
Mucho antes de decir sus primeras palabras o de señalar lo que ven, los bebés ya están organizando el mundo que los rodea. Un nuevo estudio reveló que, desde los 2 meses de vida, el cerebro infantil es capaz de distinguir y agrupar objetos visuales, una habilidad que hasta ahora se creía propia de etapas más avanzadas del desarrollo.
La investigación fue realizada por científicos del Trinity College Dublin y publicada en la revista científica Nature Neuroscience. Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó técnicas de imagen cerebral con modelos computacionales inspirados en la inteligencia artificial, lo que permitió observar cómo los bebés procesan estímulos visuales sin necesidad de lenguaje ni respuestas motoras.
Cómo se estudió el cerebro de los bebés
El trabajo analizó la actividad cerebral de 130 bebés de apenas 2 meses de edad, con la colaboración de los hospitales Coombe y Rotunda, en Dublín. Durante sesiones breves, los niños miraron imágenes simples y coloridas —como animales, objetos cotidianos y elementos de la naturaleza— mientras permanecían tranquilos.

A lo largo de períodos de hasta 20 minutos, los investigadores registraron qué zonas del cerebro se activaban frente a cada tipo de imagen. Luego compararon esos patrones para ver si el cerebro reaccionaba de manera similar ante objetos del mismo tipo y diferente frente a estímulos distintos. Esos resultados se contrastaron con modelos computacionales diseñados para reconocer imágenes, lo que permitió interpretar mejor los datos.
Según los autores, se trata del mayor estudio realizado hasta ahora con resonancia magnética funcional en bebés despiertos, un desafío técnico importante debido al movimiento y a la corta capacidad de atención a esa edad.
Qué descubrieron los investigadores
La doctora Cliona O’Doherty, autora principal del estudio y actual investigadora en la Universidad de Stanford, explicó que los resultados muestran que el cerebro de los bebés no solo registra colores o formas aisladas. También agrupa los estímulos visuales según el tipo de objeto que representan.

En otras palabras, aunque a ese tiempo los bebés no hablan ni manipulan objetos, su cerebro ya trata de forma similar, por ejemplo, a distintos animales, y de manera distinta a objetos inanimados. Esto indica que las bases del reconocimiento visual aparecen mucho antes de lo que se creía.
El profesor Rhodri Cusack, quien lideró el equipo en el Trinity College Dublin, señaló que el conjunto de datos obtenido permite estudiar de forma directa cómo funciona el cerebro en los primeros meses de vida. La combinación de imágenes cerebrales y modelos computacionales abre nuevas posibilidades para entender el aprendizaje temprano.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la comparación con la inteligencia artificial. Según Cusack, los bebés aprenden a organizar la información visual de manera mucho más rápida y eficiente que los sistemas actuales. Comprender cómo lo hacen podría ayudar a desarrollar tecnologías más eficaces y con menor consumo de recursos.
Mirar el cerebro desde el comienzo

La doctora Anna Truzzi, coautora del trabajo y profesora en la Queen’s University Belfast, destacó que hasta ahora no existían herramientas precisas para observar cómo los bebés interpretan lo que ven. Este avance podría facilitar la detección temprana de alteraciones en el desarrollo neurológico y contribuir a diseñar estrategias educativas más ajustadas a las primeras etapas de la vida.
En la misma línea, la neonatóloga Eleanor Molloy subrayó el valor de haber logrado imágenes cerebrales de calidad en bebés despiertos. Esta metodología, explicó, podría convertirse en una herramienta clave para investigar trastornos del neurodesarrollo desde edades muy tempranas.
El estudio refuerza la idea de que el cerebro empieza a organizar el mundo visual mucho antes de lo que solemos imaginar. Observar este proceso en los primeros meses no solo mejora la comprensión del desarrollo humano, sino que también abre nuevas oportunidades para la investigación clínica y educativa.
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