Qué es la “zona cero” y por qué los especialistas la consideran la base de una rutina física sostenible

El concepto reúne acciones simples durante el día que, con poco nivel de esfuerzo, permiten incluso conversar con comodidad, según el cardiólogo José Abellán

Ilustración en acuarela de una mujer con gabardina que cruza una calle adoquinada junto a edificios de piedra, árboles y un automóvil blanco.
La “zona cero” reúne movimientos cotidianos de baja intensidad fuera del ejercicio planificado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La zona cero describe el movimiento cotidiano de baja intensidad que sucede fuera del entrenamiento planificado: caminar, subir escaleras, estar de pie o realizar tareas domésticas. Incorporarlo puede ayudar a reducir el tiempo sedentario y a construir una rutina física más constante.

La zona cero reúne la actividad física cotidiana de baja intensidad

El concepto no forma parte de una clasificación clínica universal, pero sirve para poner el foco en el movimiento que queda fuera del gimnasio o del deporte.

PUBLICIDAD

Según explicó el cardiólogo clínico e intervencionista José Abellán a Vogue, se trata de una intensidad inferior al primer umbral respiratorio, en la que todavía es posible conversar con comodidad. En términos prácticos, abarca acciones habituales que elevan poco el esfuerzo, pero se repiten a lo largo del día.

Infografía con la ilustración de un hombre que sube escaleras cargando compras e iconos con información sobre la actividad física diaria.
El movimiento suave no sustituye los objetivos semanales de ejercicio moderado o vigoroso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye en la actividad física los desplazamientos, las tareas del hogar, trabajo y ocio. Sus directrices sobre actividad física y comportamiento sedentario señalan que reemplazar tiempo sentado por actividad de cualquier intensidad, incluso ligera, aporta beneficios para la salud.

La recomendación no sustituye el ejercicio estructurado, pero reconoce que moverse más en la vida diaria tiene valor propio. En ese marco, la zona cero puede expresarse en hábitos sencillos:

PUBLICIDAD

  • Caminar durante trayectos cortos
  • Levantarse con regularidad si el trabajo exige permanecer sentado
  • Elegir escaleras cuando las condiciones lo permitan
  • Dedicar parte del tiempo de ocio a paseos tranquilos
  • Alternar períodos de pantalla con movimiento
Una mujer asiática con sudadera gris y leggings negros camina por un sendero en un parque verde con árboles y un lago al fondo, bajo una luz suave.
La progresión de la actividad debe adaptarse a la edad y la condición de cada persona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducir el sedentarismo acompaña, pero no reemplaza, al ejercicio planificado

La OMS recomienda que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa. Además de actividades de fortalecimiento muscular dos o más días a la semana.

Estas pautas contemplan una combinación de intensidades y no establecen que el movimiento suave alcance por sí solo los objetivos de acondicionamiento físico.

El preparador físico Pablo Gil, citado por el medio, plantea precisamente que la actividad cotidiana funciona como base sobre la que conviene sumar estímulos cardiovasculares, fuerza y movilidad.

Un hombre en un sofá con control remoto y laptop; otro hombre sentado en un escritorio de oficina con ordenador, teclado, papeles y una taza.
Levantarse con regularidad ayuda a interrumpir los períodos prolongados frente a una pantalla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su enfoque cuestiona la idea de concentrar todo el movimiento en una sesión aislada y descuidar el resto de la jornada. La regularidad, más que la exigencia extrema, puede facilitar la continuidad de los hábitos.

Para el asesor de bienestar Isidoro de la Cruz, la zona cero tampoco debería convertirse en el límite de la actividad corporal. En declaraciones recogidas por Vogue, advirtió que el organismo requiere variedad de movimientos y trabajo progresivo de fuerza.

La advertencia coincide con la orientación de la OMS, que aconseja reducir el sedentarismo y mantener actividad aeróbica y muscular de forma regular.

