
La contaminación del aire en interiores puede alcanzar niveles de dos a cinco veces superiores a los del exterior, según la Organización Mundial de la Salud. Durante el invierno, este riesgo aumenta debido a la permanencia prolongada en espacios cerrados y al uso frecuente de fuentes de combustión, como velas, chimeneas y cocinas a gas, de acuerdo con expertos en salud ambiental.
La exposición a material particulado y dióxido de nitrógeno proviene principalmente de la quema de gas, velas, cigarrillos y alimentos en el hogar, indica la Organización Mundial de la Salud. Estas partículas microscópicas y gases tóxicos pueden intensificarse cuando la ventilación es deficiente, afectando a millones de personas y vinculándose a enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Jonathan Levy, científico de la Universidad de Boston, advierte que “cualquier llama, ya sea de una vela o una estufa a leña, afecta la calidad del aire que se respira”. El especialista destaca que incluso cocinar sin la debida ventilación incrementa los compuestos nocivos en el aire interior.
Gabriel Bekö, ingeniero ambiental de la Universidad Técnica de Dinamarca, subraya que “la dimensión del espacio resulta clave”. En ambientes pequeños, la concentración de contaminantes es mayor, mientras que en viviendas más grandes, estos tienden a dispersarse con mayor facilidad.
Los expertos remarcan que, además de la combustión, productos cotidianos como limpiadores y artículos de higiene pueden liberar compuestos orgánicos volátiles y otras sustancias químicas asociadas a problemas de desarrollo infantil.

La ventilación doméstica y la frecuencia en el uso de fuentes de combustión determinan el nivel de exposición, señala la Universidad de Boston. Levy y Bekö recomiendan abrir las ventanas aun en climas fríos para renovar el aire y reducir la presencia de contaminantes peligrosos.
Otra recomendación es utilizar purificadores de aire portátiles y, en viviendas equipadas con sistemas HVAC (Calefacción, Ventilación y Aire Acondicionado), instalar filtros de alta eficiencia. Estas medidas ayudan a mejorar la calidad del aire en interiores.
Así mismo, los expertos insisten en la limpieza frecuente con aspiradoras equipadas con filtros HEPA y el uso de paños húmedos para retirar polvo y alérgenos sin levantar partículas al ambiente. Este hábito ayuda a prevenir la acumulación de polvo y residuos que pueden contener contaminantes peligrosos, como esporas de moho y ácaros.
La concienciación sobre el impacto de la calidad del aire en interiores es creciente, respaldada por investigaciones publicadas en revistas científicas como The Lancet y por campañas de organismos como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Estas entidades subrayan que, aunque eliminar completamente los contaminantes domésticos es imposible, la implementación de medidas simples y sostenidas puede marcar una diferencia tangible en la salud y el bienestar de los habitantes. Entre las recomendaciones figura también el mantenimiento regular de sistemas de calefacción y ventilación, así como la revisión periódica de detectores de monóxido de carbono, un gas inodoro y potencialmente letal que puede generarse en equipos defectuosos.
Para disminuir el riesgo, los especialistas sugieren limitar el empleo de velas, chimeneas y otras fuentes de combustión innecesarias. Insisten también en la limpieza frecuente, ya que contribuye a evitar la acumulación de partículas potencialmente dañinas.

Respecto a los inciensos, un estudio publicado en la revista científica Environmental Science & Technology respalda la reducción del uso de inciensos y ambientadores artificiales, priorizando la ventilación natural y el empleo de extractores en baños y cocinas para expulsar el aire viciado.
De acuerdo a la incorporación de plantas de interior, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) realizó investigaciones que demostraron que especies como el potus y la sansevieria pueden absorber ciertos compuestos orgánicos volátiles, aunque los expertos aclaran que su efecto es complementario y no sustituye las principales estrategias de ventilación y filtrado.
Aunque no es posible eliminar por completo los contaminantes domésticos, adoptar medidas sencillas en la rutina diaria contribuye a minimizar los riesgos y favorece espacios más seguros en el hogar.
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