
Los campos de césped artificial con relleno de caucho reciclado están ligados a la contaminación de los ríos y la mortalidad de peces, especialmente salmones coho (Oncorhynchus kisutch), en zonas urbanas, de acuerdo con investigaciones recientes de la Universidad de Columbia Británica, la universidad pública canadiense.
El estudio revela que estos campos liberan compuestos tóxicos durante toda su vida útil, que suele superar los diez años, generando preocupación sobre el uso de materiales provenientes de neumáticos usados en instalaciones deportivas.
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La base de caucho triturado de este césped está fabricada con neumáticos reciclados y libera sustancias químicas nocivas, especialmente la 6PPD-quinona, un derivado de aditivos de neumáticos letal para el salmón coho. Cuando llueve, estos compuestos llegan a los sistemas de drenaje y terminan contaminando cuerpos de agua dulce, afectando la fauna acuática.
Cómo el césped artificial libera contaminantes

Según la Universidad de Columbia Británica, la 6PPD-quinona es el compuesto más tóxico detectado en estos entornos. El equipo científico liderado por la profesora Rachel Scholes, experta en ciencias ambientales, y la investigadora Katie Moloney demostró que el césped artificial libera este y otros contaminantes desde su primer año de uso, y que la contaminación puede continuar hasta una década luego de la instalación.
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El origen del problema está en el relleno de caucho triturado, elaborado a partir de neumáticos reciclados, ampliamente utilizado como base en los campos sintéticos. De acuerdo con el estudio, “un campo promedio contiene unas 125 toneladas de este material —equivalente a unos 20.000 neumáticos”, lo que representa una fuente a largo plazo de polución derivada de llantas.
Además de la 6PPD-quinona, se detectaron metales pesados como zinc y cobre, ambos perjudiciales para los organismos acuáticos. Las pruebas incluyeron campos de distintas edades y en todos se constató la presencia permanente de estos contaminantes.
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La investigación publicada por la universidad observó que el desgaste por el clima y el uso contribuye a la liberación continua de sustancias potencialmente peligrosas al ambiente, trasladadas a través de las redes de drenaje urbano.
Impacto en los peces y riesgos para el medio ambiente
Autoridades ambientales y científicos especializados de la Región Metropolitana de Vancouver advirtieron sobre la muerte de juveniles de salmón coho (Oncorhynchus kisutch) en arroyos cercanos a campos de césped artificial. “Las concentraciones de 6PPD-quinona detectadas en el drenaje de estos campos superaron los niveles letales para juveniles de salmón coho”, incluso en instalaciones con más de seis años de antigüedad.
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El riesgo se agrava en pequeñas cuencas o donde varios campos desaguan en el mismo punto, ya que el agua contaminada se diluye menos antes de entrar en contacto con los hábitats acuáticos.

Incluso cuando el agua de lluvia pasa por filtros de suelo vegetal para reducir la toxicidad, como comprobaron los investigadores dirigidos por Scholes, el peligro solo disminuye parcialmente y persisten niveles dañinos de químicos.
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Katie Moloney, estudiante de doctorado en ingeniería ambiental e integrante del equipo de Scholes, precisó que un campo promedio contiene unas 125 toneladas de caucho triturado, equivalente a 20.000 neumáticos. La acumulación de estos contaminantes constituye una amenaza ecológica para comunidades que dependen de la salud de los ecosistemas fluviales y lacustres.
Alternativas y regulaciones frente a la contaminación
La búsqueda de opciones menos perjudiciales llevó a los expertos a evaluar materiales alternativos como relleno para césped artificial. Los infills no derivados de caucho, como el corcho, liberan menos contaminantes, pero su adopción es limitada por mayores costos y problemas técnicos, como la tendencia a congelarse en climas fríos.
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El desafío principal radica en que no existe aún una solución eficiente para los millones de neumáticos ya reciclados en campos existentes. Mientras tanto, la Unión Europea, principal regulador de microplásticos a nivel mundial, inició la prohibición progresiva del caucho triturado bajo regulaciones sobre microplásticos, intentando reducir su impacto ambiental a largo plazo.
La profesora Scholes subrayó que los datos obtenidos demuestran la necesidad urgente de actuar para controlar la liberación de estos contaminantes. Las autoridades y las comunidades cuentan ahora con pruebas científicas para guiar el rediseño de instalaciones y el tratamiento de aguas pluviales, protegiendo los ecosistemas urbanos.
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Cada lluvia sobre estos campos implica la descarga de compuestos peligrosos en los sistemas urbanos de drenaje, una situación que requiere la atención inmediata de gobiernos, comunidades y responsables de instalaciones deportivas.
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