Cereales integrales: cuántos gramos por día se asocian con mayores beneficios para la salud cardiovascular

Un metaanálisis de 87 ensayos clínicos identificó un rango de consumo asociado con mejoras en el colesterol, la glucosa, la presión arterial, el peso corporal y la inflamación

Balanza de bronce en equilibrio con una figura de corazón sonriente a la izquierda y granos de cereales con espigas de trigo a la derecha.
Un metaanálisis situó entre 60 y 100 gramos diarios el consumo de cereales integrales con mayores beneficios cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)
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No solo importa elegir cereales integrales, sino también cuánto se consume. Un nuevo metaanálisis situó entre 60 y 100 gramos diarios el rango asociado con las mejoras más consistentes en distintos indicadores de salud cardiovascular.

El aporte del trabajo busca responder una pregunta práctica que permanecía abierta: a partir de qué cantidad diaria aparecen cambios medibles y en qué rango esos cambios son más notorios.

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La revisión combinó 87 ensayos clínicos aleatorizados, con 6.529 participantes, y encontró que el intervalo de 60 a 100 gramos diarios de cereales integrales en peso seco concentró los efectos más consistentes. El estudio publicado en European Heart Journal examinó factores de riesgo y no la prevención directa de infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes.

La pregunta central fue cuánto consumo se asocia con cambios medibles

El estudio abordó una limitación frecuente en la comunicación sobre alimentación: señalar que un grupo de alimentos puede resultar favorable sin precisar la cantidad evaluada. La Sociedad Europea de Cardiología, con sede en Francia, indicó al difundir la investigación que el análisis buscó precisar el rango de ingesta asociado con los mayores efectos sobre la salud cardiometabólica.

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Los autores reunieron ensayos que comparaban dietas con mayor presencia de cereales integrales frente a patrones de bajo consumo, alimentación habitual u otras indicaciones nutricionales. En conjunto, el trabajo siguió el formato de una revisión sistemática con metaanálisis, es decir, reunió estudios sobre una misma pregunta y combinó sus resultados para estimar el efecto global de la evidencia disponible.

Las investigaciones incluidas procedían de Asia, Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y Brasil. La autora principal, Helda Tutunchi, profesora asociada de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Ciencias Médicas de Tabriz, explicó en una comunicación difundida por la Sociedad Europea de Cardiología que el objetivo fue identificar qué nivel de consumo se asociaba con los beneficios más consistentes observados en los ensayos.

Los efectos comenzaron con menos cantidad, pero se concentraron entre 60 y 100 gramos

Cuencos con avena, arroz integral, cebada y quinoa rodean un letrero con texto, junto a varias rebanadas de pan integral sobre una mesa.
La investigación revisó 87 ensayos clínicos con 6.529 participantes para evaluar cambios en los factores de riesgo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación detectó cambios desde una ingesta de 30 a 40 gramos diarios en peso seco. Según el artículo científico, las asociaciones más consistentes para la mayoría de los indicadores se registraron con 60 a 100 gramos por día, una cantidad equivalente a cerca de cuatro a seis porciones.

De acuerdo con el estudio publicado en European Heart Journal, cada aumento de 48 gramos diarios en peso seco, equivalente a alrededor de 90 gramos de alimento fresco o tres porciones, se asoció con descensos en varios marcadores. Entre ellos figuraron el peso corporal, la circunferencia de cintura, el colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos, la glucosa en ayunas y la presión arterial sistólica.

Tazón de avena con arándanos, rodajas de pan integral, aguacate, frutas variadas, frutos secos y una taza de café sobre una mesa de madera.
Los primeros cambios medibles en la salud cardiometabólica comenzaron a registrarse desde una ingesta diaria de 30 a 40 gramos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio también evaluó marcadores de inflamación, entre ellos la interleucina 6. Los autores consideraron que la evidencia tenía alta certeza para las reducciones observadas en el peso corporal, la circunferencia de cintura, el colesterol total y este indicador inflamatorio. En cambio, calificaron como moderada la certeza de los resultados relacionados con el colesterol LDL, los triglicéridos, la presión arterial sistólica, la glucosa en ayunas y la resistencia a la insulina.

En conjunto, los hallazgos muestran cambios moderados en varios factores vinculados con el riesgo cardiometabólico, más que un efecto drástico sobre una única variable. Tutunchi explicó que la posible relevancia de los cereales integrales reside precisamente en la combinación de pequeñas mejoras observadas en distintos indicadores.

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