

Alacrán que apareció en la línea D de subte.
Alacrán que apareció en la línea D de subte.

"Los estudios que se han realizado y se realizan sobre el veneno de estos escorpiones muestran que el veneno procedente de animales de la CABA presenta una toxicidad baja, que, hasta el momento, no se ha modificado, por lo que es importante continuar la evaluación periódica del estudio de la toxicidad en modelos experimentales", señala el paper académico.

Sin embargo, el caso de Tobías disparó la alerta en la población y los profesionales de la medicina. Los riesgos mayores se dan en la población infantil, debido al bajo peso de los niños, lo que otorga una mayor capacidad de daño al veneno.

Si bien el mapa el escorpionismo se realizó antes al suceso del menor de Palermo, ya desde entonces se alertaba sobre la potencial peligrosidad de una picadura.

"En otras ciudades de Argentina, en las que históricamente las picadas de escorpiones solo causaban signos locales, en los últimos años, se comenzaron a observar cuadros moderados y graves y hasta se produjeron óbitos, como en las ciudades de Rosario, Santa Fe, Paraná, Catamarca y La Rioja, entre otras", concluye el diagnóstico.

LEA MÁS: