La campaña científica que explora el cañón submarino Mar del Plata captura la atención de miles de personas en YouTube.
Entre los últimos habitantes de las profundidades que irrumpieron en la pantalla están los “merenguitos”, como se les llamó a dos ejemplares de crustáceos, que tienen una apariencia blanca y esponjosa. Se hallaron en diferentes momentos de las transmisiones.
PUBLICIDAD
Los científicos del Conicet están a bordo del buque de investigación Falkor (too), que pertenece a la fundación Schmidt Ocean Institute de los Estados Unidos. Identificaron a los ejemplares de los crustáceos en diferentes sitios.
Se trata de animales que popularmente se conocen como langostillas. Cuando detectaron al segundo ejemplar, uno de los científicos expresó: “Estamos viendo al famoso merenguito”. Reconoció que “son muy móviles y díficiles de capturar”.
PUBLICIDAD
El foco en la biodiversidad

La travesía científica se despliega a unos 250 kilómetros de la costa bonaerense, en la cicatriz submarina del Atlántico argentino. El objetivo principal es estudiar la biodiversidad.
En diálogo con Infobae, el investigador Gustavo Lovrich, especialista en crustáceos del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), que depende del Conicet, explicó: “Los ejemplares, que fueron llamados merenguitos, son crustáceos decápodos de la familia Munidopsidae. Son parientes cercanos de las centollas y los cangrejos ermitaños".
PUBLICIDAD
Aparentemente —señaló— “los ejemplares encontrados en el Cañón Mar del Plata son del género Munidopsis. Dentro de ese género, hay 70 especies descritas en el mundo. Pero aún desconocemos de qué especie se tratan los dos ejemplares que fueron apodados como “merenguitos”.

Sí se sabe que son crustáceos que se destacan dentro del ecosistema profundo por una particularidad: sus pinzas presentan sedas, una suerte de pelos finos que cumplen una función muy específica.
PUBLICIDAD
“Tienen sedas en las pinzas que usan para colectar o cultivar bacterias, de las que se alimentarían”, aclaró el científico sobre su comportamiento.

Habitan generalmente en aguas profundas y muchas especies prosperan en condiciones extremas.
Lovrich explicó: “Algunas especies de langostillas viven en ambientes extremos, como por ejemplo las cuevas anchihalinas de las Islas Canarias. Tienen agua salobre sin conexión con el mar”. Allí la vida se abre paso sin luz y con recursos escasos.
PUBLICIDAD

Las estrategias de supervivencia varían entre especies. “Hay langostillas que están especializadas en alimentarse de madera que termina en aguas profundas a partir de caídas cerca de la costa. Eso ocurre en el Pacífico norteamericano”, comentó. Esa madera representa un recurso inesperado que, al hundirse, sostiene nichos enteros en la oscuridad oceánica.
Aunque aún la especie no fue precisada, el investigador consideró que los merenguitos serían parientes de la especie Grimothea gregaria (antes conocida como Munida gregaria). Esta especie abunda en la plataforma continental argentina, al punto de interferir con la pesca del langostino y ser descartada durante la faena.
PUBLICIDAD
Langostillas y su rol en los ecosistemas profundos

Las langostillas, en general, sostienen un rol clave en los ambientes extremos, donde “se alimentan de cosas inaccesibles (como detritos y bacterias) y las incorporan en la trama trófica”, remarcó Lovrich.
Este rol ecológico trasciende: “Las langostillas son presas para otros animales: peces, aves, ballenas”. Así, lo que consumen pasa hacia eslabones superiores y mantiene el equilibrio de la vida bajo el agua.
PUBLICIDAD
El ciclo puede incluir hasta la vinculación con filtraciones de metano y fumarolas marinas, dos fenómenos frecuentes en zonas profundas.

“Esta misma especie de langostilla podría encontrarse asociada a filtraciones de metano y algún pariente asociada a fumarolas marinas cuando la campaña con el mismo buque se desarrolle en aguas patagónicas”, anticipó Lovrich sobre futuras exploraciones en áreas australes en octubre.
PUBLICIDAD
El panorama es tan variado que, según el experto, “hay más de 20 especies de langostillas asociadas con estos ambientes extremos. Muchas viven de alimentarse de bacterias simbióticas, que crecen en sus sedas”.
Este vínculo único entre animal y bacteria ilustra las sorprendentes cadenas de supervivencia que se tejen en el fondo del mar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
VIH en Argentina: la campaña para reducir el diagnóstico tardío, que ya llega al 49% de los nuevos casos
En medio del Mundial 2026, una iniciativa de la Fundación Huésped apela al fútbol para impulsar el test a tiempo con el lema “Ya testeaste tu pasión, ahora testeá tu salud”, en un contexto en el que casi uno de cada dos casos se detecta cuando la infección ya está avanzada

Un gel experimental permitió que cerdos volvieran a caminar tras una lesión medular completa: qué descubrió un estudio
La fórmula, descrita en PLOS One, rellenó el espacio entre los extremos separados y soldó membranas dañadas para evitar la cicatriz densa que bloquea señales, con indicios de recuperación funcional en animales

La fibra dietética adaptada, una nueva opción para tratar problemas de comunicación entre intestino y cerebro
Un estudio muestra que ajustar el tipo y la cantidad de este nutriente en la dieta, según sus propiedades, puede aliviar síntomas digestivos si la intervención es personalizada y supervisada

Las pausas activas de cinco minutos por hora reducen los riesgos del sedentarismo
Pequeños cambios en la rutina de la jornada laboral resultan útiles para quienes permanecen sentados muchas horas

La diferencia invisible entre dos grasas que aparece en el riesgo de diabetes tipo 2
Investigadores de la Universidad de Barcelona y del CIBERDEM reunieron evidencia experimental, clínica y epidemiológica sobre ácido palmítico y ácido oleico, y plantean que la elección de fuentes alimentarias puede pesar más



