
Las mujeres con cáncer de mama en estadio IV detectado a través del screening o cribado mamográfico presentan una tasa de supervivencia a diez años del 60%, frente a menos del 20% entre quienes no fueron diagnosticadas mediante estos programas.
Así lo indica una investigación liderada por King’s College London, que recalca la importancia de fortalecer la detección precoz para mejorar los resultados en la enfermedad avanzada.
El estudio, publicado en Journal of the National Cancer Institute (JCNI) y desarrollado en colaboración con Queen Mary University London y University of Southern Denmark, analizó si el método de detección influye en la supervivencia según el estadio del cáncer.
Para ello, el equipo científico vinculó registros nacionales de cribado mamográfico realizados en Dinamarca entre 2010 y 2019 con datos de mortalidad hasta 2022. Esta estrategia permitió comparar la mortalidad entre mujeres con cáncer de mama detectado por cribado, quienes nunca se sometieron al programa y quienes sí participaron en el cribado, pero cuyo tumor no fue identificado por esa vía.
En los estadios I, II y III, los resultados no evidenciaron diferencias relevantes en la supervivencia a diez años según la forma de detección.

Sin embargo, en estadio IV, las mujeres cuyos tumores fueron localizados mediante el programa de cribado mostraron un pronóstico mucho más favorable. El equipo del King’s College London detalla que, en este grupo, la probabilidad de vivir al menos una década tras el diagnóstico es tres veces mayor que la de aquellas diagnosticadas fuera del cribado, asemejándose a la tasa de supervivencia observada en quienes padecen la enfermedad en estadio III.
El profesor Peter Sasieni afirmó: “Para las mujeres con cáncer de mama en estadio IV detectado mediante cribado, el pronóstico se asemeja al de quienes presentan la enfermedad en estadio III; son tres veces más propensas a sobrevivir diez años que otras mujeres con estadio IV”.
La investigación también halló que la frecuencia de intervenciones quirúrgicas fue mayor en los casos diagnosticados mediante cribado. Esto sugiere que la extensión de las metástasis en estos tumores sería menor, lo que posibilitaría tratamientos de intención curativa incluso en fases avanzadas.

Según los autores, esto podría contribuir a las mejores cifras de supervivencia. “Nuestros resultados muestran que la forma en que se detecta el cáncer de mama puede afectar las posibilidades de supervivencia de la paciente”, señaló la doctora Tickle, investigadora de King’s College London.
Los expertos subrayan la relevancia de los programas de cribado para la salud pública, tanto por el impacto observado en la supervivencia como por su utilidad para monitorizar y ajustar las políticas de prevención.
En palabras de la doctora Tickle: “Nuestra investigación destaca la importancia de los programas de cribado y esperamos que anime a todas las personas a asistir a su cita”.
En el Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud (NHS) ofrece el cribado mamográfico de manera gratuita a mujeres de 50 a 60 años, quienes reciben una invitación automática cada tres años para hacerse una mamografía, habitualmente desde los 53 años. Este sistema busca detectar tumores antes de que existan síntomas, lo que aumenta la posibilidad de aplicar tratamientos más eficaces.
A pesar del temor ante los diagnósticos tardíos, los resultados de King’s College London aportan evidencia de que incluso en casos de cáncer avanzado, la detección mediante cribado puede ofrecer un pronóstico favorable a largo plazo.
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