El eterno duelo: ¿El ajedrez o los videojuegos hacen más por tu cerebro?

Mientras los expertos debaten cuál de estos juegos logra impulsar diferentes destrezas, nuevas investigaciones sugieren que ambos ayudan a desarrollar habilidades específicas, tanto cognitivas como sociales, según la edad y el tipo de juego elegido

Guardar
El ajedrez y los videojuegos
El ajedrez y los videojuegos estimulan habilidades cognitivas distintas, según expertos en psicología y neurociencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada año surge la misma pregunta en muchos hogares: ¿qué juego elegir para desafiar la mente y pasar un buen rato? El debate sobre si el ajedrez, los videojuegos o cualquier otro puede hacernos realmente más inteligentes ha cobrado fuerza, especialmente a medida que la ciencia avanza en el estudio de la relación entre los juegos y el cerebro humano. La respuesta, según varios expertos, es mucho menos lineal de lo que muchos esperan.

El Dr. Fernand Gobet, científico cognitivo y autor de Moves in Mind: The Psychology of Board Games, sostiene que ningún juego por sí solo tiene la capacidad de incrementar la inteligencia general. “Existe una correlación moderada entre la habilidad ajedrecística y diferentes tipos de inteligencia”, explica Gobet, “pero esto parece explicarse por el hecho de que las personas más inteligentes tienden a sentirse más atraídas por actividades como el ajedrez”. Es decir, no es el juego el que incrementa la inteligencia, sino que quienes poseen ciertas capacidades cognitivas se sienten naturalmente atraídos por ellos.

El Dr. Fernand Gobet destaca
El Dr. Fernand Gobet destaca que la atracción por el ajedrez se relaciona más con capacidades previas que con un aumento real de inteligencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con Gobet, el verdadero aporte de los juegos no reside en un aumento directo de la inteligencia, sino en el desarrollo de habilidades específicas de un dominio. Así, mientras que el ajedrez estimula la planificación y la toma de decisiones, un juego como Monopoly puede ayudar a afinar conceptos matemáticos y de negocios. La mayoría de los juegos de mesa, especialmente los clásicos como el ajedrez, Go o las damas, promueven el pensamiento anticipado, una característica esencial de la función ejecutiva: el conjunto de habilidades mentales que nos permite resolver problemas, tomar decisiones y actuar de manera eficaz ante situaciones complejas.

Además del desarrollo cognitivo, estos juegos fomentan la inteligencia social. Según Gobet, jugar ayuda a respetar a los oponentes, aprender a perder con elegancia y a convivir en un entorno de competencia sana. Muchos de estos aprendizajes trascienden la partida y se trasladan a la vida cotidiana, reforzando valores y habilidades interpersonales en quienes los practican.

Los videojuegos potencian la agilidad
Los videojuegos potencian la agilidad mental al exigir la gestión de información simultánea y la adaptación estratégica en tiempo real (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a los juegos de tablero, los videojuegos han ganado terreno en el debate científico. Un estudio publicado en la revista PLOS ONE indica que, si bien tanto los juegos de mesa como los videojuegos benefician el cerebro, estos últimos podrían tener un impacto más intenso. Una de las razones es que los videojuegos obligan a procesar múltiples flujos de información simultáneamente y a adaptar estrategias en tiempo real, lo que exige un tipo de pensamiento más ágil y flexible.

El Dr. Kurt Dean Squire, profesor de informática en la Universidad de California, Irvine, subraya que enfrentarse constantemente a nuevos desafíos y desarrollar estrategias novedosas es especialmente beneficioso para el cerebro. “Hay que pensar lateralmente sobre las ideas, explorando los problemas desde nuevas perspectivas”, afirma Squire. Esta adaptabilidad y la demanda de reacción inmediata ponen a prueba funciones cognitivas como la atención, la memoria de trabajo y la resolución creativa de problemas.

Según el Dr. Nathan Carroll, psiquiatra y autor de Internet Gaming Disorder, los videojuegos pueden fortalecer diferentes tipos de inteligencia según su naturaleza. Los títulos que priorizan la cooperación, como Animal Crossing, Minecraft y los MMORPG, mejoran la inteligencia social cuando se juegan en equipo, ya que requieren comunicación, empatía y trabajo conjunto. Los juegos de rol, con abundante texto y narrativas complejas, potencian la inteligencia lingüística: Carroll confiesa haber aprendido a leer gracias a los RPGs en la Sega Master System en los años ochenta, motivado por la necesidad de comprender el texto en pantalla.

Por otro lado, los juegos en los que se construyen y gestionan bases o imperios, como Minecraft, Valheim y los juegos 4X, desarrollan la inteligencia lógica y espacial, al exigir planificación, organización y visión estratégica. Los títulos de realidad aumentada y virtual, como Beat Saber y Fruit Ninja, favorecen la inteligencia cinestésica al requerir coordinación motora y control corporal.

Estudios muestran que el aprendizaje
Estudios muestran que el aprendizaje lúdico con juegos de mesa en niños impulsa el desarrollo en lectura, matemáticas y habilidades de actualización de información (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de los niños, los juegos representan una herramienta de enseñanza eficaz. Según Gobet, el aprendizaje lúdico puede motivar más que los métodos tradicionales. Un estudio con más de 500 alumnos de primaria demostró que quienes jugaban a juegos de mesa modernos en clase mejoraron la capacidad de “actualización” —sustituir información antigua por datos útiles—, además de registrar avances en lectura y matemáticas.

Los beneficios de los juegos trascienden la infancia. En los adultos mayores, probar cosas nuevas, resolver problemas y mantener la mente activa son factores que retrasan el deterioro cognitivo. Squire destaca que los juegos sociales ofrecen aún más ventajas. Diversos estudios muestran que quienes practican juegos como Go o Ska de forma regular mejoran la atención, la memoria y la función ejecutiva, esenciales para la vida diaria.

No obstante, Gobet advierte que la edad y la dificultad del juego son variables clave. Los juegos demasiado simples pueden aburrir a los adultos, mientras que los excesivamente complejos frustran a los más pequeños. Aun así, los niños pueden sorprender por su habilidad: un caso destacado fue el de un niño indio que alcanzó una puntuación Elo de casi 1.600 en ajedrez con solo tres años, equiparable a la de un aficionado promedio.

Así, lejos de ser meros pasatiempos, los juegos ofrecen una variedad de beneficios para el cerebro, adaptándose a todas las edades y necesidades. Los videojuegos, en particular, pueden tener una ventaja en el desarrollo de un pensamiento más rápido y flexible, pero cada tipo de juego aporta herramientas valiosas para el crecimiento cognitivo y social.