
El entrenamiento de fuerza, además de moldear el cuerpo, se posiciona como una herramienta eficaz en la prevención de la disfunción eréctil, según investigaciones recientes y la opinión de especialistas en salud sexual masculina.
Una revisión de 32 estudios publicada en la revista Sexual Medicine Reviews respalda la relación positiva entre la salud muscular y la función eréctil, así como una mejora en el deseo y la satisfacción sexual.
De acuerdo con este metaanálisis, la tendencia podría representar una motivación adicional para quienes buscan cuidar su bienestar más allá de la apariencia física.
Un dato relevante proviene de una encuesta realizada en 2022 por la Clínica Cleveland, que demostró que el 32% de los hombres manifiestan mayor preocupación por su salud sexual a medida que envejecen, y la disfunción eréctil se sitúa como uno de los principales motivos.
Según Gabrielle Lyon, médica certificada y autora de esta revisión, aproximadamente el 40% de los hombres de cuarenta años, el 50% de los de cincuenta y el 60% de los de sesenta experimentan algún grado de disfunción eréctil.
Los mecanismos detrás del vínculo
Los especialistas destacan que los hombres más fuertes tienden a tener menos riesgo de disfunción eréctil. “El músculo esquelético favorece una función sexual saludable a través de múltiples mecanismos, como la mejora del metabolismo, la salud de los vasos sanguíneos y la reducción de la inflamación”, afirmó Gabrielle Lyon, quien también es autora del libro The Forever Strong Playbook.
El músculo esquelético representa aproximadamente el 40% del peso corporal y actúa como principal captador de glucosa mediada por insulina, según señaló Mohit Khera, urólogo y coautor de la revisión junto con Lyon.
“La mejora del metabolismo de la glucosa reduce la hiperglucemia y la resistencia a la insulina, factores ambos relacionados con la disfunción endotelial y eréctil”, explicó. Además, una mayor masa muscular ayuda a minimizar los factores de riesgo metabólicos vinculados a la disfunción eréctil.
El rol del endotelio, capa que recubre los vasos sanguíneos, también es crucial. De acuerdo con Lyon, “la producción de óxido nítrico, fundamental para la dilatación de los vasos, se incrementa cuando el tejido muscular está activo y la inflamación es baja”.
En tanto, la presencia de inflamación crónica, en cambio, incrementa el estrés oxidativo, daña los vasos y reduce la señalización de óxido nítrico, lo que afecta la capacidad de mantener una erección.
A esto se suma el papel de la testosterona, hormona que, de acuerdo con Lyon, regula la fuerza, la salud endotelial, la energía y el bienestar sexual general. “La fuerza de agarre de la mano ha mostrado estar positivamente ligada a la función eréctil, incluso independientemente de los niveles de testosterona”, agregó Darshan Shah, cirujano y fundador de Next Health.

Rutinas recomendadas y consejos dietéticos
Para obtener estos beneficios, los expertos recomiendan dos o tres sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana, enfocadas en movimientos compuestos como sentadillas, peso muerto, press y remo. Además, la ejercitación del suelo pélvico resulta particularmente eficaz para mejorar la rigidez y resistencia durante la actividad sexual.
“El entrenamiento del suelo pélvico fortalece los músculos que ayudan a retener la sangre en el pene”, detalló Justin Houman, urólogo y especialista en salud masculina del Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles.
Asimismo, no se debe descuidar la actividad cardiovascular: “Realizar entre 150 y 200 minutos semanales de actividad de moderada a intensa, como caminatas rápidas o ciclismo, está relacionado con una mejor función eréctil”, sumó Houman.
La alimentación también desempeña un rol relevante. Lyon sugiere consumir entre 0,7 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal ideal, junto a una dieta de estilo mediterráneo, rica en pescado, vegetales y grasas saludables, y baja en ultraprocesados. “Lo que fortalece los músculos también fortalece las erecciones”, destacó.
Además, el déficit de vitamina D, presente en el 35% de los adultos en Estados Unidos, puede afectar tanto la masa muscular como la función sexual.
Si bien los especialistas subrayan que el ejercicio por sí solo no es un antídoto infalible, sí contribuye junto con el control de la hipertensión, el estrés, el consumo de alcohol y la reducción del sedentarismo. “La disfunción eréctil es multifactorial y requiere un enfoque múltiple”, sostuvo Darshan Shah.
Mientras que, por otra parte, Mohit Khera sentenció que “el ejercicio construye los cimientos, mientras que la medicación afina la señal”, respecto a como la fuerza, además de combatir la disfunción eréctil, puede ayudar a reducir la dependencia de fármacos como viagra y potenciar su eficacia.
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