
Al llegar a los 40 años, muchos hombres perciben cambios en su cuerpo y en sus niveles de energía que solían atribuir al envejecimiento. Es común notar una mayor acumulación de grasa en la zona abdominal, sensación de cansancio recurrente y dificultad para mantener el tono muscular.
Esta percepción generalizada llevó a asumir que los cambios físicos eran una consecuencia natural de cumplir años. No obstante, profesionales en el área del entrenamiento y la salud destacaron que existen factores menos visibles, pero igual de determinantes, que pueden explicar este fenómeno.
PUBLICIDAD
El entrenador español José Ruiz, citado en la revista Men’s Health, señaló que la causa de la barriga prominente en la madurez muchas veces permanece oculta. “La barriga no aparece solo por comer más. En muchos casos, el verdadero origen es otro: estrés crónico, mal descanso y deterioro hormonal progresivo”, advirtió. Esta observación invitó a revisar no solo la dieta, sino también el entorno y el estilo de vida de quienes superaban la cuarta década.
El impacto del estrés prolongado en el organismo masculino

Uno de los errores habituales consiste en pensar que el aumento de tejido graso abdominal se debe únicamente a una mayor ingesta de alimentos. Si bien la nutrición tiene un papel relevante, otros elementos como el estrés continuado y la calidad del sueño desempeñan un rol fundamental en la fisiología masculina.
PUBLICIDAD
El entrenador explicó que cuando una persona se encuentra bajo presión constante, los niveles de cortisol suelen permanecer elevados, lo que perjudica el descanso y dificulta la recuperación física. Este contexto favorece la aparición de grasa localizada, sobre todo en la región del abdomen.
Según el especialista, el cuerpo no diferencia entre estrés físico y mental. Situaciones como discusiones frecuentes, preocupaciones económicas, sobrecarga laboral o falta de sueño son interpretadas por el organismo como señales de alerta. “El cuerpo interpreta ese contexto como una situación de alerta continua. Y cuando eso ocurre durante meses o años, el sistema hormonal empieza a resentirse”, afirmó Ruiz.
PUBLICIDAD
El ritmo de vida actual, marcado por la dependencia del teléfono móvil, la exposición constante a pantallas y la ausencia de pausas reales, potenció este estado de agotamiento físico y mental. A largo plazo, este entorno se tradujo en alteraciones metabólicas y hormonales que dificultaron el bienestar.
Testosterona, energía y composición corporal

Aunque se relacionó principalmente con la fuerza muscular y la función sexual, la testosterona influyó en aspectos tan diversos como la motivación, el ánimo, la energía diaria y la capacidad de recuperación. Ruiz detalló que una reducción, incluso moderada, en los niveles de esta hormona podía provocar fatiga persistente, falta de iniciativa y mayor dificultad para eliminar el exceso de grasa.
PUBLICIDAD
El entrenador recalcó que el estrés sostenido y la falta de sueño afectan negativamente la producción hormonal. No fue necesario alcanzar valores extremadamente bajos para percibir los síntomas: “Fatiga constante, falta de iniciativa, más dificultad para perder grasa y menor rendimiento físico son señales de alarma”, señaló Ruiz en la revista especializada.
A esta visión se sumó la evidencia científica. Un análisis publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism confirmó que los bajos niveles de testosterona, habituales con el envejecimiento, se asociaron con un aumento de la grasa abdominal. Además, la terapia de reemplazo de testosterona mostró reducir este tipo de grasa en hombres con diabetes tipo 2 y favorecer una mejor composición corporal.
PUBLICIDAD
El sueño profundo, por su parte, resultó esencial en la regulación del equilibrio hormonal. Durante las horas de descanso, el organismo activaba procesos de reparación muscular, restauración del sistema nervioso y gestión de las respuestas al estrés. Cuando el sueño era insuficiente o de mala calidad, el cortisol se incrementaba, la recuperación se veía limitada y el apetito aumentaba, lo que repercutía de forma indirecta en la testosterona.
El rol del entrenamiento y la pérdida muscular después de los 40

Muchos hombres recurren al ejercicio intenso o al uso de estimulantes para contrarrestar la fatiga y el aumento de grasa abdominal. Sin embargo, Ruiz advirtió que, si el cuerpo ya estaba saturado, incrementar el esfuerzo físico podía ser contraproducente. Subrayó la importancia de priorizar un mejor descanso, reducir la tensión diaria y mantener actividad física regular, en lugar de centrarse únicamente en aumentar las horas de entrenamiento.
PUBLICIDAD
Acciones como caminar más, fortalecer la masa muscular y limitar el tiempo frente a pantallas podían mejorar tanto la vitalidad como la composición corporal. Otro factor a considerar es la pérdida progresiva de músculo que solía producirse a partir de los 30 o 40 años en ausencia de ejercicios de fuerza. Esta disminución reduce el gasto energético, facilita la acumulación de tejido adiposo, enlentece el metabolismo y debilita la protección hormonal.
Por todo esto, el entrenamiento de fuerza dejó de ser solo una cuestión estética y se convirtió en un recurso fundamental para preservar la salud integral y el bienestar en la mediana edad.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Suicidios en Argentina: los casos aumentan a medida que avanza la adolescencia, según Unicef
Un relevamiento analizó las últimas décadas y dejó datos contundentes para la prevención y la contención

Un corazón impreso en 3D e implantado le ganó a un tumor en un niño
Constanza Barbera y Daniel Alfie relataron el recorrido de más de dos años desde el diagnóstico de un tumor cardíaco en su hijo hasta una cirugía de alta complejidad. En Infobae a las Nueve, el cirujano Jorge Barretta explicó cómo una impresión 3D permitió planificar la intervención

Un nuevo estudio asoció la semaglutida con una reducción de la edad biológica de órganos clave
Un análisis con más de 10.000 participantes en cinco ensayos clínicos detectó cambios favorables en marcadores específicos que estiman la edad biológica del corazón, los riñones y el cerebro. El trabajo, aún sin revisión por pares, evaluó los efectos del fármaco para adelgazar frente a un placebo

Rocas de Sudáfrica revelaron el ciclo que ayudó a la Tierra a conservar oxígeno
Un estudio sobre sedimentos de más de 2.000 millones de años identificó al fósforo como una pieza central en la estabilidad de la atmósfera primitiva y replantea la evolución temprana del planeta

Qué es la capacidad intrínseca y por qué la OMS la estudia para evaluar la longevidad
El enfoque combina cinco dimensiones del funcionamiento físico y mental, con el objetivo de detectar señales tempranas de pérdida de autonomía y enfermedad en adultos mayores




