Las patas turquesas de los piqueros revelan señales de alimentación y reproducción durante el cortejo

La coloración azul verdosa combina componentes obtenidos mediante la dieta con la forma en que la piel refleja la luz

Dos aves con patas de color azul brillante, plumaje marrón en el lomo y pecho blanco, rodeadas de ramas secas y hojas
Los machos del piquero de patas azules realizan una caminata de pasos altos durante el cortejo para exhibir el color de sus extremidades (YouTube/@NatGeoAnimals)
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Antes de emparejarse, los machos del piquero de patas azules levantan sus pies en una caminata de pasos altos. Durante esa exhibición, el tono turquesa de las patas interviene en la elección de pareja y se asocia con distintos aspectos de la condición de las aves.

El color, por lo tanto, forma parte de una señal que las hembras observan durante el cortejo. Ese tono no depende de un único elemento, ya que combina sustancias obtenidas de la dieta con la estructura de la piel, que modifica la forma en que la luz se refleja sobre su superficie.

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Entre esas sustancias están los carotenoides, pigmentos naturales presentes en plantas, algas y fitoplancton, que los animales incorporan a través de los alimentos.

Jorge Alex Gutiérrez Guerrero, líder de expediciones del yate Isabela II en Galápagos, explicó a Popular Science que cada especie procesa esos pigmentos de manera diferente.

Un piquero de patas azules en el suelo con las alas extendidas hacia arriba, el pico elevado y sus patas de color azul brillante
El tono turquesa de las patas combina pigmentos de la dieta con la estructura de colágeno de la piel (YouTube/@NatGeoAnimals)

El capítulo académico publicado por Oxford University Press señala que el color de las patas de los piqueros se vincula con la edad, el estado de alimentación y las defensas del organismo, además de la experiencia reproductiva y la capacidad de criar pichones.

El trabajo no presenta el tono como una medida única de salud, sino como una de las señales que participan en el cortejo.

Los pigmentos de la dieta aportan colores visibles

La mayoría de los animales obtiene estos pigmentos mediante la dieta. Los piqueros de patas azules los incorporan cuando comen peces como sardinas y anchoas, según explicó Gutiérrez Guerrero.

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Patas palmeadas de color azul turquesa de un ave marina sobre un suelo de tierra y rocas
Jorge Alex Gutiérrez Guerrero explicó que cada especie procesa los pigmentos de los alimentos de manera diferente (YouTube/@NatGeoAnimals)

Lo que un animal come puede terminar reflejándose en su apariencia. Después de ingerir carotenoides, el organismo los absorbe, transforma y distribuye, y en algunas especies parte de esos pigmentos se acumula en la piel, las plumas, los picos, las patas o los caparazones.

Estos compuestos suelen estar asociados con tonos rojos, amarillos y anaranjados, aunque su efecto no es igual en todos los animales. En algunas especies, aumentar o reducir su consumo puede producir cambios visibles en la coloración; en otras, los carotenoides se incorporan sin modificar de manera apreciable el aspecto exterior.

Por eso, aunque estos pigmentos pueden contribuir a explicar determinados colores de la fauna, no son el único mecanismo responsable de la diversidad cromática que se observa en la naturaleza..

El azul verdoso surge de los pigmentos y de la piel

Los carotenoides no producen azul de forma natural. Gutiérrez Guerrero indicó que el tono turquesa de las patas resulta de la combinación entre pigmentos amarillos y el colágeno presente en esa zona del cuerpo.

Dos aves con patas de color azul claro, plumaje pardo y blanco permanecen erguidas sobre suelo seco con ramas dispersas
Un capítulo académico de Oxford University Press relaciona el tono de las patas con la edad y las defensas del organismo (YouTube/@NatGeoAnimals)

En las patas de estas aves, la disposición de esa proteína modifica la manera en que la luz se refleja en la superficie.

La interacción entre los pigmentos amarillos y esa estructura produce el aspecto azul verdoso que caracteriza a la especie. El color de las patas no se explica solo por lo que comen los piqueros.

Según explicó Gutiérrez Guerrero, la intensidad del tono puede cambiar cuando el acceso a alimento disminuye o cuando el organismo enfrenta una enfermedad.

En esas situaciones, los carotenoides pueden destinarse a funciones internas en lugar de permanecer en la piel o las plumas, por lo que algunos rasgos externos pierden intensidad.

Dos piqueros de patas azules sobre tierra y hierba, uno con las alas abiertas y la cabeza apuntando al cielo
La intensidad del color disminuye cuando el ave redirige los carotenoides a funciones internas por enfermedad o escasez de alimento (YouTube/@NatGeoAnimals)

Ese cambio no basta para determinar el estado de salud de un animal a simple vista, aunque puede aportar pistas sobre algunos aspectos de su condición. En determinadas especies, la coloración también funciona como una señal durante el cortejo, en combinación con otros rasgos y comportamientos que intervienen en la elección de pareja.

Las patas turquesas son una señal durante el cortejo

El capítulo de Drummond señala que machos y hembras del piquero de patas azules prestan atención tanto a las exhibiciones de cortejo como a la intensidad del color de las patas. Ese rasgo puede relacionarse con factores como la edad, el estado nutricional, la respuesta inmunitaria y la experiencia reproductiva.

Durante el cortejo, los machos realizan una caminata característica de pasos altos que vuelve más visible esa coloración. La señal se combina con la postura corporal y con otros comportamientos dirigidos hacia la posible pareja.

De este modo, el tono de las patas no actúa de forma aislada, sino como parte de un conjunto de señales visuales y conductuales que intervienen en la elección de pareja.

Dos aves de plumaje castaño y blanco con patas de color azul sobre un suelo con piedras y hierba
Los pigmentos amarillos adquieren una apariencia azul verdosa debido a la forma en que el colágeno refleja la luz (YouTube/@NatGeoAnimals)

La investigación académica asocia el color de las patas con varios elementos de la condición de las aves, entre ellos su capacidad de criar pichones.

Por ese motivo, el rasgo puede aportar información relevante para la selección de pareja, sin resumir toda la capacidad reproductiva de un individuo.

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