
Hola Lucia, te escribo porque hace poco retomé contacto con mi ex novio y no estoy demasiado segura sobre cómo proceder. Estuve en una relación con él por casi 3 años, siempre nos quisimos, acompañamos y divertimos mucho. Hace más o menos un año nos separamos -en bastantes buenos términos- debido a que la fricción y la desaprobación mutua ya era insoportable… eventualmente su egoísmo e inmadurez me saturó.
Después de la separación cada uno hizo la suya, el viajó, yo estuve en pareja y me separé. Siempre seguimos hablando de vez en cuando, pero superficialmente, y de mi parte, sin ninguna intención de volver.
Hace poco casualmente nos volvimos a ver y empezamos a hablar de nuestros temas. Él me asegura que aprendió mucho de todo lo que pasó entre nosotros y me admitió que fue inmaduro y desconsiderado conmigo durante nuestra relación. Nuestras charlas son directas y profundas, hay una claridad y respeto entre los dos que me resulta novedosa.
Me siento atraída, después de mucho tiempo de no sentirme así con él, y no es nostalgia, al revés, se siente como algo nuevo. Quiero creerle y tal vez volver a intentarlo con él, pero no sé si creer que de verdad cambió. ¿Podrías darme algún consejo al respecto? Alejandra, 32 años
Alejandra, tu consulta encierra una pregunta esencial: ¿podemos cambiar?
Te confieso mi postura al respecto: yo creo que lo único que hacemos es cambiar (desde nuestra células hasta nuestros hábitos), y en todo caso nos engañamos con la ilusión de la constancia. Hay cambios más intensos o moderados, más esenciales o superfluos. La gente puede cambiar, el asunto es que no se puede generalizar ni la gente, ni el cambio.
Es decir, si bien todos podemos cambiar, y en muchos sentidos, para mejor o peor, no será en cualquier momento y no de cualquier manera, y no en cualquier situación, ni con cualquier persona, ni por cualquier motivo. No todos los cambios son controlados, ni demostrables. Algunos cambios son irreversibles (envejecer, por ejemplo) pero otros son muy esforzados (madurar), y en cada persona se manifiestan muy distinto.
Recomponer una relación es algo que se puede dar en etapas no lineales y no universales ya que cada uno lo hace a su manera, pero podríamos pensar que una primera etapa es sanar de la ruptura, descubrirse fuera de la relación, armar otra cotidianeidad, otro sistema de contención, otros deseos. Aquí pueden aparecer o no otras relaciones, pero son parte del redescubrimiento, de la apertura. Todo esto esperablemente salpicado de nostalgia, desencanto, desorientación, angustia, euforia, rechazo y muchas otras emociones desordenadas.
Están los que dicen que no hay que volver a los lugares donde uno fue feliz; a esos yo les diría que la idealización te arruina la vida.
Recomponer una relación es otro movimiento, y enfatizo: para que sea gratificante creo que debe ser un movimiento hacia adelante, y no hacia atrás. Dar una posibilidad es abrirse a algo nuevo, a lo nuevo en cada uno. Y lo nuevo no es la negación de lo viejo. Lo nuevo muchas veces es simplemente lo anterior más pulido, lo anterior resignificado, lo anterior cicatrizado.
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Esta nueva perspectiva surge de aclarar las diferencias, perdonarse, y construir nuevas dinámicas, rescatando lo que era positivo, poniendo límites claros y terminantes a lo que no lo era. Es decir, es como empezar una relación nueva, con alguien de quien tenés muchas referencias. Si tu ex, o cualquier persona, hace cosas que te desencantan o lastiman, marcás tus límites.
Al ser alguien que conocés, no te va a tomar por sorpresa, pero es positivo no estar a la defensiva. Porque hay una cosa que sí es complicada en las segundas partes, y es a lo que más vas a tener que prestar atención y combatir: el hábito. Lo que vivieron deja una huella, casi neurológica, en la cual situaciones familiares van a desencadenar reacciones aprendidas.
Seguramente van a visitar viejos conflictos. Esto es normal. Pero la novedad, el testimonio de la maduración y la voluntad de recomponer una relación es cómo innovan, cómo, conociendo esa amenaza, se unen para evitar repetir el error de lastimar o dejarse lastimar.
Si todo va bien, quizás visiten lugares conocidos, pero con ojos nuevos, y esta vez puedan mirarlos con más humor, lucidez y paciencia, para después elegir nuevos destinos, juntos o no.
Para mandar tus preguntas, enviar un mail a luciavonstein@gmail.com
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