Un par de piernas con vaqueros azules y zapatillas blancas y grises suben una escalera de cemento y madera clara dentro de un edificio.
Caminar, subir escaleras y realizar tareas domésticas reduce el tiempo de inactividad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La progresión debe ajustarse a la condición y necesidades de cada persona

La incorporación de más movimiento cotidiano puede ser un punto de partida para personas inactivas o para quienes buscan interrumpir períodos prolongados sentados. Las guías de la OMS indican que cualquier cantidad de actividad es preferible a ninguna. Recomiendan comenzar con volúmenes pequeños para aumentar gradualmente frecuencia, intensidad y duración.

Ese avance debe contemplar edad, condición física, lesiones previas y enfermedades. La OMS incluye recomendaciones para personas mayores, embarazadas, personas con discapacidad y quienes viven con enfermedades crónicas, grupos en los que pueden ser necesarios ajustes o asesoramiento profesional.

Ante síntomas, limitaciones o dudas sobre el nivel de esfuerzo adecuado, corresponde consultar a un profesional de la salud.

Hombre en traje sentado de espaldas en una silla de oficina que se toca la espalda baja ante un escritorio con una taza y un reloj de arena.
La Organización Mundial de la Salud reconoce beneficios al reemplazar el tiempo sentado por actividad ligera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminar y hacer pausas activas ayudan a distribuir el movimiento durante el día

El principal aporte de la zona cero está en desplazar parte del tiempo de inactividad con acciones que resulten viables en la rutina. No exige equipamiento ni una sesión formal, aunque sí requiere prestar atención a cuánto se permanece sentado.

Las recomendaciones de la OMS para adultos advierten que limitar la conducta sedentaria forma parte de una estrategia más amplia de salud. El beneficio aumenta cuando se combina con ejercicio aeróbico y fortalecimiento muscular.

Así, el movimiento suave cotidiano y entrenamiento planificado responden a funciones complementarias. Caminar, ponerse de pie o realizar un paseo breve no reemplaza una pauta individual de ejercicio. Pero puede convertir la actividad física en una presencia más distribuida y sostenible durante la semana.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Qué alimentos cotidianos aportan vitamina C además de los cítricos, según una nutricionista

La especialista Olga Castañeda identificó una serie de frutas y verduras que también destacan por su aporte de este nutriente, ampliando las opciones más allá de la fuente tradicionalmente más conocida

Qué alimentos cotidianos aportan vitamina C además de los cítricos, según una nutricionista

Cuál es la rutina que promete mejorar la agilidad y la capacidad de reacción

Entrenadores especializados explican a GQ por qué esta práctica, habitual en el ámbito deportivo, también resulta útil para moverse con mayor control en situaciones cotidianas como cruzar una calle o esquivar un obstáculo

Cuál es la rutina que promete mejorar la agilidad y la capacidad de reacción

Cuáles son los 4 cambios en el entrenamiento que pueden ayudar a prevenir lesiones después de los 50

Especialistas consultados por Runner’s World identifican ajustes concretos en la planificación semanal que permiten sostener el rendimiento sin forzar al cuerpo más allá de sus límites y logran reducir el riesgo de sobreesfuerzos físicos

Cuáles son los 4 cambios en el entrenamiento que pueden ayudar a prevenir lesiones después de los 50

Un estudio vincula a los alimentos con microorganismos vivos con un menor riesgo cardiovascular

La investigación identificó una asociación entre el nivel de consumo de estos productos y una reducción en la probabilidad de desarrollar afecciones del corazón. Los autores remarcaron que se trata de una relación observacional, no de una recomendación clínica confirmada

Un estudio vincula a los alimentos con microorganismos vivos con un menor riesgo cardiovascular

Magnesio: qué dice la ciencia sobre la alimentación, los suplementos y sus límites de seguridad

Dosis recomendadas, fuentes alimentarias y advertencias clínicas ayudan a diferenciar funciones esenciales de promesas comerciales

Magnesio: qué dice la ciencia sobre la alimentación, los suplementos y sus límites de seguridad