Intimidad masiva: mi nueva pareja odia a mi hijo

En una nueva entrega de Intimidad masiva, el consultorio para lectores de Infobae, una madre se pregunta si la animosidad de su pareja hacia su hijo adolescente significa que la relación no tiene futuro. Por Lucía Stein

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Una escena de la película
Una escena de la película “Lolo”, de Julie Delpy.

-Querida Lucía, te escribo porque estoy en una situación bastante difícil con mi pareja. Ambos tenemos alrededor de 50, salimos desde hace dos años más o menos, y hace varios meses que convivimos (él se mudó conmigo y puso en alquiler su casa). El tema es que yo tengo un hijo adolescente y se llevan muy mal. Nunca tuvieron demasiado simpatía, pero ahora que estamos todos bajo el mismo techo la animosidad es evidente, y mi pareja ya me blanqueó, después de mucho tiempo de negarlo, que "no tolera" a mi hijo. ¿Qué puedo hacer? Yo lo quiero mucho a él, pero no sé si puedo mantener una relación con alguien que no quiere a mi hijo. Claudia, 52 años.

Claudia,

Creo que la única persona que no tiene alternativas en esta situación es tu hijo, al ser alguien que depende de vos y, lógicamente, el clima en el hogar es elemental para su desarrollo como individuo. El convivir con una persona que lo rechaza, para cualquiera, pero especialmente para un niño o adolescente, deja marcas.
Es posible que a tu pareja le sirva intentar hacer juntos una terapia familiar para ver por qué siente lo que siente y cómo integrarse mejor, si es lo que le interesa, a tu familia y poder así sí mantener la convivencia. Esta terapia puede hacerse con o sin la presencia de tu hijo (o podés hacer sesiones con tu hijo, y con él, por separado). También es importante que estés al tanto y des contención a qué siente tu hijo con respecto a su “padrastro”.
Te sugeriría que consideres lo siguiente: la relación que no está funcionando, y no puede forzarse, y por ende, sugeriría que se desarme, es la de tu pareja con tu hijo, y la armonía (dentro de lo posible) en la convivencia es esencial para el desarrollo sano de tu hijo. Preservar a tu hijo es lo prioritario.
Si tu pareja no está dispuesta a encarar una terapia o proceso para integrarse a tu familia (lo cual es un poco una lástima, ya que claramente, tu deseo es generar un núcleo familiar) podés considerar otras dinámicas con tu pareja (o sea, no convivir).
Pero en ese caso, tendrías que ver, como decís, si podés seguir relacionándote con alguien que no puede participar de una parte esencial (aunque no la única) de tu vida, que es tu hijo. No es responsabilidad de tu pareja quererlo o criarlo, es la tuya, y con ayuda de un terapeuta, o revisando los términos de la convivencia, es importante que encuentren la manera en la que la relación entre ellos o mejore, o se genere una distancia que preserve a tu hijo y alivie a tu pareja.

Para mandar tus preguntas, enviar un mail a luciavonstein@gmail.com
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