Descubren un mecanismo oculto en el riñón que podría cambiar el tratamiento de una enfermedad renal genética

Investigadores de la Clínica Mayo identificaron una vía hasta ahora desconocida que permite conservar agua sin depender de la vasopresina. El hallazgo surgió al estudiar un medicamento con más de 80 años de uso

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Ilustración médica de dos riñones humanos, glándulas suprarrenales y vasos sanguíneos principales en un torso. El riñón izquierdo presenta un tumor interno.
Científico identificaron un mecanismo alternativo de reabsorción de agua mediado por el urato y canales acuosos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de la Clínica Mayo identificó un sistema secreto en el riñón que regula la conservación de agua de manera independiente a la hormona vasopresina, considerada durante años el principal mecanismo para esta función. El hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Clinical Investigation, surgió a partir de una serie de experimentos con un medicamento antiguo, lo que podría modificar el enfoque terapéutico de la enfermedad renal poliquística (PKD).

La investigación estuvo a cargo del nefrólogo Dr. Fouad T. Chebib. Según el informe, el equipo utilizó modelos celulares para analizar el efecto de distintos compuestos sobre el desarrollo de quistes renales, una característica central de la PKD.

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Contra las previsiones iniciales, el probenecid—un fármaco introducido en la década de 1940—no agravó la patología, sino que ralentizó el crecimiento de los quistes. Este resultado sorprendió a los investigadores, que esperaban una reacción opuesta.

Un mecanismo alternativo a la vasopresina

Infografía con ilustración de un riñón, diagramas moleculares y de órganos, texto sobre un descubrimiento renal y el número de pacientes.
La infografía de Infobae muestra el hallazgo de un sistema renal oculto que regula el agua, su impacto en la enfermedad poliquística y la cantidad de pacientes en Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, la comunidad científica consideró que la capacidad del organismo para concentrar la orina dependía casi exclusivamente de la acción de la vasopresina, una hormona esencial en la regulación del equilibrio hídrico. Sin embargo, el nuevo estudio, de acuerdo con los datos difundidos por la Clínica Mayo, demuestra que el riñón cuenta con una vía adicional para conservar agua, capaz de operar de forma independiente.

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“El riñón regula el agua mediante procesos fundamentales. No todos los días se descubre una nueva forma en que lleva a cabo esa función”, afirmó Chebib en declaraciones recogidas por el portal especializado en salud Science Daily. Este hallazgo incorpora un conocimiento novedoso a la fisiología renal y amplía el horizonte de posibles intervenciones médicas, en particular para quienes presentan enfermedad renal poliquística.

La PKD es un trastorno genético que provoca la formación de quistes llenos de líquido en los riñones, afectando su funcionamiento. En Estados Unidos, alrededor de 140.000 pacientes padecen la variante autosómica dominante (ADPKD). Conforme al informe, muchos de estos afectados requieren diálisis o trasplante renal, debido a que la progresión genera insuficiencia renal con el tiempo.

El probenecid y el papel inesperado del urato

Primer plano de un modelo anatómico de riñón seccionado, mostrando los cálices renales y múltiples cálculos de color beige en su interior.
En experimentos preclínicos con células de enfermedad renal poliquística, un fármaco antiguo mostró un efecto inesperado al ralentizar la expansión de los quistes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hallazgo se produjo cuando el equipo evaluó el efecto del probenecid en células renales afectadas por PKD. Este medicamento, utilizado durante décadas para potenciar la eficacia de la penicilina, arrojó un resultado inesperado: ralentizó el crecimiento de los quistes en lugar de acelerarlo. Tras repetir los experimentos en diversas ocasiones, los investigadores comprobaron que el fenómeno persistía y se propusieron entender su origen.

La investigación reveló que el probenecid modifica la forma en que las células renales procesan el urato, una molécula tradicionalmente asociada con la gota, que cumple la función de señalizador y provoca el desplazamiento de los canales de agua hacia la superficie. De esta manera, los riñones pueden reabsorber líquidos y concentrar la orina. Este mecanismo funciona sin intervención de la vasopresina, lo que constituye una vía fisiológica alternativa, según detalló Chebib.

“Esto representa una vía distinta a la descrita en los modelos fisiológicos tradicionales. Demuestra que el riñón posee un mecanismo adicional para conservar agua”, señaló el especialista en declaraciones recogidas por la revista especializada en salud.

Potencial para mejorar el tratamiento de la PKD

El descubrimiento tiene consecuencias para los tratamientos actuales de la enfermedad renal poliquística. El único medicamento aprobado hasta la fecha para frenar su progresión es el tolvaptán, que actúa bloqueando la vasopresina. Aunque ralentiza el crecimiento de los quistes, genera un efecto adverso notable: los pacientes suelen orinar entre 6 y 7 litros diarios, lo que dificulta la continuidad del tratamiento.

Mujer feliz caminando en un parque verde y soleado. Una silueta brillante de riñones se superpone en el área de su abdomen.
El único fármaco aprobado para frenar la enfermedad renal poliquística bloquea la vasopresina, pero suele aumentar la diuresis a 6 o 7 litros diarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ensayo reportó que, en estudios preclínicos y en un pequeño análisis clínico, añadir probenecid al tratamiento redujo el volumen de orina hasta en un 30% en promedio. Además, muchos pacientes dejaron de despertarse varias veces por la noche para orinar, lo que mejoró su calidad de vida. “El objetivo es preservar el beneficio terapéutico del tolvaptán a la vez que se reduce su impacto”, señaló el médico.

No obstante, el equipo advirtió que el probenecid no constituye una solución definitiva. El medicamento, con más de 80 años de historia, afecta diversos sistemas biológicos y no se encuentra ampliamente disponible. Los investigadores esperan que el conocimiento sobre esta vía metabólica sirva de base para desarrollar fármacos específicos y seguros en el futuro.

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