
Respirar es una de las expresiones humanas más naturales vinculadas a la vida. Algunas disciplinas de las ciencias blandas han adjudicado a la respiración otros beneficios asociados a cuestiones psicofísicas como la calma, su contribución en procesos de ansiedad o la propensión a crear un estado de mejor enfrentamiento a cuadros de estrés.
Las técnicas de mindfulness, como la focalización de la atención en el momento presente, centrando el pensamiento en lo que está sucediendo aquí y ahora, son una de las tantas disciplinas que hacen uso de la respiración como instrumento conductor a su fin.
Ahora, la ciencia ha logrado dar un paso más allá para entender cómo el mindfulness y el modo de respirar pueden contribuir en otras áreas de la salud. De hecho, una serie de experimentos con humanos realizados por profesionales de la Universidad Nacional del Deporte de Taiwán, que fueron publicados en Journal of Sport and Exercise Psychology, descubrió que la recuperación de la memoria era significativamente mejor durante la inhalación en comparación con la exhalación. Los investigadores, además, notaron que este efecto fue más pronunciado cuando las personas del estudio respiraban por la nariz.

El documento del equipo taiwanés mostró que el ritmo de la respiración puede inducir cambios en el cerebro, mejorando el juicio emocional y mejorar la recuperación de la memoria. Además, la amígdala y el hipocampo, dos regiones del cerebro vinculadas a la emoción, la función de la memoria y el olfato, se vieron significativamente afectadas por el ritmo respiratorio.
Estas áreas del cerebro son parte del sistema límbico, que controla las emociones y la memoria. Se cree que el acto de respirar puede modular las funciones de estas regiones del cerebro, lo que influye en la memoria y el procesamiento emocional.
En su tarea, los especialistas analizaron si la inducción momentánea de la atención plena del estado benefició el rendimiento posterior del equilibrio, teniendo en cuenta los efectos de la atención plena disposicional. También probaron si la inducción de atención plena, basada en mantenerla momento a momento, influyó en las estrategias de enfoque atencional que adoptaron los participantes durante la tarea de equilibrio.

Una bocanada cerebral
Los especialistas encontraron numerosas conclusiones que se suman a esos detalles. Por ejemplo, en su documento pudieron demostrar que el acto de respirar profundo y controlado, a menudo utilizado en las prácticas de atención plena y meditación, mejora la recuperación de la memoria.
Esta nueva investigación mostró que la atención basada en la conciencia plena, que consiste en centrarse en la propia respiración, aumenta la capacidad de mantener la información visuoespacial durante períodos breves. Esto sugiere que la respiración profunda y controlada puede mejorar la capacidad de la memoria de trabajo, la que usamos para retener y manipular información en nuestra mente durante períodos cortos.
Si bien la relación entre la respiración y la memoria sigue siendo un campo emergente, estos hallazgos sugieren interesantes posibilidades para futuras investigaciones y posibles aplicaciones terapéuticas. Comprender el impacto de la respiración en la memoria podría tener implicaciones para las intervenciones relacionadas con el deterioro cognitivo, el estrés, la ansiedad y afecciones como el TDAH y la enfermedad de Alzheimer.

En conclusión, según citan los profesionales, el simple acto de respirar, que a menudo se da por sentado, puede desempeñar un papel importante en las funciones cognitivas, específicamente en la recuperación de la memoria.
De hecho, los especialistas sugieren que ante un hecho eventual de pérdida de memoria, como no localizar algo, puede ser una buena estrategia tomarse un momento, respirar profundamente y vea si se produce un cambio. La respiración tiene más poder sobre el cerebro de lo que se pensaba. El equipo de trabajo de esta investigación incluyó a Ying Hwa Kee, Nikos N.L.D. Chatzisarantis, Pui Wah Kong, Jia Yi Chow y Lung Hung Chen.
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