En los áridos paisajes de la provincia de La Rioja, en Argentina, un equipo de paleontólogos descubrió una nueva especie de dinosaurio carnívoro que obliga a repensar la historia evolutiva de los depredadores prehistóricos en Sudamérica.
Se trata de Vitosaura colozacani, un abelisaurio del Cretácico tardío que amplía el mapa de distribución de este grupo de dinosaurios más allá de la Patagonia. El hallazgo fue difundido en la revista Ameghiniana, de la Asociación Paleontológica Argentina.
“El descubrimiento de Vitosaura colozacani amplía la distribución geográfica y la diversidad de los abelisaurios en Sudamérica”, dijo Harold Fernando Jiménez Velandia, geólogo colombiano, estudiante de doctorado y miembro del equipo de paleontología del CRILAR del Conicet en La Rioja, durante una entrevista con Infobae.

El nombre del dinosaurio condensa tanto un homenaje local como una referencia geográfica. Por un lado, “Vitosaura” honra a Victoria “Doña Vito” Romero, una figura histórica de Los Llanos riojanos y soldado federal del siglo XIX, nacida en las inmediaciones del sitio de hallazgo.
El término “saura”, de origen griego, se emplea tradicionalmente para denominar a los lagartos o reptiles.
A su vez, el epíteto “colozacani” remite al Valle de Colozacán, localidad tipo de la Formación Los Llanos y área exacta donde se extrajo el fósil.
Por qué importa el hallazgo

El hallazgo marca un hito en la paleontología porque se trata de una nueva especie de dinosaurio carnívoro fuera de la tradicionalmente reconocida Patagonia argentina.
El estudio fue liderado por Jiménez Velandia con colaboradores de instituciones científicas de Argentina, Brasil y Reino Unido. Aportaron datos inéditos sobre la distribución y diversidad de los abelisaurios.
“Es la segunda especie de abelisauridae nominada del noroeste argentino. Resulta novedoso en el sentido que amplía la distribución biogeográfica y diversidad del grupo”, explicó Jiménez Velandia al hacer énfasis en el carácter excepcional del hallazgo.

Hasta ahora, la mayoría de los abelisaurios sudamericanos tenían como referencia la Patagonia, aunque también había registros fragmentarios en Brasil, Chile y Colombia, y ejemplos puntuales en el noroeste de Argentina.
El ejemplar que permitió identificar a la nueva especie fue catalogado como CRILAR-Pv 506 y recuperado en las cercanías de Tama, sobre los afloramientos de la Formación Los Llanos.
El material fósil incluye vértebras dorsales, parte del sacro, ilion, pubis e isquion. Se diferenció de registros anteriores de la región, donde solo se habían hallado dientes aislados o partes craneales.
En cambio, el espécimen ofrece una base anatómica sólida y suficiente para justificar la descripción de una nueva especie y género dentro del grupo abelisauridae.

Desde el punto de vista científico, el análisis filogenético y anatómico del hallazgo permitió identificar una combinación de características únicas.
“Entre los rasgos distintivos se encuentra un pubis que se afina hacia su extremo distal, una característica no observada en otros ceratosaurios conocidos, y una ranura transversal en la espina neural de las vértebras dorsales, compartida solo con algunos abelisaurios de Madagascar y Patagonia”, detalló el investigador.
Esas particularidades sustentan la validez del nuevo género y aportan pistas sobre relaciones evolutivas entre abelisaurios sudamericanos y poblaciones extintas de otras regiones.

El contexto cronológico del hallazgo refuerza aún más su relevancia. La presencia de Vitosaura colozacani en ambientes semiáridos del noroeste argentino demuestra que estos enormes depredadores también prosperaron en zonas alejadas de la Patagonia durante el Cretácico tardío, específicamente hace unos 80 millones de años.
El proceso de recuperación de los fósiles tampoco estuvo exento de desafíos.
“El mayor reto fue poder llegar a los afloramientos portadores de fósiles, ya que el monte chaqueño dificulta mucho el acceso a los afloramientos: es muy cerrado y espinoso. Sin embargo, en la región de Tama los afloramientos son un poco más accesibles”, describió.

A este obstáculo se sumó la dureza extrema de la roca que protegía los restos, lo que obligó al uso de equipos pesados como grandes martillos neumáticos y retroexcavadora.
Luego, se hizo el trabajo de laboratorio, que se prolongó debido a las condiciones del material. El investigador planteó las perspectivas para el futuro.
“Más restos de Vitosaura colozacani podrían ayudarnos a reafirmar nuestras hipótesis de parentesco con abelisáuridos hallados en la India y Madagascar", señaló.

“Además, nos brindarían mayor información paleobiológica respecto a su biomecánica y su rol en la cadena alimenticia”, estimó.
Los coautores del estudio del dinosaurio fueron Martín Ezcurra, Martín Hechenleitner, Giorgio Basilici, Agustín Martinelli y Lucas Fiorelli.
El hallazgo que hicieron, no solo redefine los límites de la paleobiogeografía sudamericana, sino que aporta datos esenciales para entender la evolución, dispersión y adaptación de los grandes depredadores continentales.
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