
Para muchas personas, la migraña con aura comienza con destellos de luz, puntos brillantes o alteraciones visuales antes del dolor de cabeza. Aunque estos síntomas suelen desaparecer en pocos minutos, un nuevo estudio sugiere que podrían estar asociados a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico en adultos de mediana y avanzada edad.
El estudio, publicado en la revista Neurology de la American Academy of Neurology, analizó datos de la cohorte REGARDS, un amplio proyecto de investigación que reúne información de salud de miles de personas en Estados Unidos.
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Los resultados mostraron que las personas con migraña acompañada de aura tenían más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico —el tipo más frecuente de ACV, causado por la interrupción del flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro— en comparación con quienes no padecían migraña. La migraña sin aura, en cambio, no mostró una asociación clara con un mayor riesgo.
Qué es la migraña con aura
La migraña con aura es un tipo de migraña que aparece acompañada por síntomas neurológicos temporales antes o durante el dolor de cabeza. Según la Cleveland Clinic, lo más frecuente son alteraciones visuales, como destellos de luz, líneas en zigzag, puntos brillantes o zonas borrosas en la visión. Algunas personas también pueden experimentar hormigueo, dificultad para hablar o sensación de desorientación.
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Estos síntomas suelen durar entre algunos minutos y una hora, y luego desaparecen. Aunque el aura no siempre representa un problema grave, desde hace años distintos estudios investigan su posible relación con el riesgo de accidente cerebrovascular.
Investigaciones previas habían encontrado una asociación principalmente en mujeres jóvenes. Sin embargo, el nuevo trabajo detectó un patrón diferente en adultos de mediana y avanzada edad, especialmente en hombres menores de 72 años.
El hallazgo que sorprendió a los investigadores
El trabajo siguió durante un promedio de 6,4 años a 11.381 adultos estadounidenses de 45 años o más que no habían tenido un ACV previo. Los participantes fueron incorporados al estudio REGARDS entre 2013 y 2016.
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Cerca del 10% de los participantes informó haber recibido diagnóstico de migraña, y dentro de ese grupo aproximadamente 4 de cada 10 presentaban aura visual.
En términos generales, el riesgo absoluto de accidente cerebrovascular no fue muy diferente entre quienes tenían migraña y quienes no. Pero al separar los casos según el tipo de migraña, apareció una diferencia importante.

Durante el seguimiento, el 4,7% de las personas con migraña con aura sufrió un ACV isquémico, frente al 3,4% de quienes nunca habían tenido migraña. Aunque la diferencia absoluta parece pequeña, al ajustar los resultados por otros factores que influyen en el riesgo —como hipertensión, diabetes, tabaquismo y antecedentes cardíacos— los investigadores calcularon que la migraña con aura se asociaba con un 73% más de probabilidad relativa de accidente cerebrovascular.
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El hallazgo más llamativo apareció en los hombres menores de 72 años. En este grupo, la presencia de migraña se relacionó con un riesgo más de tres veces superior de ACV isquémico.
Según explicó el neurólogo Adam Sprouse Blum, autor principal del estudio, el resultado fue inesperado porque investigaciones anteriores habían encontrado un mayor riesgo principalmente en mujeres jóvenes.

Los científicos todavía no saben con certeza por qué la migraña con aura se relaciona con un mayor riesgo cerebrovascular. Entre las hipótesis se encuentran alteraciones en los vasos sanguíneos, fenómenos inflamatorios, cambios en la actividad eléctrica cerebral y una mayor susceptibilidad a problemas circulatorios.
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También se investiga si ciertos factores hormonales o cardiovasculares podrían influir de manera diferente según la edad y el sexo. Sin embargo, los autores aclaran que el estudio muestra una asociación y no demuestra que la migraña cause directamente un accidente cerebrovascular.
Qué significa para quienes tienen migraña
Los especialistas señalan que los resultados no deben interpretarse como motivo de alarma, pero sí como una señal de atención para controlar factores de riesgo modificables. La hipertensión, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado y el sedentarismo siguen siendo factores mucho más determinantes en el desarrollo de un ACV.
Aun así, los investigadores creen que incorporar la migraña con aura en algunas evaluaciones de riesgo podría ayudar a identificar mejor a ciertos grupos vulnerables, especialmente hombres de mediana edad y adultos mayores.
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Los autores también remarcaron que serán necesarios nuevos estudios para comprender mejor esta relación y confirmar si el patrón observado se mantiene en otras poblaciones. Mientras tanto, recomiendan que las personas con migraña con aura consulten con profesionales de la salud sobre estrategias personalizadas de prevención cardiovascular y control de factores de riesgo.
Comprender qué personas tienen mayor vulnerabilidad cerebrovascular podría permitir estrategias preventivas más precisas en el futuro. Y aunque la migraña con aura no implica necesariamente que alguien vaya a sufrir un ACV, el estudio refuerza la importancia de no subestimar ciertos síntomas neurológicos que, durante años, muchas veces fueron considerados solo una molestia pasajera.
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