La razón científica por la que los audiolibros ya no son vistos como una trampa, según Harvard

La evidencia recogida por expertos confirma que escuchar y leer activan procesos cerebrales semejantes, invitando a abandonar viejos estigmas en torno al formato auditivo

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Harvard confirma que la escucha
Harvard confirma que la escucha de audiolibros activa áreas cerebrales similares a las que emplea la lectura en papel

Harvard demuestra que los audiolibros activan las mismas áreas que el papel, según expertos de la Universidad de Harvard. La flexibilidad en la manera de acceder a historias favorece que cada persona elija el método más adecuado a sus objetivos y preferencias personales. Más del 40% de los estadounidenses considera que escuchar audiolibros es menos exigente que la lectura en papel, percepción que varios especialistas cuestionan.

De acuerdo con estudios difundidos por la Harvard Gazette, el medio oficial de la Universidad de Harvard, tanto la escucha de audiolibros como la lectura de libros impresos activan redes cerebrales casi idénticas vinculadas a la comprensión del lenguaje. Ambas modalidades generan beneficios neurocognitivos comparables y, por ello, los expertos cuestionan la idea de que un formato es inferior al otro.

Un análisis dirigido por Nadine Gaab, profesora de neurociencia cognitiva en Harvard, subraya que la activación cerebral al leer y al escuchar un audiolibro resulta muy similar. Según Gaab, incluso el área conocida como “caja de las letras” se puede activar al oír historias, sobre todo si el oyente visualiza mentalmente lo narrado.

Los estudios de la Harvard
Los estudios de la Harvard Gazette destacan que audiolibros y libros impresos ofrecen beneficios neurocognitivos comparables en la comprensión del lenguaje

La especialista enfatiza que, aunque existen preferencias individuales, la ciencia desmintió la existencia de estilos de aprendizaje opuestos entre quienes leen y quienes escuchan.

Prejuicio social hacia los audiolibros

El prejuicio sobre audiolibros persiste en distintos sectores sociales, donde se los considera una opción “menos válida” o una forma de “hacer trampa”, según la Harvard Gazette. Alessandra Seiter, bibliotecaria en la Harvard Kennedy School, rechaza estos argumentos. “No hay nada de malo en los audiolibros. No hay nada de pureza en leer palabras impresas en una página”, declaró Seiter al medio citado.

Laura Sheriff, la responsable de bibliotecas en Harvard, coincide en que los audiolibros benefician especialmente a los niños y adolescentes. Sheriff explica que muchos niños empiezan escuchando sagas populares y, después, buscan los mismos títulos en papel, lo que convierte al formato sonoro en una puerta de entrada a la lectura tradicional.

El prejuicio hacia los audiolibros
El prejuicio hacia los audiolibros persiste, aunque expertos de Harvard cuestionan su supuesta inferioridad frente al formato tradicional (Crédito: Freepik)

Por su parte, Paola Uccelli, experta en lingüística educativa, destaca que tanto la lectura en papel como la escucha de audiolibros abren paso a estructuras del lenguaje y conocimientos que superan lo cotidiano. Ambos formatos, indica Uccelli en la Harvard Gazette, enriquecen el repertorio y las habilidades lingüísticas de los lectores.

Beneficios de audiolibros y libros impresos en el aprendizaje

Desde la perspectiva del apoyo al aprendizaje, cada formato aporta ventajas complementarias. Gaab recomienda que las familias mantengan la motivación por la lectura, utilizando los audiolibros cuando existan dificultades con los textos tradicionales. Lo importante, sostiene, es que los niños sientan entusiasmo y deseo de aprender.

El director de biblioteca en la Graduate School of Education, la escuela de posgrado en educación de Harvard, Alex Hodges, explica que los libros impresos facilitan subrayar y tomar notas, lo que ayuda a la retención de información. En contraste, los audiolibros permiten disfrutar de los relatos en momentos de relajación o mientras se realizan otras actividades cotidianas.

Los especialistas de Harvard aconsejan
Los especialistas de Harvard aconsejan elegir entre audiolibros y lectura impresa según objetivos personales, dejando de lado los estigmas sociales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Paola Uccelli agrega que los audiolibros, especialmente cuando resultan atractivos y se combinan con debates o discusiones, pueden ser herramientas eficaces para expandir el conocimiento y los recursos lingüísticos de quienes están en proceso de aprendizaje. Según la Harvard Gazette, la flexibilidad de elección fomenta que cada lector adapte la modalidad a su vida diaria y a sus preferencias.

Ante esta evidencia, los especialistas de Harvard aconsejan seleccionar el formato según las metas y necesidades personales y abandonar los estigmas asociados al uso de audiolibros. La tecnología y las opciones actuales abren nuevos caminos para quienes desean aprender y disfrutar de la lectura en cualquiera de sus formas.