
En septiembre de 2021, cuatro tripulantes de la misión Inspiration4 de SpaceX hicieron historia como el primer equipo completamente civil en orbitar la Tierra. Durante su estancia de tres días en el espacio rompieron barreras en la exploración espacial, y en la actualidad proporcionaron datos detallados sobre los efectos de los viajes espaciales breves en el cuerpo humano.
La tripulación de Inspiration4, que incluía a la médica Hayley Arceneaux, al ingeniero de datos aeroespaciales Chris Sembroski, la geocientífica Sian Proctor y el empresario multimillonario Jared Isaacman, se sometió a pruebas exhaustivas antes, durante y después del vuelo.
Se llevaron a cabo análisis de sangre, saliva y biopsias de piel, entre otros, proporcionando una visión integral de los efectos del viaje espacial en el cuerpo humano. Las investigaciones recientes, basadas en los datos recopilados durante la misión Inspiration4, arrojaron a la luz cómo los viajes espaciales afectan diferentes sistemas del cuerpo humano.
Los estudios, publicados en Nature, revelaron cambios significativos en estructuras cruciales como el cerebro, corazón, músculos, riñones y piel. También se observaron alteraciones en la regulación inmune y los niveles de estrés, así como en las mitocondrias, las “centrales energéticas” de las células.

“Vimos cierta evidencia de proteínas asociadas al cerebro en la sangre después de la misión, lo que sugiere estrés cerebral durante la misión,” contó Chris Mason en Reuters, quien es profesor de fisiología y biofísica en Weill Cornell Medicine, y participó en la dirección de la investigación.
En palabras del bioinformático Afshin Beheshti del Instituto Espacial de Ciencias Blue Marble en Seattle: “Cuanto mayor sea la duración en el espacio, mayor será el aumento de los riesgos para la salud observados”. Pero aclaró que estos datos podrían ayudar a contrarrestar las consecuencias en futuras misiones.

El post-misión
Un aspecto alentador de la investigación es que más del 95% de los biomarcadores monitoreados regresaron a sus niveles previos al vuelo en los meses posteriores al regreso de la tripulación.
“Esto es un buen augurio para otros grupos de civiles que planean vivir y trabajar en el espacio”, señaló Mason. No obstante, algunas anomalías persistieron, particularmente en las mitocondrias.
Allen Liu, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Michigan, quien no participó en la investigación, añadió a AP: “Esto nos permitirá estar mejor preparados cuando enviemos humanos al espacio por cualquier motivo”.

La misión fue una odisea personal para los miembros de la tripulación. Arceneaux, asistente médica y sobreviviente de cáncer pediátrico, se convirtió en la estadounidense más joven en orbitar la Tierra.
A pesar de algunos efectos secundarios, la experiencia fue positiva. “Me encanta mi cicatriz espacial”, dijo Arceneaux, quien tenía 29 años en ese momento.
Los avances
La investigación también comparó los datos de la misión Inspiration4 con información de 64 astronautas que participaron en misiones más prolongadas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) y otras misiones.

Esto permitió analizar los efectos de niveles más altos de radiación, dado que Inspiration4 voló a una altitud de aproximadamente 370 millas (590 km) sobre la Tierra, más alto que la ISS.
“Hasta ahora, las mujeres parecen volver a la línea de base (estado previo al vuelo) más rápido que los hombres, pero nuestras cifras son demasiado pequeñas para que esto sea definitivo”, explicó Mason.
Hacia una nueva era espacial
El comienzo de esta “segunda era espacial” se caracteriza por el aumento de misiones comerciales, lo que ha acelerado la urgencia de comprender los riesgos para la salud. Los investigadores están adoptando un enfoque proactivo.

“Se ha demostrado que la respuesta sistémica observada en los vuelos espaciales contribuye a una mayor fragilidad en los seres humanos”, explicó Beheshti.
La investigación también señala posibles caminos para mitigar los daños causados por la radiación espacial. Una serie de estudios ha encontrado que ciertas moléculas implicadas en la regulación de la actividad genética están inhibidas en el espacio, lo que abre la puerta a posibles contramedidas.
